Un modelo de aprendizaje para la era digital

Leadership Development Think Tank en Nueva York

12/03/2015

Evgeny Káganer

Nuevos tiempos piden nuevas soluciones de aprendizaje, afirma el profesor del IESE Evgeny Káganer / Foto: David Adamson

En organizaciones como Unicef, la calidad del liderazgo puede marcar, literalmente, la diferencia entre la vida y la muerte. Así lo indica la experta en recursos humanos Mariam Kakkar. Directora de la Unicef Leadership Academy, el trabajo de Kakkar consiste en desarrollar la capacidad de gestión y liderazgo del personal de la organización, con el fin de apoyar los objetivos estratégicos.

Ponente en el Leadership Development Think Tank celebrado recientemente en el campus de Nueva York, Mariam Kakkar compartió sus opiniones sobre las alianzas y sobre cómo hacer que las competencias en liderazgo sean permeables a toda la organización, algo que resulta clave en Unicef, donde “constantemente hay mucho en juego”.

Junto a Kakkar participaron algunos expertos y profesores del IESE, entre los que contaba Evgeny Káganer, profesor de Sistemas de información. Káganer habló sobre el desarrollo del liderazgo en la era de la información, y sobre la necesidad de desarrollar nuevos modelos de aprendizaje en un contexto en el que la “densidad digital” no hace más que aumentar.


Unicef: ampliar la definición de liderazgo

En un entorno con crecientes incertidumbres y crisis geopolíticas, con la competencia de otras organizaciones en la financiación y con la presión de los gobiernos para encontrar estrategias más eficientes e innovadoras, Unicef ha detectado algunos retos paninstitucionales que deben afrontar.

“Detectamos algunas carencias en áreas que van desde la gestión del cambio hasta la planificación estratégica, y un déficit en las competencias de liderazgo en toda la organización, y no solo en grupos o niveles específicos”, indicó Kakkar.

Para Unicef, la solución ha sido pasar de centrarse en el desarrollo de los líderes a nivel individual a trabajar en una definición más amplia del desarrollo del liderazgo. Eso ha supuesto implementar oportunidades sistémicas de desarrollo de liderazgo para todos los miembros de la organización: una aproximación integral que incluye a la totalidad de los empleados.

“Desarrollar competencias de liderazgo de forma universal es crucial”, reflexionó Kakkar. “Ahora, en Unicef, priorizamos la optimización de competencias de todos y cada uno de nuestros empleados, desde el personal técnico y auxiliar hasta los ejecutivos más sénior”.

La directiva también subrayó la necesidad de seguir una coherencia y consistencia organizativa en el desarrollo del liderazgo, algo que muchas organizaciones –incluida Unicef– “han empezado a entender hace poco tiempo”.

“Un desarrollo del liderazgo completo y efectivo no debería basarse en una serie de acontecimientos independientes o de acciones aisladas. Tiene que ser un programa coherente que acompañe a los individuos en un viaje hacia el desarrollo de sus propias competencias”.


The Leadership Academy

Para cubrir estas necesidades estratégicas, Unicef ha desarrollado The Leadership Academy: una iniciativa que ofrece toda una amplia gama de programas sobre liderazgo, en asociación con las principales escuelas de negocio del mundo, incluidas el IESE, Cambridge Judge y Harvard Business Publishing, entre otras.

“Asociarnos con los líderes del sector educativo ha sido un factor clave para el éxito de la Academy”, asegura Kakkar. “En este proceso nos guiamos por nuestras necesidades de negocio, por lo que nuestras elecciones reflejan tanto la consonancia con los objetivos estratégicos de la academia, como lo bien que se complementan nuestros socios entre ellos”.

“Todas las personas pueden aspirar a aprender y desarrollar habilidades de liderazgo”, declara Kakkar. “Y todo el mundo tiene un lugar en la academia”.


Aprendizaje mixto para la era digital

¿Cómo formar líderes en la era de la información?, preguntó retóricamente Evgeny Káganer. Recurriendo a sus investigaciones sobre el uso de tecnologías sociales y móviles en la empresa y en la educación, la intervención del profesor Káganer se centró en “la cada vez más difuminada línea entre lo digital y el mundo real”.

Esta difusa frontera es consecuencia de lo que Káganer llama creciente “densidad digital”. A medida que más y más interacciones se llevan a cabo a través de las tecnologías digitales, asegura Káganer, debemos reevaluar la efectividad de los modelos educativos y de desarrollo del liderazgo tradicionales.

El llamado modelo de aprendizaje mixto, que combina el contacto cara a cara con las actividades online, es un enfoque que está ganando tracci. como lo bien que se complementan nuestros socios entre ellos"la organización en el mundo corporativo. Pero no es algo que esté exento de retos y de limitaciones, advierte Káganer.

“El problema con el enfoque mixto es que no cubre las necesidades de los directivos en lo que al networking y a las interacciones personales se refiere”. Y esto obliga a “redefinir el marco de aprendizaje”, indicó.

“Deberíamos intentar crear un tipo de marco ‘omni-aprendizaje’ en el que el este se produzca de forma integral y simultánea en múltiples contextos”. El objetivo, dijo, es crear “experiencias integradoras que converjan en un diseño coherente del programa”.

Tender puentes entre el espacio digital y el físico pasa por equilibrar los atributos específicos o “fenómenos locales” de ambos, aclaró Káganer. Y eso necesita de una completa redefinición de la forma en que los programas están diseñados.

El diseño tradicional de los programas se basa en un modelo de integración vertical, explica Káganer, con diferentes actividades y resultados que forman parte de un proceso secuencial. Pero nuevos tiempos piden nuevas soluciones de aprendizaje.

En definitiva, “debemos ir abandonando la integración vertical y movernos hacia un diseño integrado horizontal, que equilibre las capacidades, el conocimiento y las actitudes —así como las habilidades interpersonales— de todos los participantes, para poder construir así una nueva dinámica de aprendizaje”.