El profesor del IESE Juan Luis López Cardenete instó ayer a reformar profundamente la política energética española, a través de “un pacto de Estado que evite la demagogia y la improvisación”, en la sesión del Programa de Continuidad “Balance de la política energética: urge su reforma”, celebrado en el auditorio del campus del IESE en Barcelona y que forma parte del Ciclo Grandes Sectores.
Antes de desglosar sus recomendaciones para esta reforma, Juan Luis López Cardenete enumeró las fortalezas y las numerosas vulnerabilidades del sector en España, como la excesiva dependencia externa con un práctico aislamiento de Europa, el alto protagonismo del petróleo o el alto coste del suministro eléctrico, por encima de la media europea, entre otras muchas.
Tras este análisis, el profesor expuso las contradicciones del sector en España, el cual “es de los más avanzados y sólidos del mundo, pero la polítia energética practicada en las últimas décadas ha dado como resultado una economía que consume energía excesiva, con un sistema caro, vulnerable y que no termina de aportar sostenibilidad medioambiental aún cuando la oferta eléctrica es de las más limpias del mundo”.
Finalmente, entre las recomendaciones, destacó, entre otras, que la política energética debe ser muy prudente, flexible y que no cierre ninguna opción ni apueste por el protagonismo de alguna de ellas; la necesidad de “preservar e incluso potenciar” la energía nuclear; reducir el contenido energético de nuestra economía con la contribución de adecuadas políticas de transporte, urbanismo y edificación, o la importancia de hacer una elección contingente de la que haga Europa debido al insuficiente tamaño de nuestra economía y nuestra sociedad.
El profesor también analizó el contexto mundial del sector, en el que destaca la aparición en escena de China y la India, que suponen ya más del 20% del consumo energético mundial y las cuales se prevé que inducirán un 45% del crecimiento del consumo en las próximas décadas. Este crecimiento supone también un fuerte impacto medioambiental: las mismas potencias inducirán el 60% de las nuevas emisiones de CO2. En este sentido, afirmó que “lo que haga Europa en materia de política climática, aunque duela, es irrelevante para el planeta”. Asimismo, hizo hincapié en la eclosión del shale gas y en el potencial de un uso eficiente de la energía.