Perdona, ¿te he despertado?

Programa de Continuidad en el campus de Barcelona

17/01/2013

Las multinacionales están presentes en zonas con diferentes husos horarios y uno de sus problemas es “jugar” con la jornada laboral y programarse el día teniendo en cuenta esas diferencias. Así lo expuso ayer el profesor Erran Carmel en una sesión del Programa de Continuidad del IESE en Barcelona, moderada por el profesor del IESE Evgeny Káganer.

Carmel, que es profesor de la Kogod School of Business de la American University de Washington D.C., tituló su charla “Las diez cosas que todo directivo debe saber sobre el trabajo con distintos husos horarios”. El problema principal, dijo, es que nuestras estructuras laborales han hecho que los trabajadores se distancien por una serie de fallas: cultura, idioma, organización, distancia y tiempo.

Que la distancia no existe es algo que ya se ha dicho y, a partir de ahí, podemos vernos tentados a afirmar que tampoco existe la distancia temporal. Sin embargo, la distancia temporal y la distancia geográfica no son lo mismo. Fijémonos en Los Ángeles y Ciudad del Cabo: están aproximadamente a la misma distancia de Londres pero hay ocho horas de diferencia horaria para Los Ángeles y solo dos para Ciudad del Cabo. Otro ejemplo: solo hay una hora de diferencia entre Nueva York y São Paulo. Y en cuanto a China, no tiene más que un huso horario, lo que contrasta con Indonesia, que tiene tres. Y hay que ir más allá, porque con las multinacionales se suma el problema de las diferencias con la jornada laboral y con las vacaciones.

En general, la gente prefiere trabajar de día y dormir de noche, lo cual dificulta la comunicación interactiva necesaria para llevar a cabo tareas e ideas complejas porque las jornadas laborales no coinciden. Por ello, hay que aprender a jugar con los horarios de trabajo para adaptarse a las diferentes zonas, es lo que Carmel llama scattertime, que sería algo así como la dispersión de la jornada laboral.

Trabajar con personas de diferentes zonas horarias, pues, tiene también consecuencias para la conciliación laboral y familiar pero, como Carmel puntualiza, sabemos bien poco sobre los efectos que eso puede tener en la salud o la sociedad. De hecho, otra de las formas de aprovechar al máximo los diferentes husos horarios es “seguir al sol”, como señaló Carmel en su charla, "la idea es que cuando tú te vas a descansar, otra persona te toma el relevo. Esto permite ganar tiempo pero también implica muchas más manos, lo cual no es buena idea para proyectos complejos y a largo plazo".

Carmel también trató la complejidad de organizar reuniones con personas con horarios distintos, algo que ha hecho que ciertas empresas modifiquen sus horarios de trabajo para adaptarse a las diferentes zonas. Como norma general, sin embargo, Erran Carmel asegura que con más de dos zonas horarias, la situación se complica considerablemente y también apunta que la tecnología —tan útil en otros aspectos— sirve de bien poco para solucionar el problema que nos ocupa.