“Ser firme en las convicciones ayuda a salir adelante”

Daniel Carreño, presidente de GE en España y Portugal

03/03/2014

Daniel Carreño

Capacidad de trabajo, firmeza en las convicciones y ganas de ser competitivos. Para el presidente de General Electric (GE) en España y Portugal, Daniel Carreño, estos tres elementos son básicos en el desarrollo profesional de un directivo. "Hay que creer siempre en lo que uno hace, y basarse en la intuición y en el compromiso", recomendó Carreño a un grupo de alumnos del Executive MBA de Madrid.

Licenciado en ICADE por la Universidad Pontificia de Comillas, este leonés nacido en 1967 comenzó su trayectoria laboral en el departamento financiero de HP, donde estuvo siete años. "Fue una decisión pasional e intuitiva. Me encantó el ambiente que se respiraba en la compañía", recuerda. Aquella fue una etapa de crecimiento, aprendizaje y un compromiso absoluto con la empresa. Poco a poco, fue ascendiendo peldaños y asumiendo puestos directivos de mayor responsabilidad en el área de healthcare.

En 1998, cursó el Programa de Desarrollo Directivo (PDD) en el IESE, una decisión que le cambió la vida. Casi sin buscarlo, General Electric se cruzó en su camino.

Con una historia de 130 años, 300.000 trabajadores en todo el mundo y presencia en más de 100 países, la multinacional era la oportunidad perfecta. El directivo recaló en el área de salud. "En un contexto mundial de cambios vertiginosos, me di cuenta de la capacidad de adaptación brutal de GE a los tiempos", afirma. En su opinión, esto es posible gracias a la "integridad" de la compañía, y al sistema de meritocracia que impregna su funcionamiento.

Carreño aceptó nuevas responsabilidades en la empresa hasta que, en 2011, alcanzó la presidencia de GE en la península Ibérica. "Es imprescindible que la gente con la que trabajas te sienta cerca, estar siempre con tu equipo y tener claro que hay una serie de valores con los que debes cumplir", reflexiona. Y añade: "Ser firme en las convicciones ayuda a salir adelante, pero no todas las batallas merecen ser luchadas. Soy muy reacio a decir que sí a cosas de las que no estoy convencido".

En su opinión, todo directivo debe ser consciente de sus orígenes y tener siempre en mente quién es realmente. Sólo así se puede huir de la autocomplacencia y de la vanidad. "Y plantearse que hay una serie de cosas que son irrenunciables. En mi caso, la familia es una de ellas", remacha.