“La mejor manera de predecir el futuro es inventarlo”

Entrevista con Gloria Perrier-Châtelain (EMBA ‘93 & AMP ‘10)

21/08/2013

Gloria Perrier-Châtelain

Gloria Perrier-Châtelain, directora global de estrategia de marketing digital de SAP, miembro del comité ejecutivo de la Agrupación de Antiguos Alumnos del IESE y presidenta del Chapter de Francia, habla sobre los beneficios de trabajar en equipos multiculturales y de cómo el IESE ofrece un refugio seguro sea cual sera el rincón del planeta donde vayamos.

Viene usted del mundo académico. ¿Qué le llevó a los negocios?

Efectivamente, empecé mi carrera en el mundo académico e, incluso, cuando ya estaba ocupando cargos en el sector privado mantenía mi carrera como profesora visitante en varias universidades y escuelas de dirección. La universidad es mi ecosistema natural, me atrae mucho y, a diferentes niveles, nunca he perdido el contacto. Lo he mantenido de distintas formas: he sido profesora visitante en numerosas ocasiones en distintas escuelas de dirección; siempre me he implicado con la Agrupación Antiguos Alumnos del IESE y he mantenido relaciones con otras asociaciones de antiguos alumnos de otras universidades de primera línea; además, organizo actividades entre alumnis MBA y he traducido y promocionado un libro que se utiliza y se vende en las escuelas de dirección.1 Y además, ¡disfruto haciéndolo!

También me gusta la idea de tender puentes entre académicos y profesionales, de combinar esos dos mundos que se pueden ver como distintos pero que es preciso que vayan de la mano. Son como los instrumentos de una orquesta, que tienen que tocar juntos la melodía para que suene en armonía. Cuando académicos y directivos colaboran estrechamente, pueden lograr grandes cosas, pueden innovar, crecer juntos y actuar desde una perspectiva holística. En realidad, aun después de dedicarme al mundo de los negocios, no he dejado de buscar oportunidades, como conferenciante, formadora o mentora. He enseñando teoría de la organización y sus aplicaciones prácticas en el mundo de la empresa. También he impartido clases de contabilidad y finanzas, lo cual me ha permitido consolidar mis conocimientos técnicos financieros y aprovechar mi formación económica.

Ha trabajado en el sector de consultoría, en el inmobiliario y ahora en la industria de la alta tecnología. ¿Cómo ha sobrevivido a tanto cambio?

Soy una persona que apuesta por el cambio y nunca pensé en hacer lo mismo durante toda la vida, y así es que he tenido trabajos diferentes y en diversas partes del mundo.

Creo que es importante en el momento de plantearse dar el paso para cambiar, evitar los extremos, no dejarse llevar por un miedo injustificado y eternizarse en situaciones laborales negativas, ni tampoco lo contrario, estar continuamente planteándose cambios profesionales para poder crecer constantemente.

Yo he ido desarrollando la capacidad de reconocer una serie de señales de cambio que me indican cuál es el momento adecuado para reformular las prioridades y embarcarme en una nueva aventura profesional. En cada movimiento que he hecho en mi trayectoria, siempre hay un porqué y un para qué.

Como decía, comencé mi carrera como profesora (conceptos - teoría) y continué como consultora. El consultor siempre está en una posición entre la teoría y la acción; observa, no toma decisiones, sino que aconseja a los que deciden. En realidad, la curva de aprendizaje fue extraordinaria en mi paso por Accenture: tuve la oportunidad de conocer distintos sectores industriales y líneas de negocio. Tras la etapa de consultoría, pasé a la acción y asumí responsabilidades jerárquicas que me permitieron adquirir la experiencia de gestión directa que necesitaba. Logré un crecimiento del 300% en un año e iniciamos la expansión a Oriente Medio, Egipto e Israel.

Finalmente, el paso al sector tecnológico también fue algo natural: siempre me ha fascinado el impacto de la tecnología en nuestro día a día y estoy convencida que la mejor manera de predecir el futuro es inventarlo.
Estamos en un mundo cambiante, fijémonos en algunos hechos y en las implicaciones que yo siento que pueden tener. Por ejemplo, más de mil millones de personas están conectadas a través de las redes sociales. En consecuencia, juntas, las personas tienen el poder de reforzar o destrozar marcas en un tiempo récord. Como también es un hecho que hay más dispositivos móviles en la Tierra que personas y, gracias a ello, cualquier empresa puede expandirse exponencialmente con gran rapidez.

