¿Peligro de japonización en la economía europea?

Los riesgos en la Eurozona vistos desde la banca

20/11/2014

José Luis Martínez Campuzano

José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citibank, durante la sesión impartida en el campus de Madrid / Foto: Javier Arias

"Estoy convencido de que Europa evitará una tercera recesión, pero es cierto que nos enfrentamos a un riesgo de crecimiento bajo en los próximos años y eso es peligroso para las economías del continente". La frase la pronunció José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citibank, durante una sesión de continuidad organizada por la Agrupación de Antiguos Alumnos.

Esta afirmación resume el diagnóstico de muchos expertos sobre las perspectivas económicas europeas. En su opinión, el principal problema de Europa estriba en que está inmersa en un proceso de desapalancamiento que aún no ha finalizado. Pero si se rebaja cuanto antes la enorme deuda acumulada por los países de la Eurozona, que está en el origen de su actual crisis, las cosas pueden mejorar.

Para conseguirlo, Martínez Campuzano enumeró cuatro elementos obligatorios que deben aplicar los responsables de las economías europeas:

  • dar tiempo,
  • trazar unas condiciones financieras laxas,
  • favorecer la creación de inflación, y
  • ejecutar una reestructuración que facilite el pago de la deuda.

El experto también destacó la importancia de que la economía europea sea más productiva mediante la búsqueda de nuevas inversiones y una mayor flexibilización. "Mejorar la financiación es fundamental, pero se necesita algo más. Y eso pasa por dar más margen al proceso de desapalancamiento y por flexibilizar para favorecer un crecimiento potencial de las economías de la Eurozona", reflexionó.


Un escenario complejo

Europa se halla en un escenario complejo por las discrepancias entre los principales bancos centrales en cuanto política monetaria, las divergencias políticas y la crisis de confianza de las instituciones europeas. Todos ellos son elementos que juegan en contra de los avances económicos, pero el analista de Citibank cree que hay resquicios para el optimismo.

"Lo importante en estas situaciones es sobrevivir y ganar tiempo y, hasta ahora, eso es algo que se está consiguiendo", sostiene Martínez Campuzano.

El profesor del IESE Juan José Toribio coincidió en que, pese a la recuperación en algunos países periféricos como España, Europa aparece como uno de los problemas actuales de la economía mundial. "Cualquier estímulo de nuestra demanda interna y los avances de las reformas estructurales emprendidas en los últimos años pasan por lo que pueda suceder en las economías europeas", apuntó.

Menos optimista se mostró Alberto Gallo, directivo de The Royal Bank of Scotland, quien alertó sobre el riesgo real de "caer en una japonización de la economía europea" (un largo periodo de bajo crecimiento con nula inflación, incluso negativa, pese a los estímulos monetarios por parte del BCE). "Que tengamos tipos de interés bajos y que el BCE haya inyectado liquidez al sistema no significa que vaya a haber crecimiento. La receta no ha funcionado y estamos cerca de un punto peligroso, que es caer a una inflación del 0%", advierte.


Compra de bonos cubiertos

La solución para evitar el abismo y mantener, como mínimo, un crecimiento lento pasa, para Gallo, por una mayor colaboración entre política fiscal y política económica en la Eurozona, lo cual implica tener voluntad política. Según este economista, hay dos elementos que pueden ser vitales para la supervivencia de la economía europea. Por un lado, la inmediata compra de préstamos securitizados y bonos cubiertos (ABS, por sus siglas en inglés) por parte del BCE para facilitar nuevos flujos de crédito y subir el balance. En este punto, Gallo descartó la compra de deuda soberana por parte de la entidad dirigida por Mario Draghi, al menos por el momento.

La recuperación de la inversión es el segundo factor fundamental que debe impulsar la eurozona. En la última década, Europa ha perdido un 19% de inversiones, un dato preocupante que exige tomar medidas. Este economista recordó que los tipos de interés bajo no garantizan mayor inversión empresarial, ya que, ante esta situación, las compañías se muestran cautas y dubitativas. "Lo que realmente nos debe importar es si Europa es una buena inversión", reflexionó.

Las reformas del mercado laboral emprendidas en países como España, Italia y Francia pueden ayudar a que crezca la confianza de los inversores. "La crisis crediticia ya se ha amortiguado y el desapalancamiento se ha estabilizado", resaltó Gallo. Otro aspecto positivo en los mercados europeos son los bajos niveles de la prima de riesgo.

Pese a estas notas optimistas, los riesgos latentes no han desaparecido y 2015 puede ser aun un año complicado. Quedan pendientes reformas estructurales, aún se debe avanzar en la desintermediación bancaria, las previsiones de crecimiento son bajas y el riesgo político (con elecciones en países como Grecia) puede volver a poner en peligro la estabilidad del euro. "Nos estamos quedando sin margen de error. Los próximos tres años son vitales si queremos avanzar y me preocupa el hecho de que, de cara a 2015, el BCE va a tener que luchar para mantener la rentabilidad", finalizó Gallo.



Agrupación de Antiguos Alumnos