Las mujeres, en riesgo de pobreza durante la jubilación

Estudio de VidaCaixa y el IESE sobre las pensiones

09/04/2014

Nuria Chinchilla

Nuria Chinchilla, profesora del IESE Business School (Universidad de Navarra), Tomás Muniesa, Vicepresidente Ejecutivo-Consejero Delegado de VidaCaixa, y Jaime Lanaspa, Director General de la Fundación "la Caixa", presentan hoy el Estudio "Impacto de las pensiones en la mujer. Jubilación y calidad de vida".

El estudio, que analiza las necesidades de las personas y de las familias españolas, con especial énfasis en la situación de las mujeres, señala el mayor riesgo de pobreza de las mujeres, por su dedicación a la familia, y propone una serie de cambios legislativos para reconducir la situación.

Según el informe, la mujer cobra de media un 30% menos, aporta un 20% menos a planes de pensiones privados, obtiene un 41% menos en prestaciones privadas y percibe un 38% menos de pensión pública. Estos datos, unidos al hecho de que la mujer vive cinco años más que el hombre y que en la mayoría de los casos está al cargo de los hijos y mayores dependientes, conducen a las mujeres a un mayor riesgo de pobreza al llegar a la jubilación.


Brecha salarial, familia e impacto en las pensiones

La brecha salarial entre hombres y mujeres sigue siendo una realidad tanto en España como en la Unión Europea, principalmente por la realización de diferentes tipos de jornadas o de trabajos. El salario medio anual femenino representó en 2011 el 77% del masculino.

En el actual sistema de pensiones los dos sexos tienen los mismos derechos desde un punto de vista técnico. Sin embargo, en la práctica, hombres y mujeres asumen distintas responsabilidades, y el sistema premia a quienes no se han visto en la tesitura de interrumpir su trayectoria profesional por atender a sus familias, penalizando así a las mujeres.

Trabajar menos horas fuera de casa y durante menos años tiene un impacto negativo en la renta actual y futura. En el caso español, mientras que los hombres han trabajado una media de 43,4 años, las mujeres sólo han trabajado de forma remunerada un promedio de 12,8 años, la cifra más baja de Europa.

El sistema de pensiones público, al basarse en las cotizaciones que dependen del salario percibido, perpetúa las desigualdades salariales del mercado laboral. Este hecho tiene un impacto negativo para las mujeres pensionistas: exceptuando los tramos más bajos, las prestaciones por jubilación siempre son inferiores al salario percibido durante la etapa laboral. La pensión media de los hombres en 2012 fue de 1.067 euros, mientras que la de las mujeres sólo fue de 659 euros, lo que supone una diferencia del 38%.


Envejecimiento de la población

El estudio analiza otros problemas del sistema de pensiones español. El aumento de la esperanza de vida y las bajas tasas de natalidad, agudizados por la crisis económica, dificultan la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones español.

Y es que debido a la baja tasa de natalidad, no se alcanza el reemplazo generacional. La población activa será insuficiente para poder atender las prestaciones por jubilación. Según las proyecciones del INE, España pasará de tener un 17% de la población mayor de 64 años, en el 2011, al 37% en el año 2052. Por tanto, el número de pensionistas prácticamente se duplicará y pasará de los 8 a los 15 millones. Al mismo tiempo, la población en edad de trabajar se reducirá en un 33%.

La sostenibilidad del sistema público de pensiones no dependería de una disminución de la población en términos absolutos si ese descenso se produjera de manera proporcional en todos los grupos de edad. Lo que realmente pone contra las cuerdas la futura viabilidad del sistema es el desequilibrio que se produce al disminuir la población menor de 24 años.

Con estos parámetros, la tasa total de dependencia en España en el año 2042 sería del 86,5% y en el 2052 del 99,54%, lo que significa que cada persona activa tendría que sostener a una inactiva.


Ahorro escaso y desenfocado

El estudio señala que los hogares españoles ahorran de forma muy distinta al resto de Europa. En España, las familias destinan un 80% de su ahorro a la inversión inmobiliaria, lo que se conoce como "ahorro no financiero". En Alemania, Holanda y Suecia esta cifra se reduce al 47%, 31% y 23%, respectivamente.

Otra gran diferencia con la media de las familias europeas está en los fondos de pensiones y seguros. Los españoles aportan dos tercios menos que los europeos a sus planes de pensiones y seguros: un 14% mientras que en Europa-13 se dedica el 37%.

En este apartado, el estudio vuelve a poner las diferencias entre hombres y mujeres: la aportación media de un hombre entre los 50 y los 65 años, a su plan de pensiones privado es un 21% superior al de la mujer en esa misma franja de edad. En cuanto a las prestaciones de los planes de pensiones, un hombre mayor de 65 años recibe prestaciones de planes de pensiones un 41% superiores a las que recibe una mujer de esa misma edad.

El estudio concluye que en España sería recomendable fomentar y educar en una cultura de ahorro a largo plazo.


Evitar la pobreza de las mujeres

En la mayoría de países europeos, la mujer se encuentra en una situación más vulnerable que la de los hombres cuando llega a los 65 años. Incluso en países donde es más amplia la cobertura del llamado estado del bienestar, como Suecia o Noruega, se producen notables diferencias en relación con el riesgo de pobreza entre hombres y mujeres a partir de esa edad. En Europa, la diferencia supera los 5 puntos. En España, el riesgo de pobreza de las mujeres es un 12% superior que el de los hombres.

El estudio asegura que hay margen de mejora, y por ello se proponen una serie de medidas para garantizar los ingresos necesarios por jubilación, de modo que los mayores disfruten de mayor autonomía económica y un nivel de vida digno. Entre ellas, modificaciones legislativas y el fomento del ahorro en bienes mobiliarios.


Más información en IESE Insight