José Ramón Pin: "Todos funcionarios"

Artículo publicado en Negocio y estilo de vida

03/09/2008

Los datos del ILCA (Indicador Laboral de las Comunidades Autónomas) confirman la tendencia a la recesión: "El colectivo de desempleados concluirá el año con un aumento del 30,3% sobre el año anterior". En número de parados a final de 2008 será el más elevado desde 1998. Pero dicen algo más.

Casi la totalidad de los puestos de trabajo creados el último año fueron en el sector público, que sólo en el segundo trimestre de 2008 contrató 67.100 personas. Ahora el número de empleados públicos es de casi tres millones. 2.941.800 si la estadística no falla. Otro record.

Por el contrario, ese mismo trimestre, descendieron los autónomos, 15.800. Es decir, que los que 'se la juegan', arriesgando su tiempo y trabajo, están siendo sustituidos por los que 'van a lo seguro'¿Será éste el nuevo modelo económico al que los expertos del gobierno quieren ir? ¿Un país de empleados públicos con cada vez menos emprendedores?.

Con estas cifras que anuncian más gasto público, y la disminución de ingresos fiscales por la crisis, el superávit de las cuentas públicas tenderá a ser déficit. Ante esta situación una fórmula para que no crezca ese gasto es congelar los salarios de los empleados públicos.

No es de extrañar que entre las medidas del Gobierno contra la crisis estén: a) la reducción de la oferta pública de empleo (se pusieron la venda antes que la herida contratando antes); b) una subida salarial menor que la infl ación para los funcionarios. En el Ministerio de Economía se deben haber alarmado, pues debían conocer estas cifras antes que el público en general, y las han incluido en el 'paquete anti-crisis'. Ya veremos como responden los sindicatos del sector.

En economía, como en otros campos, 'una cosa es predicar y otra dar trigo'. Después de cargarse de empleados, las Administraciones Públicas nos dicen que se arrepienten, que no lo harán más. Confesado el pecado entonan el 'propósito de la enmienda'. Pero la penitencia se la ponen a los ciudadanos, que van a tener que pagar impuestos, vía declaración o por medio de la inflación que genera el déficit público. También a los funcionarios congelando el sueldo. Pagando 'justos por pecadores'.

Con el antecedente de los 400 euros de las elecciones pasadas, puede que nuestras autoridades políticas copien la anécdota del parlamentario español de los años treinta. Cuando llegó a su circunscripción, después de salir elegido, preguntó: ¿qué queréis que haga El pueblo congregado respondió: ¡colócanos a todos! Hoy dirían: ¡haznos todos funcionarios! Es posible que lo consiguieran. Eso dicen estas cifras.

José Ramón Pin es profesor del IESE

Web de Negocio y estilo de vida