La 8ª Conferencia "Doing Good and Doing Well" ha empezado hoy con la intervención de Pamela Hartigan, directora del Skoll Centre for Social Entrepreneurship de la Saïd Business School (Universidad de Oxford). Hartigan ha hecho un repaso desde el concepto original de las empresas, cuyo objetivo era aportar soluciones empresariales, hasta los problemas sociales que aparecieron hace 10 años. Pero no le gusta el término "social", argumentó, porque hace pensar en obras benéficas, cuando ser empresario consiste en encontrar soluciones innovadoras, tanto si es para obtener un beneficio económico, como es el caso de Google, o para ofrecer un servicio, como la Wikipedia.
Los emprendedores sociales trabajan allí donde la estructura gubernamental o empresarial no ha podido tratar la problemática social. La innovación, la oportunidad y el ingenio son las características definitorias de un emprendedor, aseguró. Aunque muchos emprendedores sociales no disponen de un plan de negocios adecuado y, en consecuencia, tienen dificultades para atraer a los inversores, declaró Hartigan, añadiendo que aun así necesitamos la filantropía, no como caridad sino para tener proyectos viables y abiertos a la inversión. Las empresas sociales necesitan a personas con más visión empresarial. Un importante cambio acaecido durante los últimos 10 años es que muchos sectores se dirigen hacia el modelo de embeber valores sociales en los valores ya básicos, pero que aún es en gran parte un caso de aprendizaje a medida que vamos experimentándolo. "Estamos colocando las vías mientras el tren se acerca", declaró.
Más adelante, la conferencia se dividió en una serie de sesiones en las que surgieron temas como el turismo responsable, la conciliación entre vida laboral y familiar, la filantropía empresarial, la urbanización responsable y los retos de una sociedad más envejecida. Una sesión sobre la inversión en grandes eventos deportivos como los Juegos Olímpicos o la Copa Mundial de fútbol giró en torno a las preguntas de si se invierte correctamente el dinero, y cuánto beneficio supone para la nación o ciudad que los acoge. Chris Daniels, de Lloyds TSB, un importante patrocinador de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, aseguró que los JJ.OO. forman parte de un plan de 30 años para la regeneración del este de Londres, una de las zonas más pobres de Europa. Aunque hay un beneficio empresarial directo que se refleja en la construcción y en la cadena de aprovisionamiento, incluidos los patrocinadores, Daniels recalcó que existen otros beneficios que pueden percibirse como intangibles en un primer momento, como sucedió en el caso de Barcelona, que usó los JJ.OO. de 1992 para reconstruirse y renombrarse.
Joana Pérez Martorell, de Unicef, comentó que "el mundo deportivo es altamente influyente. Llega a todos los rincones y a cualquier estrato social. Las estrellas del deporte tienen una gran capacidad de despertar la conciencia de aspectos como la pobreza y el sida". Según Pérez, la camiseta del FC Barcelona, con su patrocinio de Unicef, no solamente ha atraído la atención sobre la obra benéfica, sino que también ha hecho de Unicef una marca de actualidad.
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