¿Más empresa o más mercado?

J.M. Rosanas recuerda el pensamiento de Ronald Coase

03/10/2014

Ronald Coase

Ronald Coase, economista británico y Premio Nobel de Economía de 1991.

"Ronald Coase fue el más grande de todos los grandes economistas de la Universidad de Chicago". Así de contundente era el titular del artículo que Forbes dedicó a este economista británico tras su fallecimiento el 2 de septiembre de 2013. Estaba a punto de cumplir 103 años, pero la edad no fue un obstáculo para mantener una más que envidiable actividad hasta el final de su vida. ¿Qué hizo Ronald Coase para merecer un titular tan elogioso?

El Premio Nobel de Economía se le concedió "por su descubrimiento y clarificación de la importancia de los costes de las transacciones y los derechos de propiedad para la estructura institucional y el funcionamiento de la economía".

En esencia, sus estudios trataban de justificar el porqué de la existencia de las empresas. ¿Por qué, si los mercados son tan buenos asignando recursos, existen "islas de cooperación" como las empresas dentro de ellos? La respuesta es simple. Los mercados no pueden llegar a todo, porque las transacciones en el mercado tienen un coste, que en ocasiones puede ser muy elevado.

Supongamos, por ejemplo, que un profesor, en lugar de formar parte de una institución docente, acudiera directamente al mercado en busca de alumnos interesados en sus conocimientos. Tendría unos costes enormes: identificar quién está interesado en qué, convenir con cada uno de ellos el precio... sin contar que también deberían negociar entre todos un lugar en el que dar la clase, un suministro eléctrico, etc. Y si han de hacerlo antes de cada sesión, pasarán todos más tiempo negociando que en clase. Está claro que los costes son mucho menores si se crea una organización en la que las decisiones no las tome el mercado, sino la estructura jerárquica que lo sustituye.

Esto lleva a una nueva pregunta: ¿por qué, si la organización jerárquica tiene costes inferiores, no existe una única empresa que se ocupe de todo? De hecho, esto fue lo que intentó la Unión Soviética. Y la respuesta es también sencilla: porque las transacciones dentro de la empresa también tienen costes y, a medida que estas se van haciendo grandes, los costes de organización son cada vez mayores, por lo que conviene separarlas e introducir entre ellas un poco de mercado. Habrá, por tanto, que buscar el equilibrio entre las dos cosas y ver cuándo necesitamos mercados y cuándo organizaciones, dependiendo de qué costes sean superiores.

Estas ideas pueden parecerle muy simples. Lo son. A Coase también se lo parecían. Decía que las cosas importantes que la economía le enseña a uno son con frecuencia muy simples, pero que las verdades simples se ignoran a veces durante siglos. En cambio, algunos errores son más fáciles de aceptar, así que damos por buenos un montón de ellos. No deje que los fuegos de artificio le ofusquen y recupere las ideas simples que son verdad.

Una versión ampliada de este artículo ha sido publicado en el último número de la revista IESE Insight.