Resumen de la sesión en Twitter
Una de las pocas cosas seguras de 2012 es que el mundo no se acabará, a pesar de las previsiones mayas. “Y si estamos equivocados, les devolvemos su dinero”, aseguró Daniel Franklin, editor de The Economist, en la presentación del número especial del semanario The World in 2012, que tuvo lugar ayer en el campus del IESE en Madrid. La sesión, enmarcada en el Programa de Continuidad, estuvo moderada por el profesor del IESE Juan José Toribio.
Otras certezas para este año son los aniversarios: 500 años desde que Miguel Ángel pintó los frescos de la Capilla Sixtina, 200 del nacimiento de Charles Dickens… y apenas cinco del lanzamiento del iPhone. Un signo del desplazamiento del centro de gravedad económico es que los países emergentes, si se sumaran, supondrían el mayor importador del mundo. Mientras, China está a punto de convertirse en el principal mercado de bienes de lujo.
El evento más importante de 2011 fue la 'primavera árabe', recordó Franklin, pero ahora la gran pregunta es qué tipo de regímenes aparecerá en los países cuyos dictadores han caído. “Si van a ser islamistas, ¿el modelo será Turquía o Irán?”, se preguntó. Otra clave es si el movimiento se trasladará al África subsahariana, donde “hay nueve países cuyos líderes llevan más de veinte años en el poder”, señaló el editor de The Economist.
Por otra parte, cuatro de los cinco países con asiento permanente en el consejo de seguridad de la ONU cambiarán de gobierno en 2012: China, Rusia, Francia y Estados Unidos… “y los cuatro podrían cambiar de color político”, auguró.
Aun así, la crisis económica en Europa seguirá siendo el principal asunto de la agenda internacional. Las noticias buenas son que tanto Italia como el BCE han cambiado a sus líderes y que hay acuerdo sobre la disciplina fiscal, pero la mala es que el panorama griego todavía es sombrío: “si Grecia abandonase el euro, la situación sería muy incierta, porque no es una situación que se haya previsto”. En cuanto a España, que está en el corazón de la moneda única, “la cuestión es si el gobierno tomará las difíciles medidas que debería tomar”, añadió Daniel Franklin.
Por último, en el aspecto tecnológico, Facebook superará los 1.000 millones de usuarios, y las oportunidades de negocio vendrán de la geolocalización, la realidad aumentada y, sobre todo, de los pagos por móvil.