Cariño y exigencia

Rosa García repasa las claves del liderazgo

28/11/2012

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"Uno de mis mayores errores profesionales lo cometí cuando llevaba seis años como presidenta de Microsoft en España y me ofrecieron ser la representante de la firma a nivel europeo. No me gustaba, ni me ilusionaba el puesto ya que se trataba de un trabajo intermedio, más amplio del terreno en el que me siento cómoda, pero lo acepté para quedar bien entre mis compañeros. Me ganó el ego y aquello casi acaba con mi carrera y con mi vida privada".

Con sentencias tan sinceras como esta Rosa García, presidenta de Siemens en España desde hace poco más de un año, se ha dirigido esta mañana a los asistentes al desayuno de actualidad empresarial "Liderazgo en tiempos de incertidumbre", organizado en el campus del IESE en Barcelona, con la colaboración de la Cámara de comercio alemana para España, y moderado por el profesor Santiago Álvarez de Mon. La charla, que ha girado en todo momento en torno a la figura y a la trayectoria de la ejecutiva, ha dado pie a numerosas reflexiones acerca de la figura actual del líder, destacando los errores más habituales, los aprendizajes más intensos y las actitudes más adecuadas para guiar a las organizaciones en tiempos inciertos como los actuales.

La certeza no existe y el fracaso es humano

Tanto el profesor Álvarez de Mon como la propia Rosa García han señalado durante el acto que uno de los problemas más frecuentes, en especial entre los ejecutivos españoles, es una aversión casi incurable al fracaso. "Es imposible que haya innovación y desarrollo en las compañías, si no tenemos una relación natural y honesta con el error", ha asegurado el profesor. Para Rosa García es fundamental "fomentar una cultura de emprendimiento en las organizaciones, para lo que es primordial que puedan decirnos en qué nos hemos equivocado y, sobre todo, que la gente no tenga miedo a fallar y a aprender de ello. Si no dejamos que la gente se arriesgue, tampoco podremos crecer. A veces se gana, y a veces se aprende". En definitiva, como ambos dicen, el error debería dejar de asociarse con el fracaso personal y entenderse como un elemento más de la vida profesional.

Otro de los aspectos fundamentales que han señalado los dos ponentes es la necesidad que tiene el líder de saber leer las claves del mundo que le rodea y aprender a adaptarse, rodeándose del mejor equipo posible y adoptando siempre una actitud positiva. Según Rosa García, "el directivo no puede tener nunca las respuestas a los problemas, pero debe ser el entrenador que plantee a sus trabajadores todas las preguntas y convencerles de que forman parte de un mismo proyecto en el que tienen gran parte de responsabilidad". "Es importante también ayudar a nuestra empresa a cambiar, más básico aún, a afrontar el miedo al cambio, olvidar hábitos y entrar en mundos nuevos", ha añadido.

Valores y personas

De su padre aprendió que el éxito solo se alcanza trabajando con entusiasmo y sacrificio, y que el trabajo que haces define el tipo de persona que eres. De su madre se quedó su pragmatismo, su empatía y su humildad, teniendo claro que las personas solo progresan si se les permite caerse y volverse a levantar. De estas enseñanzas proviene, en parte, la filosofía que Rosa García defiende al hablar de personas, de empleados: "Los ejecutivos deben ser personajes firmes y con carácter, para pedir el máximo a sus equipos. Pero a la vez, una compañía que aspira a proporcionar valor a la sociedad debe empezar por ofrecer el mejor sitio posible en el que trabajar". "Solo con una misión, unos valores claros y un trato cariñoso, se consigue que la gente acuda cada mañana con ganas de formar parte del mismo barco. Y es así como se logra que las empresas perduren durante décadas", ha asegurado.