Ocho falsos mitos sobre la innovación

Fran Chuan, presidente de ToBeInn, los rebate uno a uno

28/10/2014

Fran Chuan

Fran Chuan, consejero delegado de Dícere y presidente de la red de innovación ToBeInn

Todo el mundo ha oído hablar de la "cultura de la innovación", pero muy pocos saben definir exactamente en qué consiste. Y la generalización de algunas creencias erróneas sobre la innovación tampoco ayuda. Fran Chuan, consejero delegado de Dícere y presidente de la red de innovación ToBeInn, se encargó de revisar y de desmontar algunos de estos tópicos en la sesión de continuidad "Ocho errores típicos ante la innovación".

  1. "La innovación es una cuestión tecnológica"

    A la innovación se llega usando los dos lados del cerebro: el lado izquierdo (lógico, analítico) y el lado derecho (emocional, intuitivo). El problema, explica Chuan, es que "no estamos educados para estimular la parte derecha del cerebro, la parte creativa". Empresas como Ikea, Southwest Airlines o Tesla Motors tienen en común que son innovadoras, pero también que se centran en las personas: "han sabido crear un ecosistema de empleados y colaboradores motivados y estimulados" y por eso "tienen productos diferentes y clientes satisfechos". Otro ejemplo a seguir es el de Steve Jobs. Según cuentan, antes de desarrollar el primer smartphone de la historia, les dio a sus ingenieros solo dos indicaciones: "quiero que tenga las máximas funciones posibles de las que hoy hace un ordenador" –lado izquierdo– y "que la gente se enamore al usarlo" –lado derecho–.

  2. "La innovación es solo para los de I+D"

    Las palabras son un reflejo de nuestros actos. Y nos condicionan. En España, explica Fran Chuan, se ha extendido la creencia de que la innovación (i) es el resultado de la suma de investigación (I) y desarrollo (D). ¡Error! La innovación es una receta con muchos ingredientes entre los que pueden estar (o no) la investigación y el desarrollo. Pero eso no significa que la innovación sea el resultado directo de la actividad de estos departamentos. Más bien es al revés: cuando surge una idea, sea ésta brillante o loca, los investigadores tratan de convertirla en factible y los desarrolladores de hacerla viable comercialmente.

  3. "La innovación es invención"

    Tendemos a creer que las personas y empresas innovadoras son aquellas que inventan cosas nuevas, radicales, rupturistas. Pero hay muchos tipos de innovación: disruptiva, incremental, de mejora continua… En realidad, aclara Fran Chuan, "la innovación es una combinación entre ‘radical’ y ‘gradual’: hay que combinar la calidad permanente con la innovación permanente, sea o no disruptiva".

  4. "La innovación no funciona en mi industria"

    Otro falso mito: "hay que ser nuevo en la industria para innovar". Mentira: ni Amazon, ni Apple, ni Ikea, ni Southern Airlines eran nuevos en sus respectivas industrias. Pero supieron reinventarlas. Fran Chuan recomienda explorar otras palabras al margen de "innovación", ya que "esta palabra se ha convertido en un genérico que despierta reacciones muy polarizadas", que van desde el entusiasmo más fervoroso hasta el desconcierto más absoluto. Existen otras que funcionan bien como sinónimos o sucedáneos y que consiguen un mejor alineamiento, como diferenciación, crecimiento, creatividad, nuevos productos o co-creación con clientes o proveedores.

  5. "La innovación es desarrollar productos nuevos"

    Una creencia, también muy extendida y que limita la innovación en las empresas, es la de pensar que "los imitadores no son innovadores". A los que piensan así, quizá les haga cambiar de idea el dato que dio Chuan: el 97,8% del valor de las innovaciones va a parar a los "imitadores". De hecho, no es infrecuente que los "imitadores" acaben eclipsando a los "innovadores": ha ocurrido así en el caso de McDonald’s con el concepto de fast food (que inventó White Castle), en el de Visa con la tarjeta de crédito (desarrollada inicialmente por Diners Club) o con el modelo de supermercado de Wal-Mart (inspirado en el que tenía la cadena local Korvette). "Imitar y copiar no es malo… siempre que lo hagas diferente y mejor", sentencia Chuan.

  6. "Innovación es darle a todos un 10% de su tiempo de trabajo libre para hacer lo que quieran"

    La innovación nace de la combinación de visión, deseo y disciplina. Pero no basta con poner la palabra innovación en la misión y valores de una compañía, ni tampoco con manifestar el deseo de que la cultura de la innovación se asiente en la empresa. Eso solo se consigue predicando con el ejemplo y estimulando a las personas para que exploren, hablen y compartan, de modo que los propios empleados se conviertan en intraemprendedores. Aunque eso tampoco significa improvisar ni dejarles a su libre albedrío, porque "para innovar hay que tener claro el foco, un fuerte deseo, rigor y paciencia".

  7. "La innovación es cara"

    Tratar de encorsetar un proyecto de innovación en un plan de acción concreto, con unos plazos establecidos y unos recursos predeterminados es, además de muy caro, uno de los mayores errores que se pueden cometer. "La innovación no se puede planificar en un cronograma", explica Chuan, que ve en esta forma de gestionar los proyectos "la causa de mortalidad número uno de todas las iniciativas de innovación". Ahora bien: la auténtica innovación, aclara, es enemiga del despilfarro. Requiere experimentación, sí, pero no necesariamente grandes recursos. De lo que se trata, añade, "es de que la experimentación no sea cara": hay que fracasar rápido y barato.

  8. "La innovación es cuestión de suerte"

    La innovación es una actitud que, como todas, requiere disciplina. No tiene nada de casual. Aunque sí es cierto, reconoce Chuan, que a menudo se llega a la innovación a través de la equivocación: "el 90% de las innovaciones que han tenido éxito comenzaron en un camino equivocado, y un 75% de los productos que se lanzan como innovaciones no dan beneficios". De esos datos se deriva que la innovación es un proceso constante de prueba-error, que se aprende y se puede enseñar.



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