Siete principios para invertir y crear valor

Nuevo libro del profesor Liechtenstein

27/06/2014

The Empowered Investor: 7 Principles for Strategic Wealth Creation in a New Financial World

Bancos y corredores de bolsa, bonos y acciones son los instrumentos típicos de la inversión tradicional, aunque hoy en día sirven más para conservar que para crear riqueza. Por muy sofisticada que sea su cartera, las comisiones, los impuestos y la inflación suelen acabar por comerse los beneficios.

Esto no significa que generar valor sea imposible, tal y como afirman el profesor del IESE Heinrich Liechtenstein, y sus coautores Cuno Puempin, Fariba Hashemi y Brian Hashemi, en su nuevo libro The Empowered Investor: 7 Principles for Strategic Wealth Creation in a New Financial World (El inversor con poder: siete principios para la creación estratégica de riqueza en un nuevo mundo financiero).

Según esos autores, para crear riqueza solo hay que alejarse de los paradigmas de la inversión estándar y adentrarse en el mundo de la estrategia.


Cambiando el paradigma del inversor

Los inversores que desean crear valor, más que preservarlo, deben aspirar a retornos anuales del 10% o más. Esta meta no se puede alcanzar si se limitan a seguir las recetas habituales sobre acciones y bonos, o a escuchar lo que digan los bancos y asesores financieros, que suelen elaborar recomendaciones de inversión muy genéricas a partir de un análisis cuantitativo de las oportunidades.

Al contrario, los inversores deberían desarrollar una estrategia propia, basada en siete principios:


1. Desarrollar las competencias y fortalezas básicas. Este es el elemento fundamental, la materia prima necesaria para contribuir al éxito de los inversores.

2. Aprovechar las oportunidades ampliando los conocimientos sobre un área específica, analizando el entorno y adoptando una perspectiva amplia.

3. Desarrollar una red de contactos de calidad y utilizarla. Esto significa mantener las competencias básicas en el corazón de la red y no subestimar la importancia de las conexiones débiles.

4. Aplicar un enfoque de inversión diferencial e indirecto. El inversor debe decidir dónde quiere diferenciarse: ¿un sector, un área geográfica o un nicho determinado? Una vez definido, conviene aplicar un enfoque indirecto, es decir, mantener ocultas las intenciones de inversión durante el mayor tiempo posible.

5. Prevenir posibles amenazas y anticipar la gestión de riesgos. Los riesgos y las amenazas pueden acarrear pérdidas. Por ello es básico gestionarlos con un análisis riguroso.

6. Ajustar la dimensión temporal a partir de tendencias y ciclos. Los tiempos son cruciales a la hora de invertir, así que adoptar una perspectiva a largo plazo sin pasar por alto los ciclos. Además, conviene mantener cierta flexibilidad estratégica y no perder la paciencia.

7. Ser eficiente. Implementar estrategias y aplicar principios estratégicos a bajo coste, tratando de evitar o minimizar las comisiones y manteniéndose atento a las oportunidades.


De la teoría a la práctica

Con estos principios en mente, las inversiones deberían distribuirse en cuatro subcarteras, de acuerdo con la edad, aspiraciones y nivel de aversión al riesgo del inversor.

Los inversores de éxito son, pues, aquellos que saben aprovechar sus propias competencias y fortalezas para generar riqueza. "The Empowered Investor" lo ilustra con casos de estudio reales y entrevistas con inversores estratégicos que lo han logrado.

Más información en la revista IESE Insight.

Adquirir el libro "The Empowered Investor"aquí.