¿Cuán sostenible es el modelo de negocio de Google? Esta es la cuestión principal que se debatió en la sesión del Programa de Continuidad "Google and the Future of the Digital Landscape", que reunió la semana pasada a unos treinta Antiguos Alumnos y amigos del IESE en Nueva York, y que impartió la profesora Sandra Sieber.
El 97% de los ingresos de Google, que en muy poco tiempo se ha convertido en el buscador de referencia, provienen de la publicidad. Pero a largo plazo, la estrategia de la compañía incluye otras áreas.
Fundada en 1998, Google Inc. creó en 2005 la primera versión de AdSense, un sistema de publicidad para webs cuyos pagos se realizan en función del número de clics en el anuncio en cuestión. Poco después, empezaron las adquisiciones: en 2006, compró YouTube tras comprobar que su servicio Google Videos no crecía a la misma velocidad que el primero; en 2007, le ganó la partida a Microsoft adquiriendo la importante empresa de publicidad DoubleClick; y recientemente -tercera gran adquisición- Google se ha hecho con el control de la empresa de publicidad para dispositivos móviles AdMob, lo que ha abierto un nuevo campo de batalla.
En efecto, con AdMob y su propio modelo de teléfono (Android), Google busca posicionarse en el mercado de la telefonía móvil, evitar posibles situaciones de monopolio y obtener la parte del gran pastel publicitario que se intuye. De momento, las previsiones para 2012 apuntan que el sistema operativo de Google para móviles se situará con una cuota de mercado del 14,5%, detrás de Symbian, pero ya por delante de iPhone OS o de Windows Mobile.
¿Será el ascendente Twitter la próxima adquisición de Google? Lo que sí está claro, según Sandra Sieber, es que con sus compras e innovaciones constantes -Gmail, Google Docs, Google Maps, la reciente Google Goggles-, los paquetes de productos que ofrece a empresas, y el sistema operativo Chrome que ha anunciado para el año que viene, Google se está convirtiendo en casi imprescindible, en un estándar que, en cualquier caso, será muy difícil de batir por cualquiera que se atreva a intentarlo.