“Los negocios a veces no son tan complicados”

Antonio Catalán interviene en las Global Leadership Series

18/02/2013

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“La formación es importante en la vida. Pero la cultura del esfuerzo, del trabajo, de la solidaridad y del sacrificio resulta imprescindible, también en el mundo empresarial”. Esta fue una de las reflexiones que lanzó el presidente de AC Hoteles, Antonio Catalán, durante la ponencia incluida dentro de las Global Leadership Series celebrada el 15 de febrero en el campus del IESE en Madrid. Catalán explicó a los alumnos del EMBA que aplicar el sentido común es básico a la hora de afrontar cualquier negocio. Además, defendió el trabajo en equipo, y dijo que tener confianza en las personas resulta básico para poder pilotar con éxito cualquier proyecto empresarial.

Nacido en Corella (Navarra) en 1948, Catalán es toda una referencia internacional en el sector hotelero. Padre de seis hijos, apasionado del ciclismo (hace 22 años que recorre el Camino de Santiago en bicicleta) y de la pintura contemporánea, este empresario tuvo claro desde muy joven que quería tener y vivir de su propio negocio.

Tras licenciarse en Empresariales por la antigua Escuela de Comercio de la Universidad Pública de Navarra y trabajar en el hotel de carretera propiedad de su padre, a los 29 años abrió su primer hotel en Pamplona. Recaudó tres millones de pesetas que había conseguido gracias a su familia, y se embarcó en el proyecto. A los 24 meses, había amortizado la inversión. Así nació la cadena NH Hoteles.

Sentido común

“Tenía muy poca experiencia y era el tiempo perfecto para equivocarse. Tenía poco que perder. Apliqué el sentido común, las ganas de trabajar y ciertas dosis de valor, pero nada más”, recordó Catalán. Fueron años de aprendizaje, también de diversión. “El equipo de personas que me han acompañado en mis proyectos ha sido básico en mi vida. Siempre he tenido una buena relación con mi gente”, admitió.

Catalán se ve más “como empresario que como hombre de negocios”. Se dio cuenta de cuando se alió con el magnate italiano Carlo de Benedetti, principal accionista del grupo Cofir. Eran los años noventa del siglo pasado y, tras una serie de movimientos y discrepancias dentro de la sociedad financiera que habían constituido, Catalán quedó como primer accionista de NH y vendió todas sus participaciones. De aquella operación extrajo dos conclusiones: que la confianza en los socios es básico, y que los fondos de capital riesgo a veces son imprescindibles, pero que debe valorarse cuál es la mejor opción.

La venta de NH Hoteles, en 1997, reportó al empresario una fortuna de 16.000 millones de pesetas. Además, Catalán se quedó con dos establecimientos hoteleros. Aquello fue el germen de su segunda (y actual) aventura empresarial, la cadena AC Hoteles. Lejos de amedrentarse, este emprendedor invirtió todo su capital en el nuevo proyecto. “Cogimos un folio en blanco y empecé a pensar con mis colaboradores cómo debíamos y queríamos trabajar. Los errores cometidos nos sirvieron para aprender de ellos y corregirlos”, reconoció. “Los ejecutivos tenemos un problema: somos demasiado insistentes en los errores. Tenemos que intentar corregirlos cuanto antes, saber reconocer cuándo nos hemos equivocado. Un gesto así no te resta autoridad, todo lo contrario”, insistió.

Una cultura diferente

Y su equipo se puso manos a la obra. “Los negocios a veces no son tan complicados. Basta con tener tres o cuatro ideas claras, y centrarse en ellas”, afirmó. Para Catalán los tres puntos clave de su negocio son el producto, las personas y le tecnología. Se mostró convencido de que AC Hoteles ha generado “una cultura empresarial diferente”, ya que han conseguido “desmitificar el mando”. “Tenemos una manera distinta de enfocar los Recursos Humanos”, incidió. El objetivo: que los empleados se sientan cómodos en el trabajo. “Facilitar las cosas hace que la gente rinda más”, apuntó.

Pese a todo, este empresario reconoció que los últimos años están resultando especialmente duros en su negocio debido a la caída brusca del consumo en España. En 2008, y después de hacer una ampliación de capital para salvar la cadena, Catalán tuvo que reformular todo su proyecto de arriba a abajo.  “En momentos de crisis, hay que saber tomar decisiones difíciles”, dijo.

En 2010, el hotelero navarro se alió con el gigante estadounidense Marriott International. Catalán es el vicepresidente de la sociedad AC Hotels by Marriott. Hoy, el grupo tiene hoteles en medio mundo y el negocio, pese a las dificultades, funciona. “Vivimos el final de un ciclo y tenemos que adaptarnos a lo que hay. Vamos a tener por delante años muy complejos”, vaticinó. Y concluyó su charla con una reflexión: “En este negocio no vale todo. No sólo son cuentas de resultados y balances. Las personas siempre son importantes”.