"Me llamó la atención su enfoque en la persona"

Los alumnos del EMBA relatan sus primeros días en el IESE

31/10/2013

Executive MBA

"Hace un mes que empezamos el programa pero todos tenemos la sensación de llevar toda una vida juntos. El EMBA no es solo una experiencia formativa, es un proceso que cambia tu manera de ver el mundo y en el que se fomenta mucho el trato humano y la unión del grupo". Así se expresa Elvira Pomares, licenciada en Psicología y alumna de la clase del EMBA 2015 del IESE en Madrid, al resumir sus sensaciones tras las primeras semanas de curso. "Quería estudiar en una escuela con prestigio, quería hacer una inversión que valiera la pena y el IESE me llamó especialmente la atención por su cercanía y por su enfoque en la persona. Y eso, desde el principio, me caló", añade.

El programa se presenta como una oportunidad única de transformar la carrera del alumno, ampliando su visión global y encarándola al liderazgo. "Compartes mucho tiempo con el grupo y todo se vive muy intensamente. Acabas los fines de semana con una gran sensación de plenitud. Es cierto que es muy duro, que requiere mucho esfuerzo y que supone un cambio radical en tu vida, pero el retorno y el enriquecimiento que obtienes son enormes. Por eso, estoy seguro de que lo que está por venir será todavía mejor", comenta Eduardo López.

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y actualmente gestor de financiaciones estructuradas en Caixabank, Eduardo decidió estudiar un EMBA en el campus del IESE en Barcelona para ampliar su visión global y completar sus conocimientos empresariales: "Es una plataforma de desarrollo, aprendizaje y progreso profesional y personal. Día a día, el programa te deja un pequeño poso que te ayuda a tomar mejores decisiones, a tener más confianza y a ser más creativo".

"Hay días que me tengo que decir a mí misma: '¡Vale, deja este caso ya Paqui, que tienes mucho trabajo!'", confiesa Paqui Lizana, ingeniera de Telecomunicaciones en Hewlett-Packard y también alumna del programa en el campus de Barcelona. "Es una sensación extraña y muy nueva para mí, tienes muchísimo trabajo al compaginar tu profesión con el máster, pero a la vez te engancha porque cada día ves que hay recompensa. Además, la relación con el grupo es excelente y todos necesitamos que llegue el viernes para venir a clase".

Josué Ramos, ingeniero de Minas y nuevo alumno del EMBA en el campus de Madrid, también destaca la exigencia y la unión del grupo como dos de los puntos que más le han llamado la atención en estas primeras semanas: "Me avisaron de que iba a ser todo un reto pero, aún así, enseguida te das cuenta de que tienes que ponerte las pilas desde el principio para seguir el ritmo. Esto te ayuda a sacar tiempo de donde sea, a aprovecharlo mejor y a ser más eficiente. Además, la acogida ha sido muy buena y hemos creado una pequeña familia en muy poco tiempo". Para Josué, otro aspecto fundamental son los valores. "Hay una oferta académica enorme ahí fuera pero yo tenía muy claro que quería estudiar en el IESE, entre otras cosas, por la importancia que se da en todos los programas a la visión ética de la profesión directiva. En este momento de mi vida este énfasis ha sido un factor muy importante", apunta.

Desaprender y volver a aprender

Para estos cuatro alumnos, el EMBA supone, ante todo y desde el principio, un cambio. Una nueva mirada, un giro en sus vidas y en sus carreras. "Para mí se trata de desaprender y de volver a empezar", reconoce Josué. "Estudié Ingeniería de Minas porque me interesa mucho el ámbito de la energía y de los recursos, pero me di cuenta de que mi perfil era demasiado técnico y necesitaba dar un paso más. Actualmente trabajo en Técnicas Reunidas y tengo un perfil más gestor, pero todavía me queda mucho por progresar en este sentido. Mi objetivo es dirigir personas y sentirme orgulloso de lo que mi equipo sea capaz de hacer; para lograrlo debo cambiar muchos conceptos y mi manera de pensar", explica.

La ingeniería también centró el interés de Paqui durante sus años de universidad, pero con la mirada siempre puesta más allá de los números: "Me gustan mucho las matemáticas y los procesos pero también me han fascinado siempre la imagen y la comunicación. Por eso, después de la carrera me formé en Marketing Digital y puedo desempeñar actualmente un cargo muy técnico pero con contacto directo con el cliente", afirma. "Quiero llegar a ser una buena directiva, formar grupos y controlar diferentes áreas de la empresa. Ir más allá con las personas y lograr un aprendizaje mutuo con mi equipo. Por eso creo que el EMBA me dará un gran impulso para conseguirlo".

Elvira es consultora en la compañía Improven y ha desarrollado proyectos en áreas como sistemas, organización y RRHH, ventas o marketing. "Recuerdo que entré en Psicología como casi todo el mundo, pero enseguida me di cuenta de que mi interés se centraba en la organización. Hoy en día en mi puesto necesito que mi perfil sea a la vez técnico, comercial y psicólogo", comenta. "Mi intención es seguir aprendiendo cada día del entorno directivo y ayudar a las compañías en toda su organización. El programa me aportará nuevos conocimientos y, sobre todo, experiencias en todas las áreas y una visión más amplia de la empresa".

Finalmente, Eduardo considera que el interés que ha tenido desde muy joven por la empresa adquirirá una nueva dimensión tras su paso por el EMBA: "Decidí estudiar ADE porque parte de mi familia estaba de alguna manera relacionada con el mundo de la pequeña y mediana empresa, y desde pequeño fui forjando esta inquietud. Más tarde, me especialicé en finanzas e inversión y quiero seguir desarrollando mis conocimientos y aptitudes en este campo. Creo que la intensidad del programa, las experiencias compartidas, la riqueza del claustro y las herramientas que ya estamos adquiriendo van a ser fundamentales para seguir desarrollándome en mi compañía y aportar nuevas ideas, gracias a la imagen completa que tendré de la organización".

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