¿Qué impacto tendrá la reforma fiscal?

El anteproyecto de ley en la Conferencia del Sector Público

25/06/2014

Miguel Ferre

Rebajas en los tramos del IRPF hasta un mínimo del 19% y un máximo del 45% en 2016; creación de nuevas figuras tributarias de apoyo a las familias; un tipo único en el impuesto de Sociedades del 25% dentro de dos años; mantenimiento de los actuales tipos de IVA, excepto una subida al 21% en productos sanitarios; menos tributaciones para los rendimientos del ahorro; bajada de la retención de autónomos profesionales con rentas menores a 12.000 euros; reducción de las aportaciones máximas que pueden ser desgravadas de los planes de pensiones; reducción de las deducciones aplicadas a los arrendadores de viviendas de alquiler… Estas son algunas de las principales novedades del anteproyecto de ley de reforma fiscal presentada por el Gobierno, que debe aprobarse en julio.

Un plan que pretende, según el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferre, "impulsar el crecimiento de la economía, fomentar el empleo y mejorar la competitividad". Todos estos aspectos se abordaron en la II Conferencia del Sector Público, organizada por el Centro de Liderazgo y Gestión Pública del IESE. El evento contó con la participación de destacados representantes de las administraciones públicas españolas.

Ferre defendió la bajada de impuestos "por razones de equidad", e insistió en que "las rentas medias y bajas" son las más beneficiadas por este batería de propuestas fiscales del Ejecutivo. En concreto, la rebaja media del IRPF en 2016 respecto al 2014 será del 12,5%, mientras que para el 72% de los contribuyentes que tienen una renta menor a 24.000 euros al año será del 23,5%. El número dos de Hacienda se mostró convencido de que, con la reforma fiscal, habrá un crecimiento adicional del PIB del 0,55% en el periodo 2015-2016.


Cumplimiento del déficit

Además, aseguró que esta reforma no va a poner en riesgo el cumplimiento de los objetivos de déficit público pactados con Bruselas, del 4,2% del PIB en 2015 y reducido al 2,8% en 2016. "Se pueden conseguir perfectamente", incidió. De hecho, Ferre aseguró que el impacto de esta reforma tributaria ya estaba contemplado en el Programa de Estabilidad que España presentó a las autoridades comunitarias.

En la misma línea se manifestó el director general de Tributos, Diego Martín-Abril, quien recordó que la reforma se ajusta al objetivo de consolidación fiscal y que, a su vez, atiende a las necesidades reales de la economía española. Con todo, el anteproyecto de ley aún no está cerrado, y será a finales de julio cuando el Consejo de Ministros apruebe las distintas medidas para remitirlas al Congreso.

El ponente desarrolló varios aspectos de esta reforma fiscal. Apuntó, por ejemplo, la creación de tresimpuestos negativos, aportaciones de 1.200 euros anuales que se aplicarán a familias con hijos dependientes con discapacidad, las que tengan ascendientes discapacitados y las familias numerosas de más de tres hijos. Dichas modificaciones afectarán al tramo estatal del Impuesto de la Renta. Respecto al IRPF, se reduce el número de tramos (que pasan de siete a cinco) y la rebaja en los tipos aplicados en cada uno de ellos. Además, los planes de pensiones seguirán recibiendo beneficios fiscales, pero solo se podrá deducir un máximo de 8.000 euros anuales.

Para intentar fomentar el ahorro a medio y largo plazo, se crean los denominados planes Ahorro 5, que podrán suscribirse tanto para una cuenta bancaria como para un seguro. Los rendimientos de ese dinero estarán exentos del IRPF si los fondos se mantienen durante cinco años, con un límite de inversión de 5.000 euros anuales. Y se impulsan nuevas normas para luchar contra el fraude fiscal. Martín-Abril cifró en 9.000 millones de euros el ahorro en concepto de impuestos gracias a todas estas medidas.


Modernizar la Administración

En el encuentro también participó el secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta que habló sobre la próxima reforma de la administración que prepara el Gobierno. "Racionalizar sí; recortar por recortar, no", apuntó. Para Beteta, las administraciones territoriales deben contribuir a la transformación del país, por lo que resulta indispensable modernizar la estructura del Estado.

Durante su ponencia, recordó la importancia que la Ley de Estabilidad Presupuestaria ha tenido tanto para el saneamiento financiero de las administraciones como para el mantenimiento del Estado del Bienestar. También destacó que en los últimos tres años se ha logrado reducir la estructura de las administraciones públicas, con la eliminación de entes administrativos y de plantilla, y su consiguiente ahorro para las arcas estatales. Por último, insistió en la necesidad de avanzar cuanto antes en una administración "100% electrónica, activa y accesible por todos los ciudadanos a través de Internet".

"Pronto la crisis será un triste recuerdo que ha quedado atrás", vaticinó el subsecretario de Economía y Competitividad, Miguel Temboury. En su opinión, todas las reformas impulsadas por el Gobierno desde finales de 2011 han comenzado a dar sus frutos. "España tiene motivos más que sobrados para confiar en sí misma", dijo Temboury, quien destacó el "rigor de las políticas de saneamiento" impulsadas por el Ejecutivo y su efecto positivo en el resto de las economías de la eurozona. "Buena parte de la batalla por el euro se libró en España. Nuestro país era el gran enfermo y la gran duda, y superamos el test de resistencia del euro con éxito", concluyó.

"Es necesario revisar la idea del Estado social. En el futuro, el actual Estado del Bienestar es insostenible", reflexionó el catedrático de Derecho Administrativo Juan Alfonso Santamaría. Mientras, Manuel Arenilla, director del Instituto Nacional de Administración Pública, abogó por "profesionalizar" las administraciones mediante la captación y retención del talento, y reclamó la necesidad de "aumentar la productividad "en el sector público.