Bill McDermott, lecciones de resiliencia

El CEO de SAP habla de liderazgo, inteligencia emocional y saber jugar nuestras cartas

19/11/2015 Barcelona

Bill McDermott

Bill McDermott: “Da igual si nuestras cartas son buenas o malas, lo importante es cómo las jugamos” / Foto: Edu Ferrer

“¿Por qué hacemos lo que hacemos? Por las personas, recuerdos y grandes logros que somos capaces de alcanzar cuando hay suficiente gente a la que le importa”.

Esa es la visión que Bill McDermott, CEO de SAP, compartió esta semana en el campus del IESE en Barcelona. Acompañado del director general adjunto de la escuela, Eric Weber, McDermott evocó su viaje a través del liderazgo y algunos de los retos a los que ha tenido que enfrentarse en el ejercicio de su cargo en la multinacional alemana de software.


En pos de la excelencia

Cuando el directivo se incorporó a SAP en 2002, la empresa se encontraba en un momento dulce. No en vano se la consideraba uno de los líderes mundiales en software empresarial.

Aun así McDermott vio margen para mejorar, sobre todo en las áreas de relaciones con el cliente, experiencia del usuario y recursos humanos.

“No puedes pasarte todo el tiempo pendiente de los resultados”, explica. “Se trata de analizar en serio hacia dónde va el mundo”.

Y eso es precisamente lo que hizo: analizar. Se dio cuenta de que el mundo estaba cambiando, una transformación impulsada por el crecimiento disruptivo de la tecnología móvil y los modelos económicos emergentes basados en el consumidor.

Su prioridad fue en aglutinar a su equipo directivo en torno a la innovación mediante la creación de nuevas arquitecturas, y también centrarse en la nube, una solución que, según McDermott, alienta a clientes, empresas y personas a “pensar más allá de sus cuatro paredes”.

“La economía ‘de empresa a empresa y a consumidor’ ha pasado a la historia. Ahora estamos en una economía ‘de consumidor a empresa’”, asegura. “Para continuar siendo relevante hay que identificar las tendencias y detectar las oportunidades”. Eso y reunir el equipo adecuado.


Empodera a las personas

“Las empresas con el mejor talento son las que ganan”, advierte. “No subestiméis el papel que desempeñan las personas en vuestra organización”.

El buen liderazgo se distingue por el “lado humano” de la actividad del CEO, señala. Es una responsabilidad que debería ocupar el 80% de su tiempo.

“Has de formar grandes equipos, prepararles, darles un feedback directo y sincero, apoyarles y retarles. Y hacer que rindan cuentas”. Todas ellas responsabilidades que precisan una gran inteligencia emocional por parte de la alta dirección.

Según McDermott, SAP es una organización con un coeficiente intelectual muy alto. Pero su éxito bebe también de su coeficiente emocional: “Saber cómo establecer conexiones humanas es fundamental. Es decir, identificar y emplear aquello que te ayuda a conectar con tus clientes, colegas, homólogos y otros”.

Atribuye la larga trayectoria de éxito de la empresa a una cultura de “profunda empatía con los demás y la importancia que otorga a las verdaderas conexiones humanas”.


Lecciones de liderazgo

McDermott es el primer CEO no alemán de SAP (nació en Estados Unidos). Su viaje a través del liderazgo le ha llevado de una tienda de Long Island que abrió como negocio familiar a empresas de la talla de Xerox, Gartner y Sieber Systems.

Fue en Xerox donde aprendió que las conexiones humanas, la confianza y el trabajo en equipo son muy importantes: “Me asignaron el equipo que peor resultados obtenía. Nuestra base estaba en Puerto Rico y éramos los últimos en rendimiento”. Pero logró darle la vuelta a esa situación en menos de doce meses. Al final del ejercicio económico, Puerto Rico había escalado a la primera posición, un giro radical que, en su opinión, se debió a la conexión humana con su equipo.

“Como líder, debes asumir que no tienes todas las respuestas y que nadie es perfecto. Tienes que escuchar a los demás, confiar en tu gente, pues saben de lo que hablan”.


Juega bien tus cartas

Hace poco McDermott perdió un ojo en un desgraciado accidente que casi le cuesta la vida.

Aunque no fue fácil superarlo, el accidente le ha enseñado a valorar su buena suerte. “Perdí algo de vista, pero en cierto modo gané visión”, reconoce. “Somos la suma de nuestras experiencias. Da igual si nuestras cartas son buenas o malas, lo realmente importante es cómo las jugamos”.

Como colofón, McDermott dio a los alumnos del MBA y los antiguos alumnos un consejo: “Celebrad lo que sois y no malgastéis vuestro tiempo decepcionándoos con lo que no sois”.

“Sed sinceros y auténticos en vuestra relación con los demás. Y no olvidéis que somos mejores juntos que separados”, concluyó.