¿Qué fiscalidad genera más empleo?

Los empleados sostienen el grueso de la carga fiscal

17/10/2013

José Manuel González-Páramo

Los impuestos sobre el trabajo, al igual que las cotizaciones a la seguridad social, pueden repercutir en los empresarios, lo cual acaba reduciendo los beneficios de las empresas; los empleados, con lo que se reduce el salario neto; o los consumidores, a través de aumentos en los precios de venta al público.

En el artículo "Who Bears Labor Taxes and Social Contributions?" (¿Quién soporta los impuestos sobre el trabajo y las cotizaciones sociales?), el profesor del IESE José Manuel González-Páramo y Ángel Melguizo, del Banco Interamericano de Desarrollo, analizan el efecto de los impuestos sobre los sueldos y el empleo.

Por lo general, los empleados sostienen el grueso de la carga fiscal. Como promedio, un aumento del 1% en los impuestos reduce los sueldos en un 0,66%, lo cual supone que los trabajadores soportan aproximadamente dos tercios de la carga impositiva.

En muchos países la vinculación entre impuestos y reducción de salarios ha afectado negativamente a la oferta laboral y ha desincentivado la creación de empleo.

Desde la década de los noventa muchos Gobiernos europeos han seguido el rumbo marcado por los EE.UU., recortando las cotizaciones a la Seguridad Social que se aplican en las nóminas para estimular la creación de empleo.

Sin embargo, hay una diferencia considerable entre países. Por ejemplo, mientras que en la mayoría de economías europeas y en los EE.UU. dos tercios de la carga fiscal se aplica a los trabajadores, en las economías nórdicas esta carga aumenta hasta prácticamente el 90%. ¿Cómo se explica esta diferencia?

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