“No estamos en una situación en la que haya que aguantar el chaparrón: se trata de una crisis estructural que requiere cambios estructurales”, afirmó la profesora Núria Mas al empezar, ayer, la sesión del Programa de Continuidad que tuvo lugar en el campus del IESE en Barcelona, bajo el título “El futuro de la industria sanitaria: ¿Una mejor ‘receta’ para crear valor?”
La profesora insistió en que la solución no pasa solo por el copago o la subida de impuestos: “todos tenemos mucha deuda, pasarla de unos a otros no nos va a ayudar”. Asimismo, se preguntó cómo podemos seguir ofreciendo calidad en la provisión de salud a una población creciente y a un coste que nos podamos permitir. “Buscando espacios donde mejorar”, tanto el paciente como el personal, y puso un ejemplo: en las economías avanzadas, los pacientes siguen en menos del 50% de los casos el tratamiento prescrito.
También hay que entender “qué funciona y por qué”, así como aumentar la transparencia y la información o buscar nuevas vías para implicar al paciente (el 70% de todo el gasto sanitario está relacionado con el tabaquismo, una mala dieta, falta de ejercicio o estrés). Finalmente, recordó que hay que buscar nuevos modelos, pues los sistemas sanitarios que se diseñaron en su momento han quedado obsoletos debido a los cambios en los tratamientos que se realizan (de enfermedades puntuales a tratamientos crónicos).
Eficiencia operativa, enfoque en el cliente final y gestión segmentada
El profesor Alejandro Lago apuntó que “el mundo de las operaciones y el sector sanitario se han dado la espalda mutuamente” hasta hace pocos años. “Hay que saber aplicar los recortes de forma inteligente”, manifestó. En su opinión, los pilares sobre los que hay que trabajar son la eficiencia operativa, el enfoque en el cliente final y la gestión segmentada.
En relación a este último punto, el profesor hizo hincapié en el hecho de que “un sistema de ‘café para todos’ en las operaciones no puede sostenerse”, y que hay que procurar hacer unas ciertas distinciones entre los pacientes, para así mejorar la eficiencia a la hora de aplicar el tratamiento. El profesor hizo una distinción según la complejidad del tratamiento, el volumen de pacientes o la cronicidad o no de la enfermedad.