Una revolución silenciosa

Estandarizar la titulización de activos

19/07/2013

José Manuel González-Páramo

El producto que se intercambia en el mundo financiero es la confianza. Si –con razón o sin ella– esta se pierde, la sociedad puede verse perjudicada por la desaparición de productos financieros relevantes. Y los activos de titulización son un ejemplo inmejorable, como explica José Manuel González Páramo en un artículo de la revista IESE Insight.

El detonante de la crisis financiera se asocia a las hipotecas basura y su uso fraudulento en unos procesos de titulización de creciente complejidad y opacidad. Por la vía del contagio y acompañado de una sobrerreacción por parte de los reguladores, todo aquello que se asociase a la titulización fue estigmatizado.

Como consecuencia, el volumen global de titulizaciones es hoy una cuarta parte de lo que era en 2007 y, en el caso de Europa, la proporción es muy inferior.

En su artículo, González-Páramo señala que la titulización de activos, en su versión más tradicional, sigue siendo un concepto fundamentalmente sano: es un instrumento alternativo a los depósitos para la financiación de préstamos. Asimismo, ayuda a los bancos a consumir menos capital regulatorio, facilitando la concesión de crédito. A los inversores finales les permite una combinación de riesgo y rendimiento potencialmente atractiva. Y en los momentos actuales de restricción del crédito a las pymes, la titulización debería estimular los préstamos o, alternativamente, facilitar la desintermediación.

Una decisión crucial

Pese a todo, la titulización no se ha recuperado por la falta de transparencia. De ahí que el BCE reuniera en foros técnicos a los principales interesados en el mercado (inversores finales, bancos, analistas, agencias de rating, reguladores, bancos centrales...) con el objetivo de acordar estándares básicos de información “préstamo por préstamo” a la que cualquier agente tuviera acceso. Y, una vez consensuados, anunciara que estos estándares se convertirían en requisito para la aceptación de las titulizaciones como garantía en las operaciones monetarias.

Establecidos estos estándares de transparencia y los incentivos para cumplirlos, el BCE decidió que debería ser la iniciativa privada la que se responsabilizase de crear la infraestructura tecnológica necesaria para centralizar la recepción, la verificación, la actualización y el suministro de información sobre titulizaciones “préstamo por préstamo”.

Y eso es precisamente lo que ha llevado a la creación de European DataWarehouse, una sociedad limitada con sede en Fráncfort cuyo accionariado incluye a los principales actores del mercado de titulización europeo (BNP Paribas, Crédit Agricole, Société Générale, UniCredit, Intesa, Banco Santander, BBVA y Moody’s, entre otros).

Esta iniciativa introduce un grado de transparencia y estandarización en la titulización de activos sin parangón en el mundo, que debería servir para restaurar gradualmente el mercado financiero y fortalecer la confianza.

Asimismo, este cambio de estándares de transparencia debe animar el retorno de inversores no bancarios tradicionales (aseguradoras, fondos de pensiones, fondos de inversión) y permitir tanto al BCE como al Banco de Inglaterra mejorar la instrumentación de la política monetaria.

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José Manuel González-Páramo es profesor del departamento de Economía del IESE, consejero y presidente del Consejo Internacional de BBVA, presidente de European DataWarehouse y exmiembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo.