|
El blanqueo de capitales es una realidad contra la que las autoridades y organismos internacionales luchan sin demasiado éxito. La complejidad del sistema, la vinculación del dinero blanqueado a la financiación del terrorismo internacional y la existencia de paraísos fiscales son algunos de los factores que dificultan, sobremanera, la actuación de los organismos reguladores entorno a este tipo de delitos. Tanto es así, que actualmente se estima que el volumen de esta actividad puede alcanzar el 5% del P.I.B. mundial, lo que respecto al año 2007 supone alrededor de 1,3 billones de euros.
En la sesión de Continuidad bajo el título “Prevención del blanqueo de capitales: Cómo afecta a la operativa de las empresas sean estas financieras o no” organizada por el CIIF, Jorge Soley, profesor del IESE, y Xavier Fornt, miembro del Comité Bancario de la Cámara de Comercio Internacional de París, explicaron las formas más comunes de blanquear dinero y aportaron pautas y procesos para la prevención de este tipo de actividades.
El Grupo de Acción Financiera (GAFI), el Parlamento y el Consejo Europeos y, en España, la Comisión de Prevención de Blanqueo de Capitales velan con atención el cumplimiento de la normativa existente. Por otro lado, también están creando nuevos mecanismos contra el blanqueo de dinero, como demuestra la adopción por parte de la mayoría de países de las últimas recomendaciones realizadas por GAFI, que en el caso de la UE han sido reguladas mediante una directiva específica traspuesta por cada uno de los Estados Miembros.
La tentación de participar en este tipo de operaciones es alta, gracias a las jugosas comisiones y a las técnicas de blanqueo cada vez más sofisticadas y difíciles de detectar.
Por tanto, para luchar contra el blanqueo de capitales, además de la regulación vigente, es esencial que entidades y empresas sean conscientes de su responsabilidad en la materia.
“No sólo las entidades bancarias están obligadas al cumplimiento de la ley de Prevención del Blanqueo de Capitales. Las aseguradoras, sociedades de inversión, quienes ejerzan actividades de cambio de moneda o gestión de transferencias, los casinos de juegos, las entidades relacionadas con el negocio inmobiliario, auditores o abogados, también deben colaborar”, recordó Jorge Soley.
Al tiempo, el profesor del IESE advertía de que “actuar como intermediarios tiene un alto precio. No se debe entrar en el juego del blanqueo de capitales y sus comisiones. En la actualidad, la colaboración con estas actividades comporta penas de hasta 6 años de cárcel y multas que pueden alcanzar el 5% de los recursos propios de la empresa o entidad colaboradora”.
Pero ¿cómo puede detectar una entidad operaciones de este tipo?
Según Soley y Fornt “con sentido común y formando a sus trabajadores en estos asuntos”.
Lo primero que las entidades deben conocer para luchar contra el blanqueo de capitales es el proceso y las técnicas que se utilizan. “El proceso comienza con la colocación o introducción del dinero delictivo en efectivo dentro de los circuitos financieros, normalmente fraccionándolo para evitar los controles de identificación. Una vez colocado, hay que proceder a la conversión de este dinero en dinero legal por medio de operaciones financieras complejas, nunca con dinero físico, con el fin de borrar el origen de los fondos. Conseguido esto, se reintroduce el dinero lavado en el circuito legal, en actividades donde la distinción entre dinero legal e ilegal es muy difícil”, afirma Soley.
El mayor problema con el que se topan las entidades a la hora de detectar estas actividades fraudulentas es la rapidez con las que se generan nuevas técnicas de blanqueo. Xavier Fornt desveló que “actualmente, ya no se realizan grandes operaciones como las de antes. Ahora se utilizan nuevas técnicas como el desvío de capitales, la fragmentación en pequeñas operaciones o la mezcla de dinero legal con dinero ilícito. Otras formas de blanqueo son las sobrefacturaciones, los créditos documentarios, aprovechando operaciones con el exterior, o el sistema de transferencias.”
Una de las técnicas más utilizadas es el método del préstamo con aval. “Masas de dinero ilícito proveniente de drogas, armas, juego o corrupción van a parar a paraísos fiscales en los que nadie pregunta nada. A través de entramados de filiales y compañías vinculadas, ese dinero acaba en el banco” explicaba Fornt.
Según contó el miembro del Comité Bancario, una vez que el dinero está en el banco del paraíso fiscal, la empresa dueña crea una telaraña en la que participan abogados, gestores, agentes de bolsa, sociedades... Cuando la red ya está bien estructurada, la empresa fraudulenta se pone en contacto con algún empresario de otro país, a quien le explican un supuesto proyecto de inversión que no desean hacer público y por el que le ofrecen comisiones de hasta el 20%.
El empresario suele aceptar la jugosa oferta y pide un crédito al banco que queda a nombre del empresario comisionista, pero el aval es el dinero fraudulento del banco situado en el paraíso fiscal. “Con la concesión del crédito”, explicó Fornt, “el empresario coge su comisión y transfiere el resto del dinero a los primeros. Tras varios impagos de las cuotas, la entidad bancaria acaba ejecutando el aval, y el banco del paraíso fiscal le paga con ese dinero sucio que tiene en garantía. ¡Ya tenemos el dinero blanqueado!”.
Para evitar este tipo de operaciones, los bancos cuentan con algunas herramientas. “La identificación del cliente, ser responsable a la hora de abrir cuentas, vigilar las operaciones, en concreto las transferencias, pensar en la racionalidad de esas operaciones o ver si el negocio que nos ofrece el cliente tiene que ver con su actividad habitual son algunas de las claves para descubrir intentos de blanqueo de capital”, comentaba Soley. Fornt añadía que “abstenerse de participar en este tipo de asuntos, comunicar toda operación sospechosa al SEPBLAC y tener un Órgano de Control del Blanqueo de Capitales en cada entidad crediticia son también mecanismos esenciales para la prevención”.
Xavier Fornt también dio un toque de atención a todos los agentes que, sin ser aseguradoras ni entidades crediticias, están siendo utilizados para el blanqueo de capitales. A ellos pidió mayor compromiso, control y la rápida puesta en marcha de políticas de prevención.
En sus conclusiones, el profesor Soley recordó el daño reputacional que puede provocar a una entidad su vinculación al blanqueo de capitales. “Que tu nombre salga asociado a este tipo de actividades es una vergüenza. Se pierde la confianza. No debemos caer en la trampa de poner en juego la reputación de nuestra empresa por ayudar a alguien o por cobrar una comisión”, terminó el profesor.
|