"Es más fácil traspasar el conocimiento entre fronteras que transportar mercancías" afirma Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía. Sin embargo, cuando parece que hoy día en la era de las autopistas de la información todo el mundo podría tener las mismas oportunidades, los países más pobres están en clara desventaja porque no siempre tienen acceso a la investigación e Internet. Los monopolios globales tienden a suprimir la competitividad y los tratados internacionales no tienen en cuenta en muchos casos las necesidades de los países desarrollados.
Stiglitz, que disertó en el campus del IESE en Madrid durante la sesión de clausura del V Foro de Dirección de Personas en las Organizaciones, hizó hincapié en la necesidad de que los gobiernos administren bien el proceso de globalización para que beneficie al mayor número de ciudadanos posible. El profesor Santiago Álvarez de Mon fue el director del Foro, organizado por el IESE-IRCO con el patrocinio de Adecco.
Durante la sesión titulada "Globalization, Trade and the New Agenda for Growth" Stiglitz habló de las oportunidades y amenazas del comercio en el panorama económico actual. Mientras la globalización permite "el crecimiento potencial sin límite" porque los mercados ya no están limitados por la demanda doméstica, la desaparición de fronteras nos aboca a nuevos y mayores niveles competitivos.
La población de los países en vías de desarrollo como India y China se está integrando en la economía global a pasos agigantados. La población de estos países asciende a 2.500 millones de personas: el 40% de la población mundial. Estos países están alcanzando unos mayores niveles de competitividad y de crecimiento.
Sin embargo, en el mundo globalizado "lo que separa a los países desarrollados de los subdesarrollados no son sólo los recursos sino también el conocimiento", afirma Stiglitz.
Competir globalmente
Para competir de forma eficiente los países necesitan elevados niveles de tecnología y educación. "Invertir en educación e investigación y entender que son objetivos a largo plazo ha ayudado a países como India y China a reducir la falta de conocimiento y convertirse en referentes de competitividad", sentenció.
Es importante reconocer que la globalización tiene sus límites. "La combinación de conocimiento global y local es la clave del éxito", afirmó. A pesar de que la globalización se ha introducido en áreas impensables hace diez años, gran parte del conocimiento tiene que ser entendido a nivel local.
Los gobiernos, especialmente los de países en vías de desarrollado, tienen una gran responsabilidad para dirigir el proceso de globalización por el camino correcto. Esto se traduce en dirigir su economía y sociedad mejor "para asegurar que hay menos perdedores y más ganadores".
A pesar de que la globalización es un fenómeno que avanza a su propio ritmo, ha experimentado "reveses en el pasado" aseguró y no se debería haber dado por hecho que la globalización es imparable.
Stiglitz es profesor de Economía en la Universidad de Columbia. Recibió el Premio Nobel de Economía en 2001. Perteneció a la administración Clinton como titular del Consejo Económico del Presidente; también trabajó en el Banco Mundial como Vicepresidente y Director de Economía desde 1997 hasta 2000, periodo en el que se celebraron manifestaciones y protestas antiglobalización en Seattle (Estados Unidos). Sus últimos libros publicados son: "Towards a New Paradigm in Monetary Economics" y "Fair Trade for All".
Compañías sólidas para retener talento
En otra sesión del Foro, Antonio Ortega, autor de "La Antigua Roma: valores para el éxito empresarial", trazó un paralelismo entre la organización del Imperio Romano y lo que deberían ser las empresas en la actualidad: Roma tenía una misión clara ("ir rigiendo los pueblos"), una cultura fuerte, valores consistentes con su misión (proactividad, generación de líderes y mirada crítica) y una estructura sólida, algo que, en opinión de Antonio Ortega, todas las compañías deberían aplicar.
En la segunda sesión Leonor de Pablos, directora de Recursos Humanos de Ferrovial constató la nueva realidad de las compañías de hoy en día. En las empresas no existen fronteras y en un entorno internacional queda patente la necesidad de buscar elementos integradores y profesionales como modelo para la organización. De Pablos constató la necesidad de encontrar a las "personas alma": modelos y referentes dentro de las compañías por su comportamiento y manera de hacer.
Por su parte Beatriz Manrique, directora de Recursos Humanos de Walt Disney, afirmó que en un futuro existirá una guerra por el talento debido al descenso de la natalidad. "En el año 2010 más de la mitad de los trabajadores de los Estados Unidos tendrán una edad superior a 40 años" remarcó Manrique. Por ello, la organización debe reforzar sus pilares y desarrollar una tecnología para involucrar y retener a los empleados.