Tanto en Europa como en los EEUU el deporte goza hoy de una salud envidiable. Como espectáculo, el volumen de negocio que genera no ha parado de crecer en la última década. Aumenta el valor de los clubes y de las franquicias, intervienen cada vez más inversores de otros países, se conquistan nuevos mercados geográficos, crece el número de empresas dedicadas a la gestión deportiva, los medios de comunicación especializados y los recursos dedicados a la cobertura de eventos deportivos son cada vez mayores, etc. Dos datos reveladores nos aportan una visión global de dicho volumen: el deporte representa actualmente entre un 2% y un 3,5% del PIB a nivel mundial; y en 2009 las ventas de ropa y material deportivo llegaron a los 284.000 millones de dólares.
EEUU vs. Europa: valores y creencias
Para abordar en profundidad la gestión y organización de las ligas deportivas a ambos lados del Atlántico, es necesario comprender que las diferencias responden a planteamientos de base y a visiones sobre el deporte profesional prácticamente opuestas, aunque con un objetivo común.
En los EEUU la premisa elemental es que el balance competitivo hace que las ligas sean más atractivas. Esto significa que la mayoría de las políticas están encaminadas a garantizar una competición lo más igualada posible, en la que todos los equipos tengan las mismas opciones de obtener el título de campeón al final de la temporada. Lógicamente, esta postura implica, entre otros aspectos, la existencia de regulaciones mediante las cuales los equipos más pequeños son compensados económicamente, a partir de impuestos aplicados sobre los más poderosos. Aunque esta inclinación pueda parecer de entrada de estilo más “socialista”, el objetivo final no es otro que maximizar los beneficios: con una liga más disputada, los equipos tienen más capacidad para atraer a un mayor número de seguidores a los estadios y a sus filas de fans; al tiempo que se consigue que cada jornada ofrezca partidos de elevado interés, con lo que resulta más fácil ofrecer productos de televisión de gran consumo muy a menudo.
Por su parte, las ligas europeas, con el fútbol como deporte líder indiscutible, presentan un modelo mucho más desigual en el que en ningún caso los equipos pequeños reciben ayudas a partir de impuestos sobre los beneficios de los grandes. Este panorama genera diferencias abismales entre los presupuestos anuales de los equipos y, en consecuencia, entre las posibilidades de unos y otros para hacerse con el título. Este planteamiento responde, por un lado, a la gran importancia que se da en Europa a las competiciones continentales: por encima de las ligas nacionales también se celebran cada año la Champions League y la Europa League, que tienen un radio de influencia mucho más amplio y un prestigio muy superior, gracias la participación los mejores equipos de cada país. Así, existe un interés razonable en que muchos de los equipos tradicionalmente más prestigiosos y de mayor nivel permanezcan en esta posición, para mantener el éxito mediático de estas competiciones. El atractivo del producto reside en los equipos estrella y en el nivel de competitividad.
Por otro lado, esta estructura se basa en la visión europea del fútbol como expresión social: la mayoría de los aficionados no siguen a un equipo simplemente por disfrutar del espectáculo deportivo que ofrecen, sino que lo que un club representa (sus valores, su historia, etc.) puede identificarse con un sentimiento o con una tradición familiar o social. De hecho, clubes tan importantes como el FC Barcelona o el Real Madrid se definen como organizaciones deportivas sin ánimo de lucro y son propiedad de sus socios. En cambio, el aspecto social del deporte en los EEUU tiene un carácter mucho menos pasional, ya que se vive como una actividad en familia y como una industria más del sector del entretenimiento compuesta, además, por equipos-franquicia.
Estructura y organización de las ligas
En la práctica, esta diferencia de principios se traduce en enfoques prácticamente opuestos en el desarrollo de las ligas. En cuanto a los impuestos, mientras que en Europa no existen mecanismos de ningún tipo para igualar económicamente el nivel de los clubes, en los EEUU se desarrollan diversas medidas, con la NFL como máximo referente. Por ejemplo, en esta competición algunos ingresos se reparten de forma equitativa entre los 32 equipos que la forman y hasta 2002 los clubes locales aportaban el 40% de los ingresos por las entradas de un partido al equipo visitante.
Por otro lado, la estructura de las competiciones es un factor determinante. De entrada, vemos que en los EEUU las ligas son completamente cerradas, con lo que cada año participan los mismos equipos de forma que la liga puede garantizar un lugar para cada franquicia. Sólo se contemplan nuevas incorporaciones cuando algún equipo se da de baja o se decide ampliar la competición.
En cambio, las ligas de fútbol europeas contemplan promociones de ascenso y descenso entre categorías, algo que implica un riesgo mucho mayor para la supervivencia de unas organizaciones que, aunque lleven a cabo una gestión impecable, dependen en gran medida del éxito que obtengan en el terreno deportivo.
Otro aspecto a tener en cuenta es que en Europa los equipos suelen participar en varias competiciones simultáneamente a lo largo del año, tanto a nivel nacional como continental. Esta circunstancia potencia el interés por varios espectáculos futbolísticos simultáneos y complementarios. Mientras tanto, en EEUU sólo se celebran partidos de la propia liga. Además, las ligas norteamericanas constan de una temporada regular seguida por la celebración de los denominados play-off, las eliminatorias finales en las que los mejores equipos de la temporada compiten por el título. En las principales ligas de Europa, la temporada regular no incluye rondas eliminatorias, mientras que el resto de competiciones sí que adoptan este formato.
La gestión de la carrera profesional de los deportistas también es un factor que presenta notables diferencias a los dos lados del Atlántico, desde varios puntos de vista. Hay diferencias en el acceso de jóvenes promesas a las competiciones: Europa se centra en las canteras de los clubes y EEUU bebe de las universidades y usa métodos de entrada equitativos como el draft en la NBA.
El sueldo también muestra planteamientos prácticamente opuestos. Ligas norteamericanas como la NFL o la NBA incluyen los denominados salary caps o límites máximos en la cifra que pude recibir un jugador cada año. Esta medida contribuye, una vez más, a igualar el nivel de todos los equipos, puesto que ninguna franquicia podrá reclutar a los mejores jugadores ofreciéndoles un salario más alto. Además, si un equipo supera la cifra establecida, está obligado a pagar una tasa impositiva de lujo que se reparte entre los clubes más pobres. Los fichajes en los EEUU funcionan de forma similar. Así, prácticamente ninguna transferencia se hace a cambio de dinero, sino que se suelen intercambiar unos jugadores por otros.
Por el contrario, en Europa no existe ningún límite sobre el salario de los deportistas y, de hecho, éste suele ser uno de los incentivos más utilizados por los clubes poderosos para hacerse con los servicios de una estrella. Además, las transferencias de jugadores se hacen mayoritariamente a cambio de dinero, aunque en algunos casos también se incluyen otros jugadores como suplemento. A nivel internacional, la UEFA ha llegado a estudiar la posibilidad de implantar algún tipo de límite tanto en los sueldos como en las cifras alcanzadas por los fichajes, debido al aumento desmesurado que han experimentado en la última década.
Globalización: fans alrededor del mundo
Las ligas y las federaciones nacionales e internacionales juegan un papel fundamental a la hora de potenciar la internacionalización del deporte como espectáculo, ya que dedican sus esfuerzos no sólo a organizar la estructura y la normativa de los campeonatos sino también a promover el desarrollo del deporte a nivel amateur, que es una fuente fundamental de clientes para la industria profesional.
En los EEUU destaca el ejemplo de la NBA. Desde finales de los 90, esta liga ha hecho un importante esfuerzo para atraer a público de todo el mundo, sobre todo mediante la incorporación de jugadores de referencia extranjeros provenientes de países como Alemania (Dirk Nowitzki), China (Yao Ming) o España (Pau Gasol). En la actualidad, hay más de 80 "internacionales" formando parte de los distintos planteles y muchos de ellos ya son estrellas consagradas en la liga.
En el fútbol europeo la presencia de jugadores de varios países es habitual desde hace décadas. En cambio, lo que sí ha supuesto un gran avance hacia la globalización del espectáculo ha sido el desarrollo de los campeonatos internacionales. La premisa en Europa es que el éxito depende del prestigio de un equipo y de sus estrellas, así que las federaciones no han hecho más que adaptar las competiciones más importantes a esta visión.
En este sentido, el ejemplo más evidente es el de la Champions League. Hoy en día, esta competición aporta el 80% de los ingresos de la UEFA y es uno de los espectáculos más importantes del mundo: la final de 2009 fue el programa televisivo más visto del año.
Por último, a nivel de clubes tanto en EEUU como en Europa también se impulsan acciones para intentar llegar a los aficionados de todo el mundo. Por ejemplo, los equipos más importantes suelen organizar tours fuera de temporada durante los que disputan partidos de exhibición en continentes con menor tradición futbolística. Estas giras son un escaparate imprescindible para los clubes, ya que les reportan unos ingresos muy notables y una mayor proyección internacional.
Por otro lado, la comunicación se está convirtiendo en uno de los ejes principales para acceder al mundo. Así, los clubes se han lanzado al universo de Internet e impulsan su presencia en páginas Web y redes sociales para mejorar la relación con los fans y atraer a más seguidores.
Entre los profesionales, siguen brotando nuevas ideas para ampliar el negocio deportivo de cara al futuro. Y aunque hoy en día puedan sonar algo disparatadas, ¿quién puede asegurar que no veremos, por ejemplo, un parque temático del Real Madrid, una NBA en China o una cantera del Barça en Brasil?