“No podemos frenar el deseo de la gente de vivir mejor”

Rainer Feurer, de BMW, vislumbra el automóvil del futuro

28/02/2014

Rainer Feurer

Hace siete años BMW se propuso convertirse en líder mundial del sector del automóvil. Su objetivo actual es muy distinto: quiere ser líder en movilidad. Los estrategas de BMW reconocen que los cambios que afronta hoy el sector plantean los mayores retos desde hace más de 100 años.

“La sostenibilidad se ha convertido en un factor clave de la estrategia corporativa de BMW”, afirmó Rainer Feurer, vicepresidente senior del grupo BMW, en la IESE Munich Business Summit. Más de 150 antiguos alumnos del IESE y empresarios y directivos invitados por ellos participaron en la sesión el pasado jueves, en las instalaciones de BMW Welt. El profesor Marc Sachon presentó el acto, convocado para conocer cómo ve su futuro una de las marcas más prestigiosas del sector del automóvil.


Evolución y revolución

En su conferencia, Feurer explicó que hoy en día la sostenibilidad resulta esencial en cada aspecto del plan estratégico de la firma. La automovilística investiga y analiza más de 300 tendencias globales, en un intento de comprender el cambio constante que se produce en los mercados y en las políticas; y también procura abordar los retos técnicos de la producción sostenible de vehículos.

Una empresa de automoción necesita pensar en productos con ciclos de vida largos. Una gama que irrumpirá en el mercado en el año 2018 se continuará produciendo hasta 2025, y se espera que los vehículos circulen hasta 2040. “A pesar de todos nuestros estudios y análisis, a la velocidad con que se están produciendo los cambios en la última década, resulta tremendamente complejo predecir cómo será el mundo en el 2025”, afirma Feurer.

Pero la meta es clara: el objetivo de BMW consiste en producir coches que no emitan gases y trabajar armonizando “evolución y revolución”, es decir, con la evolución de los motores de combustión tradicionales y el desarrollo de líneas de producto alternativas, como el “proyecto i”. Teniendo en cuenta que la sostenibilidad incluye los métodos de producción. “Estudiamos cuidadosamente los materiales que utilizamos y en cómo los reciclamos”, afirma Feurer: “hemos conseguido que un vehículo nuevo que sale de la fábrica de Múnich ha producido menos de 30 gramos de residuos”.

Los fabricantes ponen todo su esfuerzo en lograr soluciones sostenibles y los gobiernos intentan resolver la cuestión mediante políticas y regulación. Pero influir en las decisiones de los clientes resulta imposible. Cuando se trata de comprar un automóvil, los clientes no quieren comprometer el rendimiento del motor, el espacio o la funcionalidad. “Si quieren vender sus productos, los fabricantes deben resolver de forma sostenible todos los requerimientos de los clientes”, afirma Feurer. Necesitamos demostrar que los vehículos sostenibles pueden ser interesantes y atractivos”.

Con su pequeño utilitario de ciudad ‘i3’, que salió al mercado al finales de 2013, BMW ya mira al futuro. Este año estrenará el ‘i8’ un deportivo eléctrico capaz de alcanzar velocidades de hasta 250 km/h. En un futuro próximo se espera que el desarrollo tecnológico de las baterías permita bajar precios y doblar o triplicar la autonomía y potencia de los coches.

Otra tendencia que influye notablemente en la estrategia de BMW es el cambio en las actitudes de los clientes hacia la movilidad. Las preferencias se han desplazado desde tener un vehículo en propiedad a simplemente usarlo -mediante leasing-, y ahora, simplemente a tener acceso a la movilidad –mediante modelos de uso compartido de automóvil, ‘car-sharing’, como DriveNow--.

"El automóvil del futuro – asegura Feurer- estará completamente conectado”. BMW es consciente de que, de hecho, en este sector lo único permanente es el cambio continuo. Y los expertos aseguran que lo que lidera la innovación es la tecnología, no la regulación. “No podemos limitar el deseo de la gente de vivir mejor”, concluyó Feurer.