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Por Johanna Mair Profesora de Dirección General |
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Claudia Thurner Asistente de investigación del Centro Anselmo Rubiralta de Globalización y Estrategia |
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Animadas por la expansión de la Unión Europea y la abolición gradual de las barreras al comercio internacional, un creciente número de pymes afrontan la necesidad y la oportunidad de emprender actividades internacionales. La importancia del papel de los mandos medios y los beneficios de su participación en el proceso estratégico de las grandes empresas son de sobras conocidos. En cambio, apenas se ha investigado su papel en las pymes y en el proceso de internacionalización. Con el estudio que aquí presentamos, el Centro Anselmo Rubiralta de Globalización y Estrategia del IESE pretende arrojar luz sobre el alcance y los efectos de la participación de los mandos medios en la formulación de la estrategia internacional de una pyme.
Una pyme familiar
Para el estudio se eligió una empresa italiana de tamaño medio y familiar con cuatro áreas de negocio: medio ambiente (instalación de incineradores de basura); energía (desarrollo de sistemas de calefacción); agua (instalaciones de piscinas), y automatización de edificios. En 2004 decidió introducirse en Europa oriental y Rusia. Por entonces ya contaba con presencia internacional, pero estaba limitada a zonas culturalmente similares y próximas a Italia –sur de Alemania y Austria–, en las que los directivos no necesitaban aprender idiomas. La entrada en Europa oriental y Rusia supuso un cambio radical para los mandos medios en términos de diferencias culturales, distancia geográfica, adaptación de los productos y desafío personal. Exigía la adopción de nuevas estrategias y comportamientos.
La percepción lo es todo
El análisis de las entrevistas mantenidas con todos los mandos medios de la empresa permitió estudiar dos aspectos de su participación en el proceso de internacionalización. Teniendo en cuenta que la percepción que los mandos medios tienen de su entorno afecta directamente a su actitud y acciones, se investigó si se sentían implicados en la formulación de la estrategia internacional y qué factores determinaban esa percepción. En segundo lugar, se midieron las consecuencias de su implicación o no implicación.
Aunque los gestores de la firma sostienen que los quince mandos medios están implicados, las entrevistas revelan que sólo seis así lo creen. Este hallazgo confirma la visión de que los mandos medios participan básicamente en la aplicación de la estrategia y no en su formulación. En opinión de los no implicados, la toma de decisiones estratégicas pertenece al ámbito de los altos directivos. No cuestionan la división del trabajo. Es más, el contacto personal con los gestores parece aumentar la confianza en las decisiones de estos últimos. Los hallazgos del estudio corroboran que normalmente los mandos medios no intentan cambiar su entorno, sino que lo aceptan. En este caso, prefieren no implicarse en la formulación de la estrategia porque, según ellos, carecen de las aptitudes necesarias y es una carga adicional de trabajo que además no se cuenta entre sus funciones.
En cuanto a los que sí se sienten implicados, surge un rasgo distintivo: su implicación depende de la responsabilidad que tienen sobre los resultados de la internacionalización. En general, quienes son responsables de la generación de ingresos afirman sentirse implicados en la formulación de la estrategia, tanto en la toma de decisiones estratégicas como en la lluvia de ideas. Quienes no tienen que rendir cuentas sobre los resultados no se sienten implicados.
Gestionar actitudes
Entre los efectos positivos de la participación de los mandos medios en el proceso estratégico se encuentran la mejora de los resultados de la empresa, una mayor satisfacción personal, un mayor apego a la empresa y a su trabajo y una percepción más favorable de la calidad de la estrategia. El estudio descubre un efecto positivo nuevo: los implicados en la internacionalización la ven como una oportunidad, mientras que los no implicados la ven como una amenaza. Curiosamente, en esta empresa los mandos medios de más edad muestran una actitud más favorable hacia la internacionalización que los más jóvenes; también la apoyan los que llevan más años en su cargo.
Dado que la internacionalización, como tipo de cambio estratégico que es, necesita que los mandos medios actúen como agentes de cambio, a la empresa le interesa que tengan una actitud positiva hacia el proceso con el fin de asegurar el éxito de la aplicación de la estrategia. Excluirlos de la fase de formulación de la estrategia puede causar graves problemas a la empresa. Los mandos medios no implicados pueden obstaculizar la correcta aplicación de la estrategia si no la aceptan y apoyan.
En consecuencia, el estudio destaca la importancia de cómo perciben los mandos medios su exclusión o participación en el proceso. La gestión de estas percepciones puede resultar crítica a la hora de alentar en ellos una actitud positiva hacia la internacionalización y su participación en el proceso estratégico. ¿Cómo pueden lograrlo las pymes? La respuesta es clara: fomentando la intervención de los mandos medios en la fase de formulación de la estrategia. Con todo, deberán hacer frente a dos dificultades. Hacerles partícipes añade complejidad al proceso de toma de decisiones. Por otro lado, la dirección de personas es una tarea social e interactiva, y el cambio en el seno de la empresa se produce lentamente, sobre todo en las empresas pequeñas centradas en el propietario-gerente. En cualquier caso, el estudio concluye que el esfuerzo merece la pena a la vista de las ventajas de la participación de los mandos medios en la formulación de la estrategia internacional.
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