Dos emprenden juntos

Los MBA de 2013 Martin Axnick y Takemune Iwasa fundan EIKYU

25/07/2014

EIKYU

Martin Axnick y Takemune Iwasa en una de las reuniones con sus productores japoneses

Hamburgo, Barcelona y Tokio. Entre estas tres ciudades reparte su tiempo Martin Axnick (MBA 2013). De origen alemán, inició su aventura como emprendedor mientras cursaba el máster en el IESE. Ahora viaja con frecuencia a Japón para visitar a los proveedores de su recién estrenada firma EIKYU (“para siempre” en español). Se trata de una marca de ropa premium para hombre que ha hecho del “made in Japan” su bandera: básicos para el día a día cómodos pero elegantes, con un diseño minimalista, y que destacan por la calidad de los materiales y por la producción artesanal de las prendas. EIKYU distribuye sus piezas principalmente a través de su sitio web y tiendas asociadas y seleccionadas alrededor del mundo.

Tras un periodo de siete años de formación en Estados Unidos, Martin regresó a Europa y empezó a trabajar como consultor para la firma A.T. Kearney. Fue una experiencia muy enriquecedora, pero al cabo de tres años decidió que había llegado el momento de reorientar su trayectoria: “tenía claro que quería hacer un máster, y que quería hacerlo en Europa”, explica, “y me dije: ok, realmente solo hay dos opciones de programas ‘top’. Y uno de ellos era, obviamente, el del IESE”.

¿Qué fue lo que le hizo decantarse? Según él, lo que más le convenció fue el currículum de estudios, con “una formación en dirección general extremadamente buena”; la estructura del programa, repartido en dos cursos académicos; y la influencia que sobre él ejercieron algunos ex colegas de A.T. Kearney, que también optaron por el IESE de Barcelona. Sospechamos que la idea de instalarse durante un tiempo en esta ciudad mediterránea, cosmopolita y de clima agradable también tuvo algo que ver…


El golpe de timón

Cuando Martin recaló en el IESE, la idea de emprender ya le rondaba por la cabeza. Y aunque también le tentaba el área del capital riesgo, pronto decidió que crearía su propia empresa durante el máster o justo cuando lo terminara. Martin sabía que tendría un primer curso académico muy ocupado. Pero que podría aprovechar las vacaciones y, sobre todo, el segundo año, para ir madurando la idea de convertirse en un emprendedor.

Y así fue. “Durante el break de las Navidades del primer año, decidí que no iba a hacer más entrevistas”. Martin, como el resto de sus compañeros de curso, había participado activamente en las ferias profesionales que organiza el IESE durante el primer semestre, y había realizado varias entrevistas con los responsables de reclutar talento para las grandes firmas de consultoría, banca, consumo, inversión, etc. Pero tomó, ahora sí, la firme resolución de poner en marcha su propio negocio.


Un ambiente propicio

Martin no era el único de su curso que tenía esa aspiración. Explica que entre sus compañeros de promoción eran habituales las tertulias y debates sobre el tema: qué tipo de modelos de negocio innovadores y start ups se estaban creando en Estados Unidos y en Europa, cuáles obtenían fondos y por qué, qué tipo de enfoques adoptaban los emprendedores de éxito… Y, ante todo, qué hubieran hecho ellos en cada caso. Dicho de otro modo: se ponían en tesitura y, poco a poco iban “despertando” al emprendedor que llevaban dentro.

Entre esos compañeros se encontraba Takemune Iwasa, japonés, con quien Martin conectó desde el primer día. Y las piezas fueron encajando. Juntos empezaron a desarrollar el concepto EIKYU, viajaron a Japón para visitar los talleres de los que hoy son sus proveedores y fundaron la empresa -con sede en Barcelona y delegaciones en Hamburgo y Tokio-. Ahora se embarcan en una nueva travesía: la construcción y consolidación de una marca de ropa masculina global.


Modelo de negocio

La idea de poner en marcha EIKYU surge de la propia necesidad de sus creadores de encontrar ropa para hombre duradera, cómoda y de calidad. En las antípodas del concepto de fast fashion, el modelo de EIKYU sigue la estela de otras marcas selectivas que triunfan en Internet como Bonobos, Everlane y Orlebar Brown.

Sin embargo, Martin y Takamune pretenden distinguirse del resto de marcas y es por eso que dan mucha importancia al proceso de elaboración de sus prendas. Según estos emprendedores, la experiencia profesional y la atención al más mínimo detalle de los artesanos japoneses minimalistas con los que cuentan hacen que este proceso de elaboración sea muy difícil de imitar.

“La idea, desde el principio, era construir una marca con una imagen y un concepto de producto muy bien definidos, subcontratar la producción a los mejores proveedores de Japón. EIKYU ofrece a sus clientes un producto único y una experiencia de compra online muy práctica”, cuenta Martin. Aunque probablemente evolucionarán, como ya han hecho otras marcas nacidas en la red, hacia un modelo mixto que combine la venta a través de su web con la presencia offline en algunos puntos de venta muy bien elegidos, buscando acuerdos con los distribuidores más prestigiosos (Nordstrom, Harrod’s, Neiman Marcus, etc.) o apostando por la comercialización en tiendas seleccionadas.