Sabiduría y optimismo, la receta necesaria

17/05/2012

Jorge Sendagorta

Resumen de la sesión en Twitter

El IESE ha graduado hoy a la trigésima promoción del Executive MBA (formato semanal) en el campus de Madrid. El empresario Jorge Sendagorta, presidente de la compañía de ingeniería y sistemas Sener, pronunció la lección magistral. El acto fue presidido por el rector de la Universidad de Navarra, Ángel José Gómez Montoro, y también acompañaron a los nuevos graduados el director general del IESE, Jordi Canals, y el profesor José Ramón Pin, director académico del Executive MBA. Todos los discursos coincidieron en un aspecto: la crisis es un periodo terrible para la economía mundial, pero es también un territorio de oportunidades. Para combatir la recesión, sabiduría y optimismo son la receta necesaria.

Jorge Sendagorta ilustró su discurso con el ejemplo de su empresa, Sener. Así, recordó que el año pasado, su compañía aumentó las ventas un 9% y creó 157 puestos de trabajo. Sendagorta reconoció que no existe ninguna fórmula mágica para explicar este crecimiento. “Nuestra estrategia no hace más que seguir lo que todos dicen que hay que hacer. La llamamos triple i: innovación, internacionalización e inversión”, sostuvo. El ponente hizo hincapié en la importancia de innovar continuamente. “Innovación es hoy igual a supervivencia”, destacó. Otra de las claves que explica el crecimiento de Sener es, según Sendagorta, la “cultura interna” de esta compañía.

Un proyecto común

El empresario vasco recomendó a los nuevos graduados que “empresa no es igual a activo”. “Una empresa es un proyecto común de muchos actores. Es una entidad, con forma de persona jurídica, con su propia vida y sus propios objetivos”, insistió. En este sentido, Sendagorta destacó, por encima de todo, el valor de las personas que configuran una empresa. “El trabajo es una parte importante de la vida de las personas, y si éstas logran verlo como un proyecto común que merece la pena, se consiguen maravillas”, señaló. Por lo tanto, se debe concebir la empresa “como emprendimiento, como proyecto común, como servicio vocacional”. En este punto de su discurso, Sendagorta enfatizó la importancia de “las personas”, en mayúscula, que forman parte de un proyecto empresarial. “Recordad que liderar es conseguir que las personas quieran lo que yo quiero”, afirmó. Entre los consejos que dio a los nuevos graduados, resaltó uno: uno siempre debe rodearse del mejor talento. “De personas que piensen, no que obedezcan. Y huid, temed a los pelotas, incluso si vienen con regalos”, bromeó.

Respeto hacia las personas

El director general del IESE, Jordi Canals, ahondó en la importancia que tienen las personas que constituyen todas y cada una de las empresas. “Las empresas son grupos de personas que, con sus aspiraciones, trabajan para alcanzar unas metas”, afirmó. Por lo tanto, “el respeto” y la “convicción” de que las personas marcan la diferencia son aspectos fundamentales en la ética empresarial. Canals recordó un mensaje lanzado ahora hace 40 años por San Josemaría Escrivá: “los empresarios deben procurar tratar a sus colaboradores no sólo con justicia, sino también con afecto y caridad”.

El rector de la Universidad de Navarra, Ángel José Gómez Montoro, pidió a los nuevos másteres que tengan “sensibilidad” a la hora de tomar decisiones, ya que detrás de todas ellas siempre hay personas. “Es necesario redescubrir el valor de la persona y las trascendentes consecuencias de su dignidad, de la existencia de los derechos inviolables que le son inherentes y de la igualdad intrínseca entre los individuos, que rechaza cualquier género de discriminación”, aseveró. Para Gómez Montoro, el nuevo orden global se debe construir a partir de la “justicia, la libertad, la solidaridad y la paz”.

Canto al optimismo

El profesor José Ramón Pin, director del Executive MBA Madrid, tildó en su discurso el año 2012 como “un año pesimista”, lo que “aplasta la energía de las personas”. “El pesimismo es un pantano donde se ahoga la felicidad. Es el arma del cínico cuando afirma aquello de que un pesimista es un optimista bien informado. Por eso un pesimista es dudoso de que haga algo razonable”, argumentó Pin. El profesor alabó la actitud, la constancia y el coraje de los nuevos graduados. “Son todo menos pesimistas. ¿Cómo va a serlo alguien que en 2010, en plena crisis, se enroló en la aventura que hoy acaba?”, se preguntó, recordando la definición que Chesterton hizo de los optimistas: son “los que creen en los demás, mientras los pesimistas sólo creen en sí mismos”.

Por último, Eduardo Machado y María Paniagua, presidentes de la promoción, agradecieron la labor de todo el claustro de profesores y ayudantes del programa. También tuvieron palabras de agradecimiento hacia sus familiares y el resto de alumnos. “Con humildad debéis daros cuenta de vuestro talento, y aprovechar las oportunidades que os permitan desarrollarlo”. E incidieron, una vez más, en la cantidad de oportunidades que la sociedad española debe cubrir en medio de la crisis económica.