100 empresas familiares que cambiaron el mundo

Nuevo libro del profesor Josep Tàpies

28/10/2014

Josep Tàpies

Josep Tàpies, profesor de Dirección estratégica y titular de la Cátedra de Empresa Familiar del IESE / Foto: Jordi Estruch

En el siglo XVIII, un ebanista de Núremberg que fabricaba lápices creó Faber-Castell. Dos siglos y medio después, esta empresa familiar es el mayor fabricante de lápices de madera del mundo. También la firma italiana Falck, que a principio del siglo XX se dedicaba a la fundición de chatarra, es hoy uno de los referentes europeos en energías renovables.

Estos son dos de los cien ejemplos que el titular de la Cátedra de Empresa Familiar y profesor del IESE Josep Tàpies, Águeda Gil y Elena San Román analizan en el libro 100 familias que cambiaron el mundo, editado por la Fundación Jesús Serra.

Las historias de estos negocios familiares, fundados entre el siglo XVIII y 1913 en distintos lugares –Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Finlandia, Suecia, Dinamarca, Francia, Suiza, Italia, Portugal y España–, permiten comprender cómo negocios familiares de sectores tan distintos como el alimentario, el textil o el automovilístico, entre otros, continúan hoy activos gracias a su dinamismo y carácter innovador.

Desde una perspectiva histórica, se narran los motivos por los que la industrialización surgió y se desarrolló en Europa y no en Asia, hasta entonces el continente que comandaba la economía internacional, y las consecuencias de este proceso –el nacimiento de una nueva era y una transformación radical del mundo occidental–.


Innovar, industrializar y profesionalizar

La clave que explica la longevidad y la actividad de las 100 compañías retratadas en el libro radica en la innovación, que es el verdadero ADN de las empresas familiares. "Son longevas porque han innovado para preservar sus negocios durante cientos de años", insisten los autores.

Y es que estas compañías centenarias han afrontado la industrialización mediante un proceso de innovación dinámico, ya sea en el producto, en el proceso de fabricación, en su comercialización o en nuevos métodos organizativos. Y también mediante estrategias de crecimiento basadas en la penetración, la diversificación y el desarrollo de productos y mercados.

Tàpies, Gil y San Román también inciden en el papel clave que ha jugado la profesionalización de la dirección en esta capacidad de adaptación. Las nuevas empresas familiares del siglo XXI abogan "por un mayor grado de profesionalización, que afecta a los miembros de la propia familia y a los directivos contratados, pero sin renunciar al control familiar del negocio o a la transmisión de los valores que vieron nacer, crecer y perdurar las empresas".

Se trata, en definitiva, de un centenar de relatos que ofrecen lecciones aplicables a los negocios del siglo XXI. "Porque el conocimiento profundo del pasado es una de las más poderosas herramientas para modelar el futuro de las empresas", concluyen los autores.


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