Economía global, cambios a la vista

Desaceleración china, tipos de interés en EE. UU. y crisis griega

23/06/2015

IESE Business School

EE. UU., Reino Unido y el corazón de la Unión Europea se colocan por primera vez desde que empezó la crisis a la cabeza del pelotón de salida de la economía global / Foto: iStock

Las grandes economías volverán a ser este año la "locomotora del mundo", desbancando a China de ese rol. Por primera vez desde que empezó la crisis, EE. UU., Reino Unido y el corazón de la Unión Europea vuelven a tener tasas de crecimiento positivas y se colocan de nuevo a la cabeza del pelotón de salida de la economía global.

El descenso en los precios del petróleo y la desaceleración china impulsan este cambio de escenario, que se caracteriza por una recuperación "extremadamente desigual", según aseguró el director del Departamento de Economía y profesor del IESE, Pedro Videla, en una sesión de continuidad celebrada recientemente en Barcelona y en la que también participó la profesora Núria Mas.

La principal señal de optimismo procede de las economías más avanzadas, que han recuperado los niveles en los que estaban antes de la crisis. En cambio, los países de la periferia europea o Japón se mantienen en niveles inferiores.


¿A qué se deben los cambios?

Según Pedro Videla, las principales alteraciones que pueden afectar a la economía global en los próximos meses tienen que ver con:

  1. El fin de ciclo de las commodities. Puede afectar negativamente a los países dependientes de estas exportaciones. Este fin de ciclo, que empezó en 2014, ha sido provocado sobre todo por el proceso de desaceleración en China. Actualmente el país invierte el 50% de su PIB principalmente en infraestructuras y nueva viviendas. La tasa aumentó para compensar el descenso en las exportaciones al comienzo de la gran recesión. Esto originó el boom de las commodities, un ciclo que hoy llega a su fin, ya que China representaba el 30% de la demanda mundial.
  2. Contracción en EE. UU. Se espera que la Reserva Federal incremente los tipos de interés en cualquier momento. Hasta ahora la institución ha mostrado indicios de no tener prisa para hacerlo, mientras que el FMI ha advertido que sería mejor esperar al año que viene.
    EE. UU. es uno de los países que ha salido más rápido de la crisis, pero todavía está por debajo de su potencial de crecimiento. Para Videla, a la hora de decidir si aumentar los tipos de interés, deberían analizarse las proyecciones en el incremento del PIB, del paro y de la venta de viviendas.
  3. Una muy probable reversión en los flujos de capitales en países emergentes. Los expertos estiman que países como Brasil bajarán el flujo de inversiones por su falta de reformas y su economía estancada. Estos países pueden tener una reversión rápida y un fuerte efecto negativo, advirtió Videla.
    En este contexto, los países que pueden tener más problemas son los exportadores de petróleo. De su precio depende que alcancen un déficit fiscal 0. Rusia necesitaría para ello que el precio se estabilizara en 100$, Venezuela en 117,50$ y Arabia Saudí en 106,00$. Videla avanzó que sería razonable pensar que el precio se consolide en 80$, lo que generaría importantes consecuencias en la economía mundial.


Grecia: quebradero de cabeza para Europa

Si el crecimiento es desigual a nivel mundial, también lo es a escala europea, explicó Núria Mas. Mientras Francia y Alemania han superado el nivel de PIB anterior a la crisis, la recuperación de los países de la periferia es mucho más lenta, tanto en Grecia como en España.

La recuperación en la zona euro se ve amenazada por la incertidumbre en el país heleno ante la negociación sobre su deuda y los plazos que tiene en el horizonte inmediato. Si Atenas no abona su próximo pago al BCE, éste ya no podrá seguir aceptando los bonos griegos como garantía para su fondo de emergencia, el país podría entrar en suspensión de pagos y, según los analistas, salir del euro.

Para Mas, el principal problema de una eventual salida de Grecia sería la pérdida de credibilidad del proyecto europeo, que hasta ahora se había considerado irreversible. Si un país sale del euro, cualquier otro puede seguir el mismo camino si topa con dificultades y no encuentra suficiente apoyo en sus socios.