El sector español de las telecomunicaciones ha experimentado, en los últimos años, una evolución notable en los principales segmentos de mercado que lo componen: telefonía fija y móvil, banda ancha y servicios audiovisuales. No obstante, el margen de mejora sigue siendo considerable, sobre todo ahora que el sector afronta un periodo de transición caracterizado por la convergencia con el sector de la informática, por un lado, y por la aparición de las redes de nueva generación, por otro. Transición en la cual, según Josep Ventosa, director de Estrategia y Desarrollo de Negocio de Abertis Telecom, "la Administración debe liderar la estrategia para asegurar la competitividad futura del sector de las telecomunicaciones en España".
En la sesión "El sector de las telecomunicaciones en España: situación y perspectivas", organizada por el Departamento de Alumni y el Centro Sector Público-Sector Privado (SP-SP) del IESE y celebrada ayer en el campus del IESE en Barcelona, Ventosa demandó una regulación más pragmática y "en consonancia con las fortalezas y debilidades de cada uno de los segmentos de mercado del sector, así como con las desigualdades entre las comunidades autónomas". Así, Ventosa abogó por fomentar, además de la competencia en servicios, la "deseable" competencia en infraestructuras de redes de los operadores de telecomunicaciones, promoviendo el uso compartido de las infraestructuras por los operadores alternativos en las áreas geográficas en las que el mercado lo permita.
Moderada por Xavier Vives, director académico del Centro SP-SP, en la sesión también intervinieron Gloria Calvo, miembro del Consejo de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), y Ángel Luis López, investigador postdoctoral del Centro SP-SP, que presentó su informe "Competencia y Regulación en los Mercados Españoles de las Telecomunicaciones".
Calvo rompió una lanza por el modelo regulatorio español del sector de las telecomunicaciones, un sector que en apenas diez años ha evolucionado de una situación de monopolio a un contexto de considerable liberalización. "Lo primero que debemos hacer es consolidar un mercado oligopolístico", apuntó Calvo. Y prosiguió: "En la última década, Telefónica, si bien ha incrementado sus ingresos, ha perdido 1.200.000 clientes, de los cuales 850.000 han optado por otros operadores", lo cual en su opinión refleja claramente que el segmento de la telefonía fija y móvil avanza hacia un modelo más equilibrado, diversificado y competitivo.
Por su parte, el investigador Ángel Luis López analizó en detalle la situación de las telecomunicaciones en España y propuso un decálogo de medidas ordenadas a alcanzar la máxima difusión de las tecnologías de la información y de la comunicación, fomentar la competencia en el sector y, en definitiva, mejorar el bienestar de los consumidores. Así, López celebró el afianzamiento de los operadores móviles virtuales, aunque lamentó que "en relación con la media UE-15, España presenta todavía una alta concentración de mercado".