Cómo innovar como una ‘start-up’

Nuevo libro del profesor Antonio Dávila

09/07/2014

Antonio Dávila

Antonio Dávila, Profesor de Iniciativa Emprendedora y Contabilidad y Control del IESE

¿Por qué a las start-ups les resulta fácil dar con innovaciones radicales y a las empresas consolidadas les cuesta tanto? ¿Es por los empleados, estructura organizativa o cultura corporativa?

El profesor del IESE Antonio Dávila y Marc J. Epstein, de la Jones Graduate School of Business de la Rice University, en su libro The Innovation Paradox: Why Good Businesses Kill Breakthroughs and How They Can Change, aseguran que la respuesta a estos interrogantes es la "innovación incremental".

Esta se basa en el leve aumento de la eficiencia de algunas áreas al tiempo que se mejora ligeramente la ejecución en otras. Así, cuando una empresa se vuelca en la innovación incremental reduce su capacidad para dar con innovaciones radicales que, en definitiva, son aquellas que redefinen el mercado.

El libro ofrece consejos sobre cómo promover un tipo de innovación u otro en función de la estabilidad del entorno. "Si el sector se mantiene estable, la innovación incremental sale a cuenta, pero cualquier giro inesperado puede hacer que fracase estrepitosamente", explican los autores.


Innovación incremental vs. innovación radical

Las empresas tienen dificultades para asumir que no existe una única forma de innovar, sino que hay varios modos de hacerlo y cada uno precisa de un modelo de gestión totalmente distinto.

En un extremo del espectro está la innovación incremental, cuya finalidad suele ser ganar clientes y reducir costes mejorando gradualmente los productos y las operaciones, siendo la gestión eficiente del conocimiento la clave del éxito.

En el lado opuesto está la innovación radical, que consiste en gestionar lo que no sabemos por lo que ello implica lidiar con un alto grado de incertidumbre para generar productos dirigidos a mercados que todavía no existen, como pueden ser el turismo espacial o los nanorrobots.


El modelo "corporación start-up"

Los autores han ideado un modelo, bautizado como "corporación start-up", que identifica los atributos fundamentales que las compañías deberían tomar prestados de las start-ups de éxito para fomentar la innovación radical. Según este modelo, los líderes deberían:

  • promover la innovación en todos los niveles de la organización;
  • buscar más allá de los límites de la empresa y colaborar con agentes externos, como universidades, proveedores y clientes, y
  • crear una cultura del descubrimiento que permita aprender de los fracasos y anime a los empleados a asumir riesgos calculados y afrontar retos difíciles pero de gran potencial.

El modelo "corporación start-up" saca el máximo partido de las fortalezas de las compañías, a las que añade la agilidad de las start-ups para afrontar nuevos retos.


Más información en la revista IESE Insight

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