La implicación de los clínicos, clave del hospital eficiente

Un informe del CHRIM propone un modelo más descentralizado

19/03/2014

Jaume Ribera

El profesor del IESE Jaume Ribera y el investigador Javier Mur –ambos del Centro de Investigación en Innovación Sanitaria (CRHIM) del IESE–, han presentado el informe AMPHOS 2013, para la mejora de los procesos hospitalarios, realizado en colaboración de la compañía biofarmacéutica AbbVie.

El proyecto recoge la visión y reflexiones de gestores sanitarios y clínicos de toda España sobre cómo avanzar en la transformación de la organización de los hospitales hacia un esquema empresarial, transparente y orientado a resultados.


Un modelo descentralizado

Los pacientes del sistema sanitario español reclaman mayor coordinación asistencial, pero los recursos menguan por restricciones presupuestarias y crece la insatisfacción entre los profesionales. Según los expertos, resulta imprescindible flexibilizar las estructuras sanitarias para mejorar tanto la atención al paciente como la eficiencia de la sanidad.

Para ello, los autores proponen trabajar con Unidades de Gestión Clínica que integran al personal sanitario de un área concreta, acuerdan con la gerencia del hospital la cartera de servicios, el presupuesto, los objetivos y los incentivos, y son responsables de sus resultados clínicos y económicos.

Las unidades disfrutan de un elevado nivel de autonomía y capacidad de decisión -aunque supeditadas a las reglas generales del centro- y se benefician también de las ventajas de los servicios centralizados. Con ello, pueden dar respuesta al mayor dilema de los hospitales: la necesidad de ser grandes para alcanzar economías de escala y, al mismo tiempo, pequeños y flexibles para adaptarse a las diferentes necesidades y ofrecer un servicio personalizado al paciente.

Los gestores sanitarios coinciden en señalar que "las UGC deben disponer de una amplia libertad y la delegación debe realizarse de manera progresiva".


Frenos e impulsores del cambio

Según los participantes en la investigación, los principales obstáculos que entorpecen los avances en la gestión hospitalaria no son sólo legales y políticos, sino también humanos y culturales.

La falta de un marco legal sobre las UGC no impide su implantación pero sí la limita. En cambio, el apoyo institucional de los gestores y estamentos políticos de las Comunidades Autónomas sí resulta imprescindible.

Otro escollo frecuente consiste en la falta de habilidades de liderazgo, gestión de personas y control económico de los profesionales clínicos, centrados hasta ahora en funciones asistenciales.

En el plano humano inciden igualmente las reticenciasde algunos gestores a delegar en los médicos y modificar los esquemas de responsabilidad, así como la existencia de un entorno rutinario poco propicio para la innovación.

Pero no todo son dificultades. Los participantes en el proyecto identificaron una serie de iniciativas que permitirán avanzar en el proceso de implantación de las UGC. Entre ellas, aprobar un nuevo marco legal que regule las UGC y agilice su implantación, prever un modelo de incentivos que reconozca el cambio de rol de los profesionales, fomentar el compromiso o crear una red nacional de intercambio de experiencias. Y por último elaborar un plan de formación de coordinadores e información constante.


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