África: de continente sin esperanza a estrella emergente

Jay Ireland, de GE, repasa las oportunidades de negocio

10/03/2014

Jay Ireland

En solo una década la revista The Economist ha pasado de hablar de "el continente sin esperanza" a "estrella emergente" para referirse a África. Y los vaticinios son cada vez mejores. Durante una conferencia en el IESE, Jay Ireland, Presidente y CEO de GE en África, aseguró que en los próximos diez años veremos "tremendos crecimientos" en indicadores como el PIB (en torno al 6%); la generación de recursos minerales (del 31% hasta el 40% de la producción mundial); los niveles de electrificación de poblaciones (del 35% al 55%); o el número de pasajeros de avión (de 40.000 millones a 75.000 millones). Esta locomotora de progreso supondrá una inversión de entre 50.000 y 90.000 millones de dólares por año en infraestructura con un retorno medio del 29%. Una gran oportunidad que las empresas deberían aprovechar.


La realidad supera la ficción

Aunque el continente figura hoy entre las primeras preferencias de los inversores, muchas empresas todavía se resisten a establecerse en él. Según Ireland, que lleva desde 2011 en Nairobi dirigiendo la actividad de GE en 20 países, "la realidad de África supera algunas de las percepciones". Por ejemplo, el tamaño del continente engaña cuando miramos el mapa: las distancias son superiores a las que pueda haber entre algunos continentes y esto "obliga al directivo que opera en la región a vivir prácticamente en el avión".

Otro de los aspectos que frena a las empresas son las inmensas zonas rurales, pobladas por culturas ancestrales y sin ningún tipo de desarrollo. "Aunque la oportunidad de crear infraestructura es enorme, tienes que crear tu propia infraestructura para construir infraestructura en esas zonas", afirma Ireland. Lo mismo sucede con la financiación de los proyectos: existen poquísima oferta de capital local, lo que obliga a las empresas a entrar con un músculo financiero muy abultado. Además, los tiempos son distintos a los de otros mercados: "Se necesitan al menos siete años para desarrollar cualquier proyecto, y los primeros dos son solo para establecerse y empezar a operar (permisos, burocracia…)."

Para superar estos retos, GE ha llevado a cabo una aproximación al mercado distinta de su enfoque tradicional. En lugar de vender productos u ofrecer servicios, la empresa ha optado por el "co-desarrollo de proyectos" que van desde actuar como fabricante para empresas locales hasta prestar servicios a la base de la pirámide o prestar financiación en proyectos de la región. Como explica Ireland, este tipo de enfoque exige dedicación al desarrollo de recursos sobre el terreno; adoptar un enfoque de financiación del desarrollo que pueda traducirse en pedidos y retornos a medio plazo; ser tolerante al riesgo y tener voluntad y la paciencia de hacer negocios en África.


La importancia de innovar

Las áreas de mayor potencial en África son las que resuelven las necesidades básicas, como la generación de electricidad, el transporte y la salud, y las industrias extractivas de gas y minerales. En todos los casos, es necesaria la creación de infraestructura y suplir carencias como la falta de experiencia local, las trabas administrativas, la ausencia de personal técnico cualificado o los problemas de financiación. Sin embargo, Ireland asegura que estas dificultades pueden ser también fuente de innovación para las empresas, como ha demostrado GE con sus proyectos de telemedicina que ofrecen interpretación de pruebas radiológicas a distancia o las iniciativas de gasificación a través de biogas procedente de residuos animales.

"Innovar significa ofrecer soluciones avanzadas que respondan a las necesidades locales", sostiene Ireland. Para generar este tipo de innovación en África, GE está impulsando una serie de programas y acuerdos de colaboración con empresas, universidades y gobiernos, que le permitan saltar las brechas actuales y formar a la siguiente generación de técnicos que utilicen sus soluciones.


La apuesta por África

Aunque GE llegó a África a finales del siglo XIX, desde el año 2010 ha redoblado su apuesta por el continente, en particular, por región subsahariana. La multinacional norteamericana, que en 2010 estaba presente en trece países, facturaba 1.400 millones de dólares y empleaba a 800 personas en la región, espera alcanzar el 2015 los 6.000 millones de dólares y emplear a 3.500 personas en veinticinco países.

GE no está sola. Muchas empresas y gobiernos de todo el mundo se han lanzado también a la aventura africana en la última década. Entre ellas, destaca el peso de China que se han volcado de lleno en grandes proyectos de ingeniería civil. En opinión de Jay Ireland, "se trata de un enfoque gobierno a gobierno con el que GE no puede competir". El ejecutivo explica que su empresa está muy centrada en el sector privado donde compiten por tecnología y precio, no por intercambio de servicios.

Ireland se propuso voluntario para trasladarse a África después de años al cargo de la gestión de activos de GE. Está convencido de que, más allá de su aventura como expatriado, su misión se resume en tres tareas: "Defender África dentro de GE (para conseguir recursos, empleados…). Defender GE en África. Y defender África en todo el mundo."