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Luis Conde (Seeliger y Conde): “el cambio es una realidad que no tiene marcha atrás“ < Back
“Actualmente, las empresas ya piden experiencia en diversas compañías y sectores distintos, es imprescindible cambiar. El cambio es una realidad que no tiene marcha atrás”. Así de rotundo se mostró Luis Conde, fundador y socio de Seeliger y Conde, en la sesión del Programa de continuidad “La actividad profesional en el mundo de la empresa hacia el futuro”, organizada ayer en el campus del IESE en Barcelona y moderada por el profesor Pedro Nueno.
Cuestionados sobre los beneficios del cambio, los ponentes coincidieron en exaltar sus virtudes: “si tengo que agradecer algo a la carrera profesional es haber encontrado diferentes opciones de trabajo, y me he enriquecido gracias a los cambios”, manifestó Carlos Colomer (PDG ’73), emprendedor, empresario y consejero de empresas.
Por su parte, Francisco Luzón, anterior consejero y vicepresidente ejecutivo del Banco Santander y consejero de empresas, destacó el concepto de “lealtad” hacia la empresa, subrayando que no es incompatible con cambiar de empresa. “En un mundo de incertidumbre y de cambio como el que vivimos, sugiero cambiar todas las veces que sea necesario. La actitud de cambio es hoy un elemento crítico para la gestión profesional y empresarial”, declaró.
A raíz del comentario sobre la lealtad hacia la empresa, los ponentes matizaron su opinión sobre el cambio y su relación con este concepto: “la lealtad con la empresa es importante, pero lo imprescindible es la lealtad con el proyecto”, opinó Luis Conde. “Alguien que cambia cada dos años de empresa no puede comprometerse con un proyecto”, añadió. Carlos Colomer cree que la lealtad debe existir “hacia uno mismo”. “No es una lealtad hacia la empresa, sino contigo mismo, y si lo mejor para ti es cambiar, debes mantenerte leal hacia ti mismo”
Recuperar los valores perdidos
“Por primera vez desde los 80, veo que este país está perdiendo la autoestima, factor absolutamente esencial si aspiras a algo”, señaló Luzón en referencia al camino de la recuperación económica. Otro de los aspectos que considera en declive es la movilidad. “Hoy, la mayor parte de nuestras empresas tienen cuadros directivos de 15, 20 o 25 años. El inmovilismo generalizado en el país me parece preocupante”, advirtió.
En este sentido se explayó Luis Conde: “hemos educado a nuestros hijos en la globalización, y cuando toca ir fuera, incluso los padres me llaman para que les convenza de no ir fuera. Ahora, viajar fuera no es ‘emigrar’, simplemente es ‘cambiar de lugar’. La globalización implica que el mercado objetivo de cada uno es el mundo. En Estados Unidos, vivir en Nueva York e ir a trabajar a Los Ángeles no supone emigrar, y la distancia es mayor de la que separa Barcelona de Oslo”.
Los empresarios coincidieron también en una falta de optimismo generalizada en España. “¿Podemos hacer algo para ser más optimistas?”, preguntó Pedro Nueno. “Hay que fijarse en los aspectos más positivos de las personas. Fijarse en lo negativo te aisla y gasta energía”, respondió Conde.
