Directivos y personas de diez

El valor de la humildad y la curiosidad, a debate en la celebración del 50 aniversario del MBA

01/12/2015 Barcelona

How Can an IESE MBA Make a Difference?

Get inspired! Subscribe to IESE's YouTube Channel: http://bit.ly/IESEyoutube http://www.iese.edu/ "Making things happen is good. But making a difference is better", said Kristoff Puelinckx, Board Member of Delta Partners, at the IESE MBA 50th anniversary event in Barcelona, where a panel of top executive managers shared personal insights on what it takes to become a successful business leader.
“Hacer que las cosas sucedan es bueno. Pero marcar la diferencia es aún mejor,” Kristoff Puelinckx (MBA ’96) / Foto: Edu Ferrer

Convertirse en un líder no consiste únicamente en acumular conocimientos; se trata de crecer como persona.

Ésta fue una de las ideas clave que se escucharon en la mesa redonda que esta semana celebraba el 50 aniversario del MBA en el campus de Barcelona, a la que acudieron destacados antiguos alumnos del IESE.

Convertidos en altos directivos de los sectores de la banca, las finanzas, la consultoría y la selección de personal, los alumni compartieron con los asistentes su visión personal sobre cómo aprovechar al máximo el MBA, y cómo convertirse en un exitoso líder empresarial.

El director general del IESE, Jordi Canals, aseguró que “estamos convencidos de que, a través de una buena gestión, podemos tener un impacto transformador en las personas, las empresas y la sociedad”.

Este impacto positivo fue ilustrado por Cristina de Parias (MBA ‘91), directora de BBVA España y Portugal, y presidenta de Catalunya Banc. Su regreso al IESE después de 24 años le recordó una valiosa lección. “Debéis estar preparados para recibir consejos, vengan de quien vengan, durante vuestros dos años como MBA. No se trata únicamente de ser un estudiante de diez; tenéis que abriros para ser también personas de diez”.

La integridad personal fue un concepto que también recogió Cristina Badenes (MBA ‘98), socia en la empresa de gestión de fondos de capital privado Meridia Capital. “Es sencillo, pero resulta fundamental”, explicó. “Cuando estoy contratando, soy consciente de que hay algunas habilidades o conocimientos específicos que se pueden enseñar; no obstante, no se puede enseñar a saber escuchar, o a ser una buena persona”.

Antonio González-Adalid (MBA ‘75), CEO de la sociedad de inversión Cartera Industrial Rea, coincidió con Badenes, e indicó que aunque ahora él tan solo realiza contrataciones a nivel directivo, los criterios de selección siguen siendo los mismos: identificar a “personas buenas que sabes que arrimarán el hombro en los momentos en los que necesites ayuda”.

Y si bien prestar atención a las competencias funcionales sigue siendo algo muy valorado, es la inteligencia emocional y todo lo que se aprende al trabajar junto a los compañeros y profesores del MBA lo que consideró aún “más importante” Kristoff Puelinckx (MBA ‘96), cofundador y miembro del consejo de la empresa consultora de telecomunicaciones y medios digitales Delta Partners. “No estáis solo en un centro de los negocios, sino en un centro de los valores humanos”, resumió.


Inteligentes, pero ¿lo bastante humildes?

Aunque la mayoría de los MBA son “inteligentes”, no todos son “humildes”, apuntó de Parias. “En los dinámicos mercados internacionales, has de poder cambiar de estrategia con rapidez. Puedes tener que liderar o seguir la tendencia, según el momento.Y necesitas valores, pasión y flexibilidad – la capacidad de comprometerte y de trabajar en equipo”.

El IESE ha ayudado a de Parias a prepararse para gestionar equipos internacionales, explicó. “El trabajo en equipo ha sido el principal impulsor de mi crecimiento. Lo que se aprende con él es humildad, flexibilidad y respeto”.

Pablo Sagnier concluyó su MBA en 1990. Ahora socio en la empresa de captación de ejecutivos Egon Zehnder International, también insistió en que ha sido el trabajo en equipo el que ha impulsado su carrera y el que le ha llevado a crecer como persona: “he aprendido a escuchar, a colaborar con los demás y a conocerme mejor”.

Alejandro Beltrán (MBA ‘98), socio director en Mckinsey & Company Iberia, coincidió. “El IESE se centra en las personas. Es todo un viaje, y éste es el punto de partida”, aseguró. “El primer paso es sentar las bases: las habilidades de resolución de problemas, la solvencia y el trabajo en equipo. Desarrolladlas aquí en el IESE, y aplicadlas más adelante”.

“Hacer que las cosas sucedan es bueno. Pero marcar la diferencia es aún mejor. Preguntaos todas las semanas, y todos los años: si no estuviese aquí, ¿cambiaría alguna cosa?”

Kristoff Puelinckx (MBA '96)


Una mentalidad expansiva

Tener potencial y el deseo de seguir aprendiendo son, según Beltrán, las claves para tener éxito en los negocios.

“No importa que seas la persona más inteligente de la faz de la Tierra,” aseguró. “Has de ser una persona abierta, y tener una ‘mentalidad expansiva’. Todos tenemos prejuicios inconscientes, y vemos el mundo a través de nuestro propio prisma”.

Pablo Sagnier aseguró que los líderes han dejado atrás el instinto de supervivencia del ‘matar o morir’, pasando a la era de la experiencia en los diferentes sectores y funciones, y hoy en día, a la era de la visión estratégica.

La próxima era, aventuró, será la que priorizará el potencial de crecimiento: la capacidad de adaptarse al cambio en un mundo dinámico y flexible. Desarrollar este aspecto será gratificante, dijo, pero no será fácil. “Conoceos a vosotros mismos”, aconsejó. “Sed curiosos, y no dejéis de pedir feedback a lo que hacéis”


Hacer las preguntas adecuadas

Para Alejandro Beltrán, formular las ‘preguntas adecuadas’ es fundamental para tener éxito en los negocios. “Hay muchas personas que trabajan y que enfilan una dirección, pero que nunca se han parado a pensar en el ‘por qué’.”

Cristina Badenes señaló el valor que tiene el método del caso para desarrollar la curiosidad y la capacidad de ejercer un pensamiento crítico.

“A mucha gente se le enseña para que aprenda, pero a mí el IESE me ha enseñado a pensar de forma crítica. A veces dedicamos demasiado tiempo y energías a resolver lo que no toca, pero tras cientos de casos de negocio, aprendes a preguntarte siempre: “¿cuál es el verdadero problema?”.

Los MBA del IESE, subraya Kristoff Puelinckx, ya han optado por jugar en la “Champions League” al haber escogido una escuela de negocios de primera categoría. Y ahora, añadió, es cuestión de plantearse objetivos más a largo plazo. “Persigue tus objetivos, y sigue persiguiéndolos sin pararte a calcular o medir los esfuerzos que hagas”.

“Hacer que las cosas sucedan es bueno. Pero marcar la diferencia es aún mejor. Preguntaos todas las semanas, y todos los años: si no estuviese aquí, ¿cambiaría alguna cosa?