Interim management: el valor de la experiencia en momentos difíciles

27/03/2009

El interim management (IM) no es una práctica nueva. Comenzó durante la crisis de los años setenta que hizo perder el puesto de trabajo a numerosos directivos. Cuando la situación comenzó a mejorar, muchas empresas tuvieron que enfrentarse a la falta de ejecutivos con experiencia. Surgió entonces el interim management para cubrir esa demanda: el interim se integraba temporalmente en la estructura de la empresa para poner todo su conocimiento al servicio de ésta.

Treinta años después, esta nueva fuerza laboral se ha extendido a numerosos países y se perfila como una buena alternativa para directivos y empresas ante el momento de recesión económica que sufrimos. Así lo explicaron los ponentes de la sesión del Programa de Continuidad "Interim management: una alternativa de éxito frente a la crisis", celebrada en la sede del IESE de Madrid el pasado 26 de marzo de 2009.

Oscar Perreau, Socio Director de Executive Interim Management España, aseguró que el IM aporta soluciones a los problemas críticos de dirección en las empresas. "Con misiones específicas y una duración de los proyectos limitada, asegura la continuidad de las operaciones" declaró el experto.

Perreau señaló, también, que "las empresas se enfrentan a procesos de transformación, reestructuraciones, momentos críticos, como el actual, o nuevos proyectos, pero en ocasiones carecen de capacidad directiva para asumir estos proyectos. Ahí es donde se hace necesaria la intervención de un IM que aporte conocimiento, experiencia y un valor añadido a la organización".

El interim se integra en la empresa y, gracias su experiencia, es capaz de poner en marcha el proyecto definido, de manera rápida e inmediata; demuestra un alto grado de implicación en el mismo; y aporta acción y gran capacidad de gestión de equipos a la empresa.

Retrato del interim

Pero, ¿cómo son estos profesionales que solucionarán los problemas de nuestra empresa? Dirk Kremer, Socio Director de Q Management de Transición, lo tiene claro: "Un interim no es un superman. Es un directivo de unos 45 años o más, que posee experiencia en la dirección de empresas medianas internacionales, con una carrera de éxito, con capacidad para manejar los cambios de manera consistente y coherente".

Según Kremer, la crisis ha incrementado notablemente la oferta de directivos interesados en este tipo de práctica. Sin embargo, "no todo el mundo vale. Un interim debe ser capaz de vivir en la inestabilidad, saber venderse así mismo, asumir que unas veces se trabaja y otras no y, aún así, ser fiel a su compromiso y acabar con los proyectos que empieza".

Los proyectos que debe abordar un interim son de lo más variado: desde la sustitución de un cargo directivo, hasta afrontar la dirección de una etapa "crítica" en la empresa o acelerar procesos en el lanzamiento de nuevos productos o en una reorganización funcional. En todo caso, estos trabajadores requieren de un alto grado de especialización y sobrecapacitación. "Un interim tiene que estar especializado en algo, ya que el 80% de sus proyectos serán aquellos en los que tenga experiencia" aclaraba Kremer.

En definitiva, un interim es un directivo independiente, con gran capacidad de liderazgo, hábil en el manejo y gestión de equipos, que guía a la empresa y le enseña el camino hacia el éxito y la consecución de un proyecto concreto.

Reticencias

A pesar de que las empresas que utilizan el interim management elogian sus ventajas, Gabriel Soria, de profesión interim, comenta las reticencias de algunas empresas a la implicación de este tipo de trabajadores en los proyectos.

"A veces la compañía piensa que tu compromiso y entrega va a ser menor por no formar parte de esa empresa. Esto hace que el nivel de esfuerzo y exigencia de cada proyecto sea más grande", afirma Soria.

Javier Alonso, Director de RRHH de Lorente y partidario de utilizar el interim management en la empresa, también comenta que "en ocasiones, cuando un interim entra en la empresa, el resto de trabajadores saben que ese directivo estará ahí solo por un tiempo, y no se lo ponen nada fácil, complicando la tarea de gestión de equipos".

Otro aspecto aún por definir es el tipo de contrato aplicado a estos trabajadores. Fernando Cruz, Socio Director de Synotion, aclara que las empresas que gestionan la carrera profesional de los interim suelen realizar tres tipos de contrato: mercantil (por proyecto), mercantil como asociado (SAN) o como empleados, dependiendo del tipo de relación laboral que el interim desee tener con ellos.

"Posteriormente nuestra empresa firma el contrato con el cliente, que casi siempre suele ser de dos tipos: modelo headhunter, un tipo de contrato bastante reciente, o por proyecto, el modelo más habitual", afirma Cruz.

Francisco Huertas, Professional Director de Adecco, menciona la dificultad con la que se encuentran las empresas con una rígida cultura empresarial para integrar a estos trabajadores en su estructura. Algunas entidades ven en esta fuerza laboral como una amenaza que puede llevarse la información y el conocimiento de la empresa.

De todos modos, el interim management está superando estas barreras, sobre todo en sectores como la ingeniería o las TIC, concluyeron los ponentes.