"La complacencia conduce al fracaso"

Luis Maroto, CEO de Amadeus, en la graduación del EMBA 2015

02/06/2015

Luis Maroto, CEO Amadeus

Luis Maroto, CEO de Amadeus, durante la ceremonia de graduación del Executive MBA 2015 / Foto: Javier Arias

"La gestión de la incertidumbre cada vez tiene más peso en las decisiones que deben tomar los directivos de hoy", afirmó Luis Maroto, CEO de Amadeus, durante la ceremonia de graduación de la promoción 2015 del Executive MBA (EMBA), celebrada en el campus del IESE en Madrid. En un entorno tan cambiante como el actual, solo las empresas que estén preparadas para afrontar y adaptarse a los cambios pueden encarar el futuro con garantías. El reto no es fácil, porque estos cambios se producen cada vez a mayor velocidad.

El primer ejecutivo de Amadeus hizo hincapié en la importancia de actuar siempre "con honestidad y humildad" en las tareas de dirección. "Lo que ayer pudo llevarnos al éxito igual mañana ya no nos sirve, por eso es necesario estar dispuesto a aprender siempre. La complacencia conduce al fracaso", afirmó.

Antiguo alumno del programa MBA, Maroto comenzó su carrera profesional en Bertelsmann, donde permaneció diez años. En 1999 llegó a Amadeus, multinacional donde ha ocupado distintos cargos directivos hasta que el pasado octubre fue designado consejero delegado. "Nunca supe que iba a llegar hasta donde estoy. Lo importante es trabajar duro desde el principio. Dad lo mejor de vosotros mismos y comprometeos al máximo con vuestra empresa", animó a los recién graduados.


Foco en las personas

Maroto insistió en que una organización sin principios ni valores no puede tener éxito a largo plazo. "Las empresas existen porque ayudan a que la gente se desarrolle como personas, y también a que la sociedad evolucione. El éxito de la compañía lo medirán siempre las personas, por eso es necesario comprender sus necesidades: las de los accionistas, los empleados, los clientes…", prosiguió.

Para el CEO de Amadeus, una de la claves de la tarea directiva es implantar esa cultura en todos los niveles de la organización, y hacer partícipes a todos los empleados en la evolución de la empresa. Luis Maroto apeló a la importancia que tiene atraer y retener talento: "los clientes y los empleados serán siempre nuestros mejores embajadores", añadió.

El directivo enumeró cuatro virtudes que, en su opinión, forman parte del ADN de todo directivo: honestidad, autenticidad, humildad y ética profesional. "El liderazgo se debe ejercer siempre de forma honesta y centrado en las personas. Si tenemos claro hacia dónde queremos ir y mantenemos nuestras ideas, los objetivos acabarán por llegar", concluyó.

Por su parte, el director general del IESE, Jordi Canals, recalcó la necesidad de avanzar en el lado humano de los negocios. "Hemos de hacer que la empresa sea un foco de humanidad, un espacio cada vez más humano en el que se respete la dignidad de las personas. Solo así avanzaremos hacia una sociedad y un mundo mejor". El profesor Canals animó a los graduados a no rendirse nunca, ni siquiera en los momentos de mayores dificultades. "Solo podremos superar los obstáculos si actuamos siempre con determinación", indicó.


La hora de pasar a la acción

Sin valores éticos, sin una aspiración noble, es imposible construir una sociedad realmente humana, y esto es aplicable al ámbito empresarial. "En la empresa es imprescindible fijarse un proyecto a largo plazo, actuar a partir de una serie de valores sin los cuales es imposible avanzar. Hemos de buscar el bien de los demás actuando siempre con espíritu de servicio", remachó Canals.

El director del Executive MBA en Madrid, José Ramón Pin, se dirigió a los graduados: "ahora os toca devolver a la sociedad lo que habéis recibido. Y debéis hacerlo con magnanimidad, sin esperar nada a cambio. Sed generosos, entregad vuestro tiempo a los demás. Os hemos preparado para volar a lo más alto: hacedlo", dijo.

El profesor recordó que dar órdenes y marcar objetivos es algo muy complejo. "El directivo delega el éxito pero no la responsabilidad", convino. Asimismo, afirmó que la clave del liderazgo pasa por "inspirar" a los demás, para que acierten y sean mejores.

Lydia Gómez y Jaime Barreiro, presidentes de la promoción, apelaron a la exigencia, el sacrificio y el orgullo que ha supuesto cursar el EMBA. "Es nuestra responsabilidad aplicar en la empresa y en la vida lo que hemos aprendido en estos 19 meses de máster que nos han transformado para siempre", manifestaron. "Hemos adquirido una serie de valores que nos harán mejor en las organizaciones. Ahora es el momento de pasar a la acción y de emprender nuestros sueños".

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