La reestructuración bancaria, un proceso irreversible

Programa de Continuidad en el campus de Madrid

18/01/2013

José Luis Suárez

Las medidas tomadas por el Gobierno en los últimos meses han tenido un impacto positivo ya que han permitido reducir la prima de riesgo y abrir una ventana de financiación a las entidades españolas. Esta es una de las conclusiones que se pronunciaron el 16 de enero en la sesión "El proceso de reestructuración bancaria. Diseño, ejecución y resultados previsibles", incluida dentro del Programa de Continuidad, que se celebró en el campus del IESE en Madrid.

El profesor del IESE José Luis Suárez moderó la charla, en la que se abordaron, entre otros asuntos, los principales hitos que han transformado el sistema bancario español en los últimos meses, así como las perspectivas que afrontan las entidades financieras de nuestro país en los próximos años.  “¿Cuál será la fortaleza de las entidades resultantes? ¿Cuándo podrá fluir de nuevo el crédito? Aún hay muchas dudas por resolver”, reflexionó el profesor Suárez.

Pablo Campos, Managing Partner Financial Services de la consultora Oliver Wyman, fue el encargado de desarrollar la ponencia. Campos apuntó los motivos que hicieron irreversible la reestructuración del sistema bancario en España. Así, recordó que entre 2000 y 2009 se vivió una fuerte expansión crediticia en España, sobre todo en el sector de la promoción, lo cual disparó la burbuja inmobiliaria. La subida de la prima de riesgo se disparó, y eso hizo necesaria que se tomaran medidas urgentes. Además, la tasa de morosidad en el sector bancario llegó a su máximo histórico. A esta crisis crediticia se sumó una crisis de liquidez. “Ningún regulador del mundo vio venir la crisis, ni siquiera EEUU, pero es cierto que ellos reaccionaron rápido”, sostuvo. Pero España reaccionó tarde. “Aquí pensábamos que la crisis sería menos larga de lo que ha sido”, lamentó.

Test de estrés

Pese a las medidas tomadas, España se vio abocada a solicitar una línea de crédito a la Comisión Europea (CE) para sanear su sector financiero. Este proceso de reestructuración contó con varios momentos destacados. En opinión de Campos, uno de los más sobresalientes fueron los test de estrés liderados por la consultora Oliver Wyman. “El objetivo era ver el comportamiento de las entidades en situaciones extremadamente adversas”, explicó el ponente, quien destacó “la independencia” con la que abordó estas pruebas Wyman. En todo momento, los test fueron supervisados por distintos organismos nacionales e internacionales, como la CE, el FMI, el BCE, el Banco de España y la EBA.

La proyección de pérdidas en las que incurrían las entidades analizadas se sustentó en cuatro pilares: la revisión de las valoraciones de activos inmobiliarios, la modelización bottom-up, el input de auditores y la modelización macroeconómica. La principal conclusión a las que llegó Oliver Wyman fue que la mayoría de las pérdidas se concentraban en el sector de la construcción y la promoción inmobiliaria. Los test también mostraron un elevado grado de diferenciación entre las entidades analizadas.

En ese escenario adverso analizado, el informe de Wyman estimó unas pérdidas de 270.000 millones de euros, y cifró en 54.000 millones de euros el capital necesario para recapitalizar la banca. “El 60% de los activos del sistema están en cantidades sin déficit de capital”, apuntó Campos. Y tildó de positiva la prueba de resistencia de Oliver Wyman, ya que ha permitido determinar las necesidades de capital del sistema bancario español. “Se valoró mucho el detalle del informe, su independencia, la transparencia y la supervisión directa de las autoridades nacionales e internacionales”, afirmó.

No obstante, admitió que los test también suscitaron algunas críticas centradas en los aspectos del diseño de las pruebas, y en la metodología empleada en el análisis, ya que éste no incluía a todos los activos de la entidad.

La creación de Sareb

Otro de los hitos destacados en el proceso de reestructuración bancaria fue la creación de la Sareb, conocido popularmente como “el banco malo”. Campos recordó que, hasta el momento, sólo las entidades nacionalizadas han traspasado sus activos inmobiliarios a la Sareb. Las principales entidades del sistema financiero español participan en la gestión de activos de esta sociedad, al ser accionistas mayoritarios de la misma. Este experto enumeró algunas de las ventajas de la Sareb: las entidades podrán centrarse en su negocio bancario core, hay una desconsolidación de la deuda del Estado y se liquidan con más rapidez y eficiencia los activos inmobiliarios.

Pero la Sareb, en opinión de Campos, también tiene una serie de sombras: hay una limitada participación de entidades extranjeras en su capital, existen dudas sobre la rentabilidad de la sociedad en el plazo establecido hasta su liquidación dentro de 15 años, su equipo aún está en construcción y la clave de su éxito radica en la financiación de los activos en venta.

Además, Campos expuso los pros y contras de los planes de reestructuración de las entidades financieras. “Lo positivo es que se centrarán en los negocios core, optimizarán sus redes comerciales y volverán a la rentabilidad”, dijo. ¿Y los inconvenientes? El ponente enumeró varios: las reducciones de plantillas, las pérdidas de los ahorradores y los pequeños accionistas, el desapalancamiento que reduce el flujo de crédito y la mayor concentración bancaria en pocas entidades.

Consecuencias del proceso

Por último, el directivo de Oliver Wyman se refirió a las consecuencias que este proceso de reestructuración tendrá en el mercado bancario español. Campos habló de “consolidación”. “El sector tenderá a una mayor concentración, con un número muy reducido de players que tendrán gran cuota de mercado”, señaló. También se refirió a la “externalización”: los grupos bancarios venderán aquellos negocios no estratégicos, centrándose en sus negocios core y buscando más eficiencia. La tercera consecuencia es el desapalancamiento. “El excesivo endeudamiento deberá corregirse mediante una reducción de las carteras, lo que impactará negativamente en la concesión de crédito”, vaticinó. La “desintermediación bancaria” es el cuarto efecto de este proceso. “La necesidad de crédito a las pymes y particulares llevará a los players no tradicionales a entrar en el mercado español”, concluyó.