¿Bien público o pérdida de libertad en la Red?

Debate sobre las implicaciones de un Internet regulado

08/07/2014

Tim Wu

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de los Estados Unidos está planteando nuevas normas en Internet, lo que provoca que tanto usuarios como empresas online entrevean problemas con las posibles implicaciones. El 1 de julio, expertos de primera línea se reunieron en el centro de Nueva York del IESE para asistir a dos paneles de discusión sobre net neutrality (neutralidad de la Red) como parte del I Foro de Media & Entertainment. Bajo los auspicios de una beca de la Carnegie Corporation, el panel fue moderado por William F. Baker, presidente emérito de WNET y profesor del IESE, y Lorraine Branham, decana de la S.I. Newhouse School of Public Communications de la Universidad de Syracuse.

La nueva norma propuesta el 15 de mayo de 2014 por la FCC va a permitir a los proveedores de servicio de Internet (los ISP) que desaceleren o aceleren la entrega de datos desde o hacia determinadas páginas web, lo que en efecto va a crear un Internet a dos velocidades, uno con un carril rápido para aquellos que se lo pueden permitir y otro con un carril lento para todo el resto. Según Baker, la "intensidad y el alcance" de este tema controvertido "es una señal de lo colosalmente importante que es Internet para la vida en los Estados Unidos".


Perspectiva histórica

Tim Wu, profesor de Derecho en la Facultad de Derecho de Columbia, acuñó la expresión "net neutrality" en 2002 para hacer referencia al enfoque de no intervención de las operadoras. "El principio de ser capaz de hablar o innovar sin un permiso centralizado es clave para el éxito económico y como plataforma de expresión", afirma Wu.

Gene Kimmelman, presidente y CEO de Public Knowledge, atribuyó la actual net neutrality a una "escala de valores [que] vuelve a la regulación tradicional del sistema de telecomunicaciones". Acredita que nuestra "cultura de no intervención en el tráfico" viene de lejos con el fomento de la innovación.

Robert Darnton, profesor y director de la biblioteca universitaria de la Universidad de Harvard, vinculó las preocupaciones modernas sobre Internet con la invención de la imprenta por parte de Gutenberg, el sistema de información que se ha desarrollado en torno al mundo impreso y las "consecuencias imprevistas" a lo largo de la historia de las comunicaciones. Habló de equilibrar el bien público y los intereses privados y asimismo consideró que Internet debe ser un bien público, del mismo modo que lo son la electricidad o el agua.

La net neutrality existe por "accidente histórico", aseveró Eric Clemon, profesor de la Wharton School, Universidad de Pensilvania. "Los reguladores pasan demasiado tiempo ideando cómo regular la tecnología moderna", afirmó.

El concepto de un Internet neutro está ahora en el orden del día internacional: la UE empezó a presionar sobre la net neutrality en 2010. Chile fue el primer país en adoptar una legislación, seguido muy de cerca de los Países Bajos y Brasil.


La implicación del Gobierno

Los participantes en el panel examinaron las opciones respecto a los servicios de Internet propuestas por la FCC. Una opción es crear un sistema de banda ancha de dos carriles (alta velocidad y baja velocidad) y la otra opción es reclasificar Internet como sistema de telecomunicaciones según el título 1 o 2 de la Ley de Comunicaciones estadounidense.

Kimmelman manifestó estar preocupado, ya que "la FCC parece descender por un camino que pretende ser de mano blanda y deferente, cuando podría ir por el camino directo a un embrollo". Apuntó que "las oportunidades podrían reducirse para los innovadores que no estén en el carril rápido".

Un requerimiento menor es la preferencia de Wu, que cree que la FCC debería "usar el título 2 y apartarse" confiando en los estándares legales tradicionales en torno a las telecomunicaciones. Según cálculos de Kimmelman, "hay miedo de que la legislación y la regulación sean más importantes para poner normas y dirigir el mercado que para obtener reconocimiento". Kurt Wimmer, socio de Covington & Burling, recalcó la necesidad de flexibilidad en esta época dinámica.


Implicaciones para el mercado

Un miembro del público preguntó si el tema era meramente un asunto de "pagar por la infraestructura", y Baker informó al público que Netflix y YouTube usan la mitad de toda la capacidad de Internet del país. Wu respondió que "Netflix argumentaría que su popularidad justifica una tasa inferior". Se preguntó si los pagos complementarios de las empresas potentes podrían "aislar y protegerles como redes obligatorias".

Para Wu, el "peligro procede de la concentración excesiva de poder. Hemos dejado que las leyes antimonopolio sean demasiado latentes". Kimmelman replicó que el tema excede las consideraciones antimonopolio para llegar a la necesidad de "actualizar lo que son estándares de no discriminación apropiados para el sector de las telecomunicaciones".

Los motores de búsqueda preocupan a Clemon mucho más que las operadoras de cable porque la verdadera libertad de expresión en Internet depende de la neutralidad de las "búsquedas". "El monopolio de las búsquedas triunfa sobre la diversidad de opinión." El reto, apuntó Kimmelman, es que "no hay ninguna FCC que regule las ‘búsquedas’".

Según Clemon, "un filtro como Apple o Google tiene el control de su ecosistema" y aboga por declararlos monopolios. Y es que "demasiadas fuerzas son comerciales con tendencia monopolística", afirmó Darnton, quien añadió que "el público debería intervenir por su propio bien".


Regulación y sociedad democrática

El segundo panel volvió sobre Gutenberg, con Alex Jones, director de Shorenstein Media en la Universidad de Harvard, que estableció una comparación con la revolución de las comunicaciones de la década de 1990 para dar a todos "su propia imprenta".

Nathan Newman, fundador de TechProgress.org, expresó su apoyo por unas normas de la FCC sólidas que reduzcan costes, conserven la expresión libre y amplíen el acceso a los "19 millones de personas sin banda ancha y a los otros 100 millones sin servicio de Internet".

Para John Yemma, editor independiente del Christian Science Monitor, Internet como foro "para hablar y ser escuchado es un regalo fantástico que se debe proteger". Jones describió el periodismo como un bien público esencial para la sociedad democrática. "Preferiría un modelo comercial, pero considero que la Red es un servicio público. Por eso, si se debe implantar un impuesto, entonces hay que usarlo para preservar el bien público".

Como experta en la libertad de expresión, Lucy Dalglish, decana y profesora de la Phillip Merrill College of Journalism, Universidad de Maryland, defiende la igualdad de condiciones. Su gran preocupación, como la de Clemon, se centra en los filtros como Google. Dalglish especuló sobre el peligro de permitir que la FCC se implique en el contenido, una preocupación de la que se hizo eco Chloe Breyer, directora ejecutiva del The Interfaith Center of New York, quien apuntó que por los medios sociales circula tanto un discurso de odio desmoralizante, como una respuesta de alzamiento de la comunidad. Newman insistió en que regular el entorno económico es posible sin regular el contenido.

A escala mundial, a Jones le preocupan asuntos de privacidad y recopilación de datos. También le alarman los gobiernos que usan "técnicas sofisticadas para localizar aquellos que se les oponen". De acuerdo a Yemma, para los Estados Unidos es crucial evitar la hipocresía de otros países que aseguran que su propio sistema es abierto y justo.

Volviendo de nuevo a la imprenta, Jones finalizó con una nota optimista, al recordar al público que "tras Gutenberg hubo mucho lío durante mucho tiempo, pero luego llegó la Ilustración".