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IESE Business School - Centro de Globalización y Estrategia English

Año 3 / No. 9 / Septiembre - Diciembre 2007

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Aprendiendo a apreciar la diversidad
Del patrón oro a la tarjeta oro
Cómo elegir su estrategia global
La Tierra no es plana
El centro informa
Del patrón oro a la tarjeta oro
Por Niall Ferguson
Laurence A. Tisch Profesor de Historia, Harvard University

Entre 1880 y 1914, el mundo experimentó una era de globalización ("la primera globalización") que fue un fenómeno mucho más extraordinario que la situación actual ("la segunda globalización"). Existen muchas similitudes entre las dos etapas de globalización, pero también diferencias importantes. La primera globalización fue más global, ya que el capital circulaba por todo el mundo, incluyendo a los países muy pobres, cuando actualmente la mayor parte del capital circula sólo en el mundo rico.

La diferencia más llamativa entre lo que sucede actualmente y el último periodo de globalización es que entonces había una enorme movilidad, con unos niveles de igración mayores que los actuales. Además en el pasado la población era muy inferior: el mundo tenía 1.000 millones de habitantes en vez de 6.000 millones. El tema del deterioro medioambiental, a pesar de constituir un problema a nivel local, no era un problema global. La cuestión monetaria era muy diferente. Hace cien años, la mayoría de los países seguían el patrón oro. Actualmente vivimos en un mundo de dinero de papel y nadie sabe cuál será el valor del dólar al día siguiente.

La Era del Imperio

La primera fase de la globalización se dio durante una época imperial. El 25% de la población mundial vivía bajo alguna forma de dominio británico, y una tercera parte estaba gobernada por algún país europeo. La mayoría de la población, un 80%, vivía en imperios, si incluimos los imperios chino y otomano. Pero el más importante era el imperio de habla inglesa, y una de las razones por la que éste era tan poderoso es que era un exportador de capital: era el banco del mundo. Londres canalizaba el dinero hacia el resto del mundo en forma de inversiones en cartera o directas, y los británicos gozaban del poder propio del prestamista.

El mundo es hoy en día muy diferente. Los imperios se han visto enormemente reducidos, aunque todavía existen imperios en la sombra, como Estados Unidos. China es otro, y Rusia, e incluso podría incluirse entre ellos a Irán como heredero del imperio persa. Pero, en cierto modo, el imperio estadounidense es más débil que su predecesor, ya que no se trata de un imperio acreedor, sino deudor. Estados Unidos pide prestados muchos miles de millones de dólares en el exterior para financiar el actual déficit de sus cuentas. Nos encontramos en una situación en la que Estados Unidos, que se proclama como el gran poder, tiene un descubierto en el Banco Popular de China.

Múltiples futuros

No existe tal cosa como el futuro, lo importante es contar con más de un futuro. Aquellos que afirman que China igualará el PIB estadounidense en 2027 sólo ofrecen un futuro, y se trata de un futuro lineal basado en la idea de que el crecimiento de China se mantendrá a un ritmo del 9 o el 10%, y que el estadounidense seguirá entre el 2 y el 4%, y que por tanto llegaremos a ese momento siguiendo líneas rectas. No es así como funciona la historia. Todo milagro económico asiático ha sufrido al menos una importante crisis financiera que ha frenado al país. En los últimos tiempos Japón ha retrocedido al menos una década, si bien esto ha sucedido en una fase avanzada de su desarrollo.

Dejando a un lado las crisis financieras, hay otros factores que se pueden torcer. La situación medioambiental de China es alarmante, como consecuencia de una industrialización vertiginosa sin derechos de propiedad privada. Antes de sufrir una crisis financiera, China podría afrontar una crisis ecológica provocada por la propia nación. Y dentro de 30 años mirarán atrás y se reirán de que pensábamos que superarían a Estados Unidos.

 


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