“Lo importante es el prototipo, no el plan de negocio”

Guy Kawasaki ofrece su visión del emprendimiento en el IESE

14/11/2014

Guy Kawasaki, “evangelista jefe” de Canva y célebre escritor, emprendedor y capitalista de riesgo, comparte su visión del emprendimiento con estudiantes de MBA / Foto: Edu Ferrer

La semana pasada, Guy Kawasaki, el célebre emprendedor, capitalista de riesgo, escritor y experto en redes sociales, acudió al campus del IESE en Barcelona para una sesión extraordinaria del MBA. Los estudiantes que llenaban el auditorio tuvieron la oportunidad de hacer preguntas al antiguo “evangelista jefe” de Apple, que compartió su visión del emprendimiento en la era digital, así como diversos consejos para todos aquellos interesados en montar una startup. Durante el acto, Kawasaki habló sobre cómo vender un proyecto a los inversores, la importancia de desarrollar prototipos, el efecto positivo que la tecnología está teniendo en el derribo de las barreras de entrada al emprendimiento y lo que denomina “imaginación catalizadora”.


Monos infinitos

En su opinión, el libre acceso a nuevos recursos y herramientas, además de las redes sociales, está haciendo que montar una empresa sea más fácil que nunca. “Hay menos barreras, lo que es bueno, porque resulta más barato y sencillo. Pero también tiene un inconveniente, y es que todo el mundo lo está haciendo”. Así, en un paisaje de startups cada vez más competitivo, con “monos infinitos”, lo más importante es poder demostrar algo a los inversores potenciales.


El prototipo lo es todo

La tecnología y la innovación han cambiado el panorama empresarial, hasta el punto de que es prácticamente imposible elaborar un plan de negocio. “No se puede saber qué pasará en cinco años. Las previsiones para el año en curso ya han quedado desfasadas”. La clave, insiste, es crear un prototipo. Y aquí la tecnología también lo ha puesto más fácil. “No se trata tanto de elaborar un plan de negocio como de demostrar la validez de una idea. Olvidaos de Excel y de PowerPoint: si no tenéis el prototipo, no venderéis la idea. Y si os sale bien el prototipo... puede que ni siquiera haga falta vender la idea”.


Catalizar la imaginación

En lo referente a la presentación de una idea, Kawasaki tiene muy buenos consejos para los aspirantes a emprendedores. Una vez que has identificado el producto que tú mismo usarías, la propuesta de valor está ahí y el prototipo, listo para enseñar, ¿cómo demuestras que hay mercado para tu idea? “Cuando te dispones a presentar tu proyecto a los inversores, primero has de ofrecer pruebas de que ya lo has puesto en marcha, suscitar interés y comenzar a despegar. Es decir, el capital que uno busca irá destinado a financiar la infraestructura necesaria para cubrir la demanda. Y ahí es donde se cataliza la imaginación. El emprendedor debe visibilizar la idea ante tus inversores potenciales de forma que estimule su imaginación sobre lo genial que es, qué uso le dará el mercado y cuánto dinero podrán ganar”.


Crea el producto que tú mismo usarías

Al igual que Steve Jobs, Kawasaki no es “un gran investigador”. Por muchos estudios de mercado que hagas, dice, es imposible saber con toda certeza que tu producto será un éxito. “Siempre te la juegas. ¿Sabían los fundadores de Twitter que había mercado para mensajes de 140 caracteres? Cuando Google lanzó su motor de búsqueda, ya había otros cinco o seis en el mercado. ¿Valía la pena tirarse a la piscina? Imposible saberlo”. La identificación de oportunidades pasa por crear un producto que tú mismo utilizarías, asegura. Es fundamental querer usar aquello en cuya creación estás invirtiendo tu tiempo. “Nueve de cada diez ideas fracasan. Y montar una empresa es muy duro. Así que más vale que te guste lo que haces”.


El éxito es… suerte y mucho trabajo

Para Kawasaki, ser el primero o el mejor no es garantía de éxito. “A veces es mejor ser el segundo, pero rápido, que ser el pionero. Si no eres el pionero, no tienes por qué ser el primero. Y ser el primero no necesariamente equivale a tener éxito”. El secreto del éxito, si es que existe, consiste en ser capaz de trabajar más duro que la competencia. “Se trata, en gran medida, de tener suerte, y eso no es una estrategia viable. Pero, por lo que he visto, la suerte llega a quien trabaja duro. Si tuviera que explicar por qué he tenido éxito, diría que está relacionado con el hecho de que puedo trabajar más que otros”.


El carácter de Steve Jobs y las lecciones de Apple

Kawasaki trabajó para Apple en dos ocasiones. La segunda vez, a finales de los años noventa, regresó en calidad de Apple Fellow para “rejuvenecer el culto a Macintosh”. Las lecciones que aprendió no siempre fueron fáciles de digerir. El miedo a no estar a la altura de las expectativas de Jobs fue un gran motivador, confiesa. “Nada podía motivarte más que Jobs te llamara ‘mediocre’ u otros calificativos peores”. Jobs era un caso único: “Su sistema operativo era diferente. La gente le miraba e intentaba emularle, pero la correlación no implica causalidad. Ser arrogante o cruel con los demás, o llevar unas New Balance, no te convierte en Steve Jobs”. De hecho, Kawasaki cree que a Apple le habría ido mejor si Jobs hubiera sido más “amable” con la gente. “Lo mejor a lo que podemos aspirar es ser competentes. Y llevarlo bien”.


La democratización de la tecnología

Actualmente, Kawasaki es “evangelista jefe” de Canva, una herramienta online de diseño gráfico. Explica que, en marketing, la necesidad de “evangelizar” emana de una profunda fe en el producto. “Se trata de dar prioridad al usuario. Los comerciales tradicionales siempre miran por sus intereses, mientras que los evangelistas quiere que los demás crean tanto como ellos en un producto o servicio”. Este cambio de paradigma está vinculado con la democratización de la tecnología, es decir, compartirla con los demás, y con el acceso a herramientas especializadas, pero fáciles de usar, que permiten la innovación y digitalización industrial. Aunque las tendencias son difíciles de clasificar, Kawasaki afirma que este cambio de paradigma se está produciendo, como demuestra el hecho de que muchos modelos de éxito se estén convirtiendo en marcas, desde Airbnb hasta eBay o Bluebird, entre otras. Las redes sociales y el código abierto han transformado el terreno de juego y allanado el camino para la democratización del negocio. Y es algo que va a continuar: “Las redes sociales son lo mejor que les ha pasado jamás a las marcas. Y el futuro del marketing”.