El incierto futuro del noreste asiático

¿Qué podemos aprender de las relaciones con Corea del Norte?

09/03/2015

Teresuke Terada

Según Terusuke Terada, exembajador en Corea del Sur, el futuro del noreste asiático depende de la resolución de las tensiones con Corea del Norte / Foto: Roger Rovira

Aunque para 2015 se prevé un crecimiento en toda Asia, las perspectivas para la región noreste del continente resultan bastante más difíciles de predecir. Tras la Guerra Fría, el panorama geopolítico asiático presenta altos niveles de inestabilidad. Y el futuro de la región depende en buena parte de cómo se resuelvan las tensiones y conflictos actuales entre Corea del Norte y sus países vecinos.

Con esta explicación, el exembajador en Corea del Sur, Terusuke Terada, presentó la situación en Asia. Terada ofreció su visión sobre el contexto geopolítico y el futuro económico del noreste de Asia a estudiantes del MBA del IESE —un 25% de los cuales son de origen asiático—.

Aunque el final de la Guerra Fría supuso cambios significativos en el terreno diplomático, y también la aparición gradual de los sistemas democráticos, los conflictos del pasado, originados por ideologías contrapuestas e inamovibles, resultan prácticamente imposibles de resolver de forma definitiva, reflexionó el exdiplomático.


El desarme tras la Guerra Fría y el conflicto norcoreano

Tras el final de la Guerra Fría en 1990, las distintas potencias mundiales han procurado normalizar las relaciones internacionales con el objetivo primordial de reducir el armamento nuclear. Hasta la fecha, 190 países han firmado el Tratado de No Proliferación para impedir la proliferación de armas nucleares y sentar las bases para el desarme total.

A pesar de que en 1985 Corea del Norte suscribió el tratado, en 1994 el país anunció, con tres meses de antelación, que se retiraba del NPT.


Un acuerdo fallido

Ese mismo año, 1994, el expresidente de Estados Unidos Jimmy Carter negoció un nuevo acuerdo con Pyongyang, que accedió a "congelar" su programa nuclear y a reanudar las conversaciones bilaterales con los EE.UU.

En octubre del mismo año, Estados Unidos y la República Popular Democrática de Corea firmaron el Agreed Framework, un acuerdo por el cual los asiáticos accedían a congelar sus reactores moderados por grafito a cambio de reactores convencionales de agua ligera.

Pero el acuerdo acabó fracasando. Corea del Norte se retiró definitivamente del Tratado de No Proliferación y optó por reanudar sus actividades nucleares.


Diálogos a seis bandas

Entre 1994 y 2000, se redoblaron los esfuerzos para tratar de negociar la estabilidad. El presidente norcoreano Kim Jong-il y el de China, Jiang Zemin, intercambiaron visitas para tratar varios asuntos internacionales y consolidar una buena relación.

También con el objetivo de normalizar las relaciones diplomáticas, en 2002 Corea del Norte firmó un acuerdo con el presidente de Japón Junichiro Koizumi, y se iniciaron las negociaciones entre los norcoreanos y EE. UU.

Las conversaciones multilaterales prosiguieron en 2003, con la creación de los diálogos a seis bandas, que pretendían hallar una solución pacífica para la desnuclearización. China, Corea del Norte, Corea del Sur, Japón, Estados Unidos y Rusia se reunieron en una primera ronda de diálogos que pretendía suprimir el programa nuclear norcoreano. Aunque se alcanzaron algunos acuerdos, la decisión por parte de Corea del Norte de probar misiles balísticos en su primer test nuclear, realizado en 2006, puso fin a los progresos y las conversaciones acabaron interrumpiéndose definitivamente en diciembre de 2008.


Perspectivas de futuro

Tras la muerte de Kim Jong-il en 2011 y el ascenso de su hijo Kim Jong-un al poder, siguen sin observarse en Corea del Norte signos claros de desnuclearización, indica Terada. Una situación que describe como "peligrosa para la seguridad global".

En definitiva, muchas incertidumbres siguen sin resolverse, y resulta difícil prever el futuro en base a patrones de comportamiento históricos, añade el japonés.

Mientras el noreste asiático forcejea con los alineamientos de poder que se han producido tras la Guerra Fría, Terada ve cuatro escenarios posibles para Pyongyang:

  • Un intento reformista bajo el nuevo liderazgo de Kim Jong-un.
  • La aparición de luchas internas entre diferentes facciones del gobierno norcoreano.
  • Un brote espontáneo de revueltas populares.
  • Un contagio de la situación de intranquilidad proveniente de China.

Y cualquiera de ellos presenta serias dificultades para el crecimiento económico y la estabilidad política del noreste asiático.

"No podemos apostar con seguridad por ninguno de estos cuatro escenarios. Pero quizá sí que sería prudente ir preparándose para una hipotética caída del régimen en un futuro", concluyó Terada.