El duro camino de los emprendedores, más fácil con Business Angels

La Red del IESE consigue 25 millones de euros para 120 proyectos.

03/12/2015 Barcelona / Madrid

IESE Business School

Para el inversor Luis Martín Cabiedes y Carlos de Otto (Rockola/ Bite), los intereses de inversores y emprendedores deben estar alineados / Foto: Javier Arias

Las cifras avalan la trayectoria de la Red de Business Angels y Family Offices del IESE, que ya ha cumplido diez años de vida. Desde su creación esta iniciativa ha conseguido 25 millones de euros para 120 proyectos emprendedores. Estas inversiones han supuesto la creación de 2.500 puestos de trabajo, gracias a la apuesta por la iniciativa emprendedora y la inversión en estas jóvenes empresas.

Los campus de Madrid y Barcelona han sido el escenario escogido por la Red para celebrar sus más de 100 inversiones. La jornada contó con la participación de diversos inversores y emprendedores que expusieron sus experiencias en distintos proyectos empresariales.

Aventuras que no siempre culminaron con éxito, tal y como recordó Luis Martín Cabiedes, con una larga trayectoria inversora a sus espaldas. “Hay proyectos que salen, y otros que no. Llegado el momento, hay que saber cerrar bien y cortar a tiempo. Y no pasa nada. Eso no es fracasar. Hay mucho de aleatorio y de azar”.

Para Antonio González-Barros, fundador y CEO de Grupo Intercom e inversor de Niumba, lo importante es que los inversores generen relaciones con distintos emprendedores. “Porque el modelo de negocio es importante, pero las personas lo son más: sus valores, cómo actúan. Eso es vital”.

Relaciones que no siempre son fáciles, como explica Javier Cebrián, de Bonsai Capital Partners: “Si el negocio va bien, las posibilidades de que surjan roces con el inversor se multiplican. Si va mal, los riesgos son menores”.


Historias de crecimiento

Uno de esos proyectos que no culminó fue el de Rockola, una radio online pionera en España fundada por el emprendedor Carlos de Otto, y que contó con el apoyo inversor de Martín Cabiedes. “El optimismo desmedido nos lleva a los emprendedores a meternos en callejones sin salida en demasiadas ocasiones. Por eso es bueno tener al lado a inversores que te hagan abrir los ojos”, reconoció De Otto, que lejos de desanimarse, hoy está volcado en una nueva aventura emprendedora, una app móvil llamada BITE.

Luis Martín Cabiedes advirtió que, tanto si el negocio va bien como si no, “hay que saber que nos toparemos con dificultades, y que todo emprendimiento está lleno de claroscuros”.  “Es un mundo complicado, con muchos riesgos, enormes disgustos y pocos éxitos. Por eso, lo más importante es sobrevivir”, reflexionó. Carlos de Otto coincidió en que, en los momentos clave de las compañías, los intereses de las dos partes deben estar alineados.

Esta misma línea mantuvieron los hermanos Antonio y María José González-Barros, inversor y fundadora de Niumba, la web especializada en alquileres vacacionales que en 2013 fue adquirida por el grupo TripAdvisor por unos cuantos millones de euros. Pocos meses después de vender la empresa, María José se embarcó en un una nueva aventura enfocada al mundo de la decoración, Espaciodeco.

Niumba arrancó con una inversión de dos millones de euros gracias a la aportación de un buen número de socios, pero los comienzos fueron duros. “Estuvimos cinco años sin facturar, pero si tienes una visión clara de lo que haces, de aportar valor, de ver que todo no vale, del trabajo bien hecho… el reto resulta más llevadero”, recordó esta emprendedora. Vender el negocio fue una decisión difícil, pese a que la operación fue un éxito.


Un camino complicado

Javier Cebrián y Gerard Olivé expusieron su experiencia, como inversor y emprendedor respectivamente, al frente del lanzamiento de Wallapop, una web de compraventa que se ha convertido en toda una referencia en Internet. “Vivimos momentos complicados a la hora de definir modelos de negocio, de decidir las personas que debían configurar el equipo, de elegir a determinados socios. Tuvimos suerte con las decisiones y pudimos salvar bien los obstáculos. También fueron difíciles algunas rondas de negociaciones con inversores internacionales porque se jugaban mucho”, señaló Cebrián, quien desde Bonsai Capital Partners ya se ha embarcado en más de 40 inversiones. Y concluyó: “Te sientes como en una obra de teatro en la que tú no has escrito el guión”.