Oportunidades e innovación para superar la crisis

01/06/2012

Luis Egido

La trigésima promoción del Executive MBA (formato quincenal) se graduó ayer en el campus del IESE en Madrid.  El consejero delegado de Logista, Luis Egido, pronunció la lección magistral. El acto fue presidido por el director general del IESE, Jordi Canals, quien estuvo acompañado del profesor José Ramón Pin, director académico del Executive MBA. Todos los discursos lanzaron a los nuevos graduados un mensaje de optimismo y esperanza como mejor antídoto contra la crisis económica mundial.

En este sentido, Luis Egido fue rotundo. En su opinión, esta crisis “demanda más y mejores gestores, preparados y, sobre todo, que tengan espíritu emprendedor, que sean capaces de asumir riesgos, de superarse ante las dificultades y de expandir y contagiar optimismo en nuestro entorno”. Egido tildó de “crítica” la actual situación económica, pero insistió en que es posible imponerse y superar estas dificultades.
 
El consejero delegado de Logista afirmó que, ante la crisis, hay dos maneras de reaccionar. “O se reducen costes y precios, o se buscan maneras diferentes de hacer las cosas, soluciones nuevas y cambios, a veces empezando por uno mismo y su organización”. Egido apuesta por la segunda opción. “La búsqueda de espacios nuevos o de oportunidades, de creación o innovación, no son malos remedios para afrontar la difícil situación que vivimos”, insistió. No obstante, reconoció que por el camino, uno debe asumir errores o incluso abandonar proyectos.
 
A lo largo de su discurso, Luis Egido dio algunos consejos a los nuevos graduados extraídos de su propia experiencia profesional. “Dirigir, gestionar o emprender una actividad empresarial es una tarea que se basa en cada uno, en su propia personalidad, en su acciones… Yo diría que hasta en su intuición, más que en una aplicación metódica de sus conocimientos”, reflexionó. “Es bastante común confundir los conocimientos, que son una herramienta, con el fin, que es conformar una idea que nos permita crear, mantener y desarrollar un negocio”, prosiguió. Una de sus principales conclusiones fue que, tras una empresa de éxito, “hay siempre una idea, una visión, una ilusión, cosas que nacen del interior de una persona”.
 
La importancia del “factor humano”
 
En este punto de su discurso, Egido ahondó en la importancia del “factor humano” para el desarrollo de una actividad empresarial. Detrás de las decisiones empresariales hay, dijo el ponente, “personas que tienen sus motivaciones, preocupaciones, proyectos de desarrollo, quizá de evolución, y son la base del sustrato en el que se apoya la empresa”. Por lo tanto, “son estas fuerzas personales lo que realmente conforman las organizaciones”. El éxito de la compañía, pues, “depende de la canalización de esta energía”. “Si eres capaz de integrar, de dar un horizonte, de preocuparte por el bienestar, de compartir unos proyectos y unos valores y de ayudarles a buscar su felicidad desde su desarrollo personal y profesional, se crea un círculo virtuoso que empuja a la compañía hasta la excelencia”, insistió.
 
Para el consejero delegado de Logista, la clave para el desarrollo de la actividad directiva está en “crear un entorno de confianza mutuo”. “La dirección o la gestión que desarrolla un grupo de personas es la primera y fundamental clave del éxito”, enfatizó. También destacó Egido la necesidad de “mantener siempre la capacidad de aprender e innovar” para poder competir con los demás y, a la vez, ser diferente al resto. “Se progresa haciendo cosas nuevas, distintas, aprendiendo de todo el mundo, y siendo capaz de plasmar las ideas en acciones, y las innovaciones, en hechos”, afirmó. Desde ese convencimiento, Egido cree que todo empresario o directivo debe mirar al futuro, imaginar cómo evolucionarán los mercados… “Hay que atreverse a imaginar cómo será el mundo dentro de 10 o 20 años, y a esforzarse en diseñar soluciones, bastantes de las cuales no serán nunca realidad”, añadió. Por último, consideró “imprescindible el conservar cada día intacta la capacidad de aprender”. Sólo así se podrá innovar y mantener el espíritu creativo. “Hoy se pueden aprender cosas continua y aceleradamente. De cualquiera, en cualquier momento. Esta obligación sólo tiene un precio pero es bueno y barato, porque es la humildad”, concluyó.
 
El director general del IESE, Jordi Canals, señaló que los recién graduados son “un reflejo del mundo empresarial del siglo XXI”, formada por profesionales que “piensan en cómo ejercer un impacto positivo desde la empresa en otras personas y en la sociedad”. Para el profesor Canals, “la globalización refuerza la importancia de la calidad de las relaciones personales y profesionales en la empresa”. En este punto, el profesor recordó que las empresas “son grupos de personas que trabajan para alcanzar metas”. Por ese motivo, una empresa sólo puede proyectarse hacia el futuro “desde la convicción de que las personas marcan la diferencia, y desde el respeto y la preocupación por el desarrollo de cada persona”.
 
El profesor José Ramón Pin, director del Executive MBA Madrid, tuvo palabras de elogio hacia los nuevos graduados. “Con vuestro diploma se da por descontada la capacidad de trabajo, espíritu de superación y sacrificio”, dijo. Y añadió: “Gozáis de un coraje poco común. Todo ello hace que vuestra responsabilidad sea grande. Tenéis que ejercer el liderazgo”. Para el profesor Pin, los que ejercen el liderazgo más puro son “los poetas”. “Todo líder es un poeta, presenta un futuro bello e ilusionante, a la vez que realista. No lo olvidéis. Si queréis ser líderes, cultivad vuestra faceta poética”, recomendó a los graduados. “No hay que envanecerse de nada, la humildad es parte del liderazgo”, señaló.
 
Por último, Marina Flordelis, presidenta de la promoción, agradeció el trabajo de profesores y ayudantes del programa del máster. “Nos refuerzan los valores personales y nos enseñan a ofrecer a los demás lo mejor de nosotros”, dijo. La ya graduada también destacó la unidad de los 65 alumnos a lo largo de estos dos años de curso. “Estamos unidos por una inquietud que nos hace ir hacia delante, muchas veces sin pensar a qué nos exponemos”, reconoció.