“Emprender es como subirse a una montaña rusa”

Joatham Grange (EMBA ‘11) relata su aventura empresarial

20/10/2014

Joatham Grange

Joatham Grange, CEO de Enerside Energy, mientras nos contaba su aventura empresarial / Foto: IESE Business School

El boom de las energías renovables en los años 2007 y 2008 supuso una bocanada de aire fresco para muchos, pero también dio algunos sustos. Este fue el caso de Joatham Grange (EMBA ‘11) que, en enero de 2007 creó Enerside Energy junto a otros dos socios.

Esta empresa de desarrollo de proyectos de energías renovables nació con un objetivo claro: trasladar el know-how del sector energético al resto de la sociedad para contribuir a la construcción de comunidades más responsables, eficientes y sostenibles.

Los dos primeros años la cosa marchó bien, con el viento a favor. Pero después las cosas cambiaron, y de qué manera...


La soledad del emprendedor

Como es sabido, el gobierno español cambió radicalmente las reglas del juego que habían regulado el prometedor sector de las energías renovables. Tras varios envites legislativos, los dos socios de Joatham en Enerside decidieron finalmente retirarse del proyecto. Pero él se empeñó en sacarlo adelante, a pesar de las turbulencias, con ese ímpetu y esa cabezonería, que caracteriza a los emprendedores que creen en su proyecto. En 2010 se quedó con el 100% del capital de la empresa.

En ese momento, muchos trataron de convencerle también a él de que abandonara, con el realista y sensato argumento de que "en España no nos permiten desarrollar las renovables". Algunos familiares, colegas y amigos le decían "cierra la empresa, Joatham, porque te vas a arruinar".

"Sinceramente, fue uno de los momentos personales y profesionales más difíciles que he pasado, porque me quedé yo solo con la empresa". Por suerte, la salida fue pactada y no traumática. Hoy los tres siguen siendo grandes amigos.


Cambio de rumbo

Lejos de tirar la toalla, Joatham se embarcó en la aventura en solitario pero se dio cuenta de que le faltaba algo. "Me encuentro, con 25 o 26 años, subido en la ola de las energías renovables, negociando con grupos de inversión americanos, con estructuras financieras complejas… Y veo que me falta un plus para estar en esas mesas".

Enseguida vio que la mejor opción para él era un Executive MBA (EMBA), porque "te permite compaginar la actividad de emprender con la formación como directivo y como empresario". Tuvo claro desde el principio que quería hacerlo en el IESE porque quería una formación excelente. Según sus propias palabras, buscaba "un "impacto transformador" tanto a nivel personal, como profesional.


Internacionalizarse o morir

Coincidiendo con su paso por el Executive MBA, el equipo de Enerside vislumbró una opción de futuro para la compañía: "Cuando el mercado cae y las renovables dejan de ser una opción rentable aquí en España, se nos abre una puerta en el mercado brasileño. Nos ponemos en marcha, vemos que tiene muchísimo sentido, y lo que hacemos es apoyarnos en IESE".

En ese cambio de local a global, Joatham destaca el "apoyo absoluto" recibido por parte de los profesores del IESE y del equipo del programa. "Te abren la red de Alumni del IESE. Realmente he descubierto ahora el gran potencial de esa red, cuatro años después de acabar el EMBA".

Actualmente Enerside cuenta con un equipo multicultural y multidisciplinar, formado por diez personas de edades y trayectorias diversas: "es uno de nuestros principales activos, ya que eso nos permite también entender mejor los mercados a los que vamos". Aunque la empresa tiene sus oficinas en Sant Cugat del Vallés (Barcelona), "prácticamente no sabemos dónde está nuestra sede, porque gran parte de nuestras operaciones están en Brasil, parte de nuestro equipo de ingenieros está en Santiago de Chile, y estamos también abriendo mercado en Uruguay".


Lecciones aprendidas

Joatham cuenta, satisfecho, que el EMBA le ha permitido conocerse mejor a si mismo y aprender, técnicamente, muchas cosas. Pero sobre todo, añade, "hoy puedo decir que estoy aplicando gran parte de los conocimientos y de las aptitudes que adquirí durante el máster: llevar equipos, internacionalizar una empresa, gestionar el impacto que tiene culturalmente esa internacionalización del negocio…".

Reconoce que "emprender es duro", tanto profesional como personalmente. "No conozco a ningún emprendedor que no haya dedicado cientos de fines de semanas a su empresa. Y no tienes hora, es un trabajo que no acaba nunca". Casi como tener un hijo, bromea, pues está a punto de ser padre.

¿Algún consejo a los futuros emprendedores? Dos: el primero, "que se lancen", que no esperen a tener el 100% de los factores a favor para emprender, porque eso jamás ocurre. El segundo, "que tengan paciencia", porque "sobre todo en los primeros momentos, es un tobogán, una auténtica montaña rusa. Estás en el cielo y en el infierno cada dos días". Eso, añade, es difícil de sobrellevar: "tienes que tener cierto equilibrio interior y personal para poder soportarlo". Pero compensa. Y mucho.