Otra realidad es que, en el 2013, más de 15.000 millones de dispositivos se pueden estar conectando a Internet, desde coches a lavadoras o incluso la ropa que llevamos. Y, frente a ello, las empresas pueden experimentar enormes transformaciones si usan estas tecnologías a su favor. También es cierto que, en los últimos cinco años, se han creado más datos que en toda la historia de la humanidad y acceder a los secretos de esos datos representa una oportunidad sin igual para las empresas. Por otro lado, es un hecho que la clase media emergente, que en el 2030 habrá pasado de 2.000 a 5.000 millones de personas, ejercerá una clara presión sobre los limitados recursos de nuestro planeta. Y en consecuencia, las empresas tendrán que buscar estrategias para la optimización de los recursos, la innovación y el crecimiento. Finalmente, la línea entre lo personal y lo profesional se difumina y ello ha modificiado la manera en que las empresas venden.

El resultado colectivo de estas tendencias es una capacitación sin precedentes de las personas: como consumidores, como empleados, como ciudadanos y como sociedad.

Hoy en día, ser digital ya no es una ventaja competitiva. Es la norma. Estamos en la era de la empresa digital, de la conectividad móvil, del cloud computing, de las redes sociales, de las cantidades ingentes de datos. Todos ellos son motores clave para la transformación positiva, para convertirse en empresas digitales y poder aplicar con éxito esas posibilidades tecnológicas con el fin de lograr una posición competitiva sostenible.

Yo soy una “intraemprendedora”, y en SAP he tenido la gran suerte de poder formar parte de la dirección de numerosas iniciativas estratégicas, como por ejemplo el lanzamiento del Enterprise Portal (la primera interfaz web de SAP); también participé en la definición de las iniciativas go-to-market de NetWeaver (primera plataforma de SAP), en los principales programas de la importantísima innovación Business byDesign (primera propuesta de cloud computing de SAP) y en la transformación de marketing y ventas a través de la estrategia de marketing digital y de las redes sociales.
La constante de este viaje es la meritocracia, que es un gran concepto para mí. Está en mi código genético. Yo siempre he estado convencida de que hay que luchar, trabajar duro para superar la adversidad y para que las cosas vayan bien.

¿Cuáles son los retos a los que hay que enfrentarse al dirigir un equipo multicultural?

Sabemos que diversidad es creatividad. Tenemos que potenciarla y superar los principales retos de esa oportunidad única que es liderar un equipo multicultural, para el que hay que tener en cuenta la dispersión geográfica y, además, el trabajo con equipos virtuales, lo cual tiene sus particularidades desde el punto de vista social y técnico, algo que no te encuentras en los entornos laborales tradicionales. Pero la recompensa es enorme. La diversidad actual es la innovación del mañana. Y la innovación movida por la diversidad de pensamiento es básica. Las compañías que potencian su diversidad y maximizan el valor de los equipos heterogéneos obtienen mejores resultados empresariales y una mayor satisfacción de los clientes.

En SAP, más de 65.600 empleados de 124 nacionalidades trabajamos en un entorno inclusivo que valora las diferencias de cultura, raza, etnicidad, edad y géneros. Es cierto que los directivos actuales deben comprender lo que representa liderar equipos virtuales globales y tener las competencias necesarias para superar la distancia cultural, geográfica y temporal que lleva implícita la colaboración virtual global. Las empresas no tienen más remedio que desarrollar su “inteligencia cultural”.

Cada cultura tiene su lógica. Los chinos, por ejemplo, suelen ser colectivistas, mientras que los americanos tienden al individualismo. Y esto es así. Pero ahora hay empleados relacionados con muchas culturas al mismo tiempo; yo misma, por ejemplo. Cada vez son más los miembros de mi equipo con este tipo de perfil: una persona que ha nacido en México DF, ha vivido un tercio de su vida en Helsinki, más o menos lo mismo en Sydney y que viaja 160 días al año; una holandesa que vive en Irlanda, con una pareja de Eslovenia (a la que conoció en la India) y cuyo futuro laboral está en América, u otro nacido en Rusia y casado con una americana que nació en Taiwán y vivió cinco años en Arabia Saudí.

Contratar a estas personas como empleados o directivos resulta muy útil porque ya son multiculturales y de forma natural ya saben cómo tratar diferentes culturas.

¿Qué papel ha tenido el máster del IESE en su trayectoria?

Elegí al IESE porque siempre está en los rankings de las mejores escuelas de dirección de todo el mundo; porque me gusta su método de enseñanza, basado en el caso, y por su disciplina y su rigor. Pero lo que más me atraía es que coincidía con mis valores: profesionalidad, espíritu de servicio e integridad.

Es un hecho que el 90% de los graduados del IESE cambian de puesto, de sector o de país. En mi caso, después del EMBA, ¡cambié las tres cosas al mismo tiempo!

Gané confianza, después del máster no me paraba nadie, me dieron alas. Al final tenía una enorme fe en mí y en mi futuro. El programa que hice, el EMBA, requiere una energía excepcional porque tienes que simultanear estudio y trabajo. Y como hacía ambas cosas al mismo tiempo, los lunes ya estaba aplicando en el trabajo lo que había aprendido los sábados en clase. Además, el IESE hace que cada alumno sea un emprendedor en potencia y más de un tercio de los graduados acaban creando su propia empresa. Yo no lo hice, pero sí desarrollé un espíritu emprendedor y en SAP lancé mis propias iniciativas. Por ello, reitero que me considero una intraemprenderora en serie. A mi manera, me lancé, y ¡misión cumplida!

Es la presidenta de Chapter de Francia. Díganos algo sobre los componentes de su agrupación territorial.

Nuestra misión es fomentar la formación continua entre los que han participado en uno de los programas largos de la escuela y reforzar los lazos y la colaboración entre los miembros de la agrupación territorial, al igual que con la escuela.

Nuestra comunidad de alumni es bastante variada. Somos una comunidad que crece y que cambia: 215 personas de más de 12 países, y menos del 50% son franceses. Nuestro miembro más joven tiene 29 años y el más mayor, 87. Pero dejando aparte la nacionalidad, el género o el área de experiencia, todos tenemos ese algo en el ADN que nos llevó a decidirnos por el IESE por encima de otras escuelas: nos sumamos a sus valores humanos y éticos por encima de todo.

Tenemos tres actividades estrella al año, en las que contamos con la presencia de profesores del IESE y organizamos actividades de networking aunque, de hecho, vamos más allá del networking, forjamos verdaderas relaciones. Entre esas actividades destacan, por ejemplo, “Dîner du Premier Lundi du Mois”, un encuentro que funciona muy bien y que se empezó a celebrar hace más de diez años, y actividades conjuntas con las escuelas de negocios asociadas: Harvard o CEIBS. También organizamos actividades en verano: una visita a la zona de Sancerre para una cata de vinos, un viaje en globo por los castillos del Loira, torneos de golf, clases de cocina francesa... El IESE es como un refugio seguro: puedes tener movilidad y vivir en muchos países, pero vayas donde vayas, siempre hay alguien de la escuela, porque cada vez hay más delegaciones por todo el mundo.

Usted es también miembro del comité ejecutivo de la Agrupación de Antiguos Alumnos. Háblenos de ello...

Me siento muy honrada de tener la oportunidad de servir a la escuela y colaborar el gobierno de la Agrupación, tanto a nivel mundial, en el comité ejecutivo, como a nivel local , como presidenta de un Chapter regional. Los miembros del comité nos reunimos con el presidente, Jorge Sendagorta (PADE ‘90), regularmente para decidir sobre temas clave de la asociación.

Actualmente, el IESE cuenta con una comunidad creciente de más de 40.000 alumnos en más de 110 países y los servicios ofrecidos por la asociación son muy amplios. He explicado los servicios y actividades que realizamos desde el ángulo de mi labor local en Francia, por lo que no es difícil de imaginar como se multiplican si ampliamos y visualizamos este ejemplo a una red de más de 30 Chapters internacionales con más de 250 antiguos alumnos voluntarios, trabajando en estrecha colaboración con la división de Alumni.

Todos valoramos el extraordinario trabajo realizado por Mireia Rius, directora del departamento de Alumni y su equipo y quisiera también hacer hincapié en que todo que esto se sustenta, a su vez, gracias a la calidad sus miembros, que al colaborar con sus cuotas anuales están contribuyendo a la meta final de la misión de la escuela. En definitiva, hacer el EMBA en el IESE ha sido una de las mejores decisiones de mi vida.