Vídeo: Cristóbal Colón comenta su experiencia en La Fageda
¿Se puede lanzar una empresa con un claro fin social y conseguir que sea rentable? ¿Y ofrecer bienes y servicios de alta calidad? ¿Internacionalmente? ¿Puedo iniciar un negocio sólo con una idea, conseguir un crédito sin avales? ¿Encontraré gente que me ayude? Todas estas preguntas tienen una respuesta afirmativa, nombres y apellidos, empresas, bancos, realidades consolidadas en mercados de libre competencia. ¿Quiere usted fundar una empresa social? Prepare un buen plan de negocio, el listado de sus necesidades y adelante. Tiene a su alcance lo que necesita.
El profesor Antonio Argandoña moderó la sesión del Programa de Continuidad "¿Qué son los emprendedores sociales y qué pueden aprender las empresas de ellos?", celebrada ayer en el aula magna del IESE en Barcelona. Contó con la introducción de Ángel Pes, Subdirector General de Responsabilidad Corporativa y Marca de 'la Caixa', y con los ponentes Elena Correas, directora del Programa para Emprendedores Sociales de Ashoka España, a Cristóbal Colón, presidente de La Fageda, y José Francisco de Conrado, presidente de MicroBank.
Los ponentes esbozaron sus empresas y se abrió un debate entre ellos y los antiguos alumnos con abundantes experiencias positivas, campos de acción, esfuerzo, soluciones, retos, pero con unas conclusiones muy claras: los emprendedores sociales pueden realizar un trabajo de gran calado, resolver problemas muy complejos, ofrecer productos y servicios de primer nivel, ayudar a un amplio número de personas y, si se lo proponen, resultar autosuficientes.
"El mejor yogur del mundo" y su gran equipo
Una empresa que desarrolle una amplia labor social puede competir en el mercado, puede ser rentable y puede crecer. No es tarea fácil, "cuesta mucho esfuerzo mantener abierto el negocio, mucho trabajo y empeño cada día, principalmente en los primeros años", comentó Cristóbal Colón. Pero la cooperativa La Fageda "lleva 28 años funcionando, 17 de ellos compitiendo en el mercado de los yogures y damos empleo a 270 personas, 135 de ellos con discapacidad o enfermedad mental. Hemos conseguido en la comarca de La Garrotxa el sueño de la corriente llamada 'Antipsiquiatría', que en las décadas de 1970 y 1980 impulsaron la incorporación de estos enfermos en la vida social, con el trabajo como principal terapia.
La empresa cuenta con 500 cabezas de ganado y produce treinta millones de unidades de yogur al año, promocionado por Colón como "el mejor yogur del mundo", que se caracteriza por una alta calidad y producción artesanal. Factura más de nueve millones de euros y en medio ambiente invierte unos 255.000 euros en cada ejercicio. En la comarca de La Garrotxa (Gerona) no hay ningún enfermo mental ni disminuido psíquico en paro, mientras que la media nacional de paro en esta población es del 95 por ciento. Como explica Cristóbal Colón, "esta iniciativa es un sueño hecho realidad con un gran esfuerzo de muchas personas; un sueño necesario si queremos que estos disminuidos y enfermos tengan un sentido para levantarse por la mañana, mejorar su calidad de vida, su salud, al experimentar que son capaces de trabajar, de aprender, de colaborar con otras personas, y de contribuir también a la sociedad."
Apoyo a los emprendedores sociales
Elena Correas presentó el trabajo de Ashoka, una organización mundial que identifica e invierte en ideas innovadoras en manos de emprendedores sociales para impulsar cambios estructurales duraderos. Desde 1980 promueve y respalda a emprendedores con perfil social: más de dos mil en más de sesenta países.
Desde 1980 Ashoka ha ido consolidando la profesión de emprendedor social en el mundo, creciendo hasta contar con una Red de cerca de 2.000 Emprendedores Sociales en más de 60 países alrededor del mundo. La clave del éxito de Ashoka, según explicó Elena Correas, se basa en un riguroso proceso de búsqueda y selección que permite identificar a los emprendedores sociales -personas que poseen la visión, la creatividad y la determinación tradicionalmente asociada a los emprendedores de negocios, pero cuya motivación es el cambio social y no el beneficio económico- implementando las ideas que conseguirán avances importantes en su campo de acción. Los primeros Emprendedores se eligieron en India, Indonesia, Brasil, México y Nepal; actualmente abundan tanto en países en vías en desarrollo como en los países desarrollados. Ashoka selecciona cada año una media de 150 nuevos Emprendedores Sociales.
No necesariamente constituyen empresas. Pueden impulsar el cambio también desde dentro de instituciones, fundaciones, empresas públicas o en ONG. Pero todos se caracterizan por impulsar un cambio social perdurable.
En la última década, el presupuesto anual de Ashoka se ha incrementado desde los 2 millones de dólares hasta los 33 millones actuales. Ashoka recibe fondos procedentes exclusivamente de personas físicas y del sector privado.
Según el Programa de Medición de Efectividad, diez años después de haber sido seleccionado por Ashoka el 83 por ciento de los emprendedores continúan consolidando y extendiendo sus innovaciones, el 82 por ciento ha demostrado la eficacia de sus ideas, que han sido reproducidas por otras organizaciones o por la administración pública, el 71 por ciento ha conseguido impactar en la legislación o en políticas públicas de su país (a nivel local, regional e estatal), el 66 por ciento de los emprendedores son considerados líderes en su campo de acción y el 80 por ciento de ellos opina que el apoyo de Ashoka fue decisivo para conseguir sus resultados. Unos datos que hablan por sí solos.
Para comenzar sin recursos, microcréditos
Para financiar pequeños proyectos y superar algún mal momento, los microcréditos se consolidan como una ayuda eficaz? y rentable también para el banco. José Francisco de Conrado, presidente de MicroBank, explicó que "nuestros clientes son aquellos que no tienen aval, que no recibirían atención en un banco comercial, quienes quieren emprender un negocio, un pequeño comercio, un proyecto; las empresas más pequeñas, de menos de diez empleados; también los inmigrantes que llegan sin nada más que ganas de trabajar, y también las familias que pasan por un mal momento".
MicroBank ha apoyado 75.000 proyectos con un total de 455 millones de euros y a pesar de su altísimo riesgo, según los parámetros de la banca tradicional, su tasa de devolución es del 85 por ciento. "Hemos creado 14.000 puestos de trabajo permanentes, ayudado a miles de familias que han salido adelante y somos rentables. Nuestro proceso de selección de proyectos es riguroso y advertimos a los clientes que el préstamo es para devolverlo, que se lo damos si confiamos en su proyecto y en su responsabilidad y capacidad de trabajo. Y funciona."
Conrado explicó también que han convocado a sesenta bancos, principalmente europeos pero también estadounidenses y japoneses, para explicarles su experiencia y animarles a iniciar una iniciativa similar para ayudar al desarrollo de personas que quieren trabajar y tienen una idea sensata pero necesitan un pequeño impulso.
Dedicación a los demás con criterios empresariales
Los ponentes coincidieron en la necesidad de desarrollar las iniciativas sociales con un alto grado de profesionalidad, con criterios empresariales, ya se trabaje en una empresa o en una ONG, excepto en la cuestión del rendimiento económico, que las empresas sociales buscarán como parte de su misión primordial y fundaciones u otras instituciones no contemplarán los beneficios. Con un esquema económico u otro, las iniciativas sociales deben buscar la eficacia, el servicio, la excelencia, la calidad, la sostenibilidad y permanencia, con las personas en el centro de la empresa, aún más especialmente atendidas.
¿Y cómo es el emprendedor social? La experiencia en Ashoka revela que "son gente inquieta, que está poniendo en marcha iniciativas desde muy jóvenes", indica Elena Correas. "Con la inquietud de hacer cosas por los demás que tenemos todos -señala Cristóbal Colón- pero que no frenan ni ocultan esa inquietud sino que la siguen y fomentan. Cuando abandoné mi sastrería e inicié mi dedicación a los enfermos mentales, yo sabía que no sería feliz si no me dedicaba a ayudar a los demás", comenta. Personas activas y tenaces, promotores, auténticos emprendedores pero que priman la ayuda social a la rentabilidad, en algunos casos sin necesidad de renunciar a un beneficio económico.
Muchos emprendedores han abierto numerosos caminos sociales, los recorren con energía y a buen ritmo, los amplían de modo que muchos otros puedan sumarse y recorrerlos con mayor facilidad, abrir nuevos destinos o comenzar sus propios caminos. Se requiere decisión, trabajo, esfuerzo y tenacidad, nada más... y nada menos.
Esta sesión se ha celebrado gracias a la colaboración con la Cátedra "la Caixa" de Responsabilidad Social de la Empresa y Gobierno Corporativo del IESE, cuyo titular es el Catedrático de Economía y profesor del IESE Antonio Argandoña.