La situación económica empuja a empresas y profesionales a salir de España

Segunda edición del estudio de Ernst & Young Abogados y el IESE

06/10/2011

La crisis económica ha forzado a empresas y profesionales a buscar alternativas de negocio fuera de España. En este marco, los procesos de expatriación, que aún significan una oportunidad para promocionar, en la actualidad se han convertido además en una opción que en muchas ocasiones no se puede rechazar. Esta es una de las principales conclusiones del informe elaborado conjuntamente por Ernst & Young Abogados y el IESE titulado Políticas de expatriación en multinacionales: visión de las personas, que se ha presentado esta mañana.

El estudio pone también de manifiesto que los beneficios económicos acordados son una de las principales motivaciones para aceptar la expatriación dado que, por lo general, conlleva un importante aumento salarial. Sin embargo, y pese a todo ello, el 36,9 por ciento de los expatriados considera que el paquete retributivo que recibe no está acorde con las condiciones cerradas inicialmente.

El principal motivo del desacuerdo radica, según el estudio, en la forma de pactar la retribución, es decir, si se está hablando en términos netos o brutos, porque las diferencias pueden ser abismales dado el impacto fiscal de un traslado de este tipo.

La vuelta "a casa"

El otro gran fleco pendiente, y el aspecto más controvertido, es la repatriación. Los profesionales encuestados están convencidos de que la expatriación les facilitará promocionarse. Sin embargo, el gran problema es la posición dentro de la empresa y su trayectoria futura al retornar a su país de origen. En este sentido, la encuesta revela que uno de cada cuatro expatriados no recibió información sobre su futuro en la empresa a la vuelta de la asignación internacional, una circunstancia que resulta ser el gran talón de Aquiles de los procesos de movilidad, especialmente en España.

La incertidumbre de su posición interna a la vuelta y las circunstancias familiares hacen que muchos profesionales duden si aceptar o no un proceso de expatriación. De hecho, el informe destaca que una gran parte de ellos se ven abocados a trasladarse por las implicaciones negativas que pueden derivarse si la rechazan. En este sentido, es destacable que el 40 por ciento cree que no habría tenido ninguna repercusión en su carrera profesional dentro de la empresa, sin embargo, el 21,9 por ciento de los encuestados no duda en afirmar que sí habrían tenido consecuencias negativas si no lo hubieran aceptado, cifra que se suma al 38 por ciento que marcó la casilla de "no sabe/no contesta".

Para Sandalio Gómez, profesor del IESE y titular de la Cátedra SEAT de Relaciones Laborales de la escuela, "no es muy aventurado interpretar que detrás de una respuesta indefinida como ésta se esconde el temor a consecuencias negativas. En cualquier caso, lo que está claro es que la expatriación es un proceso que responde a una necesidad de la empresa y, en muchas ocasiones, no tiene alternativas de cubrirla de otro modo, por lo que la única manera de permanecer en la empresa es aceptar la asignación internacional. Sin embargo, tampoco hay que olvidar que la movilidad geográfica es un hecho en una economía global como la actual y, en muchas ocasiones, la mejor manera de escapar de la crisis".