“Hay que ser desalmado con la mediocridad”

Richard Vaughan, fundador y presidente de Vaughan Systems

10/06/2014

Richard Vaughan

El éxito profesional se basa en la suma de tres elementos: confianza, humildad y trabajo, mucho trabajo. "Si uno cultiva todas estas variables es imposible que sea infeliz", reflexionó el empresario Richard Vaughan, fundador y presidente de Vaughan Systems, ante un grupo de alumnos del Executive MBA de Madrid.

Licenciado en Literatura y Lengua españolas por la Universidad de Texas, este lingüista nacido en Houston en 1951 llegó por primera vez a España a los 21 años para completar sus estudios. Tras licenciarse, regresó a Madrid en 1974 y comenzó a enseñar inglés. Tres años después, fundó Vaughan Systems con el objetivo de formar en su idioma al personal de la filial española de una multinacional norteamericana.

La empresa arrancó desde un rincón de su dormitorio, con un pequeño ordenador en el que Vaughan organizaba datos, ideas, nombres y números. "Siempre he analizado cuál es el mejor y el peor escenario posible antes de iniciar un negocio. Los escenarios del medio me dan igual. Y si veo que el descalabro total es soportable, voy a por ello", admite este emprendedor a quien le gusta soñar "pero siempre con los pies atados a la tierra".

Tras poner en marcha su primera academia en Madrid, Vaughan cursó el EMBA en el IESE en 1986. "Me sirvió mucho para mi futuro", reconoce. Hoy, su empresa tiene 340 profesores, imparte cada año 350.000 horas de clase a cerca de 20.000 alumnos, y cuenta incluso con su propia emisora de radio y un canal de televisión. La crisis económica no se ha cebado con la compañía, que ha crecido por encima del 10% en su peor ejercicio desde 2008.


Paciencia y trabajo

"Hay que conocerse muy bien a uno mismo antes de emprender. Y no hay que tener prisa, hay que ser paciente. Los emprendedores que no tienen paciencia, fracasan", apuntó en la sesión. Pese al éxito, no todas sus ideas han llegado a buen puerto. "Uno no nace genio, sino que se hace a base de trabajo. El éxito, la genialidad, los grandes logros y las proezas vienen de la humildad, y eso exige preparación y trabajo", razonó.

En su opinión, no es bueno arriesgar demasiado, sino que se debe calcular bien el riesgo y analizar la rentabilidad antes de emprender. Por eso, es clave tener confianza en lo que se hace. "Y no flagelarse cuando se cometen errores, porque son oportunidades de aprendizaje", afirmó.

Para Vaughan, es imprescindible adoptar una actitud positiva y optimista para afrontar con posibilidades de éxito cualquier reto. Asimismo, considera indispensable "ofrecer siempre calidad" y saber rodearse del mejor equipo. En este punto, recordó la importancia de la excelencia a la hora de liderar: "Hay que ser desalmado con la mediocridad", insistió. Tal vez por eso, una de sus máximas es la de "no defraudar ni decepcionar a nadie